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Entrevista
Joe Mcbride, catedrático de hidrología

“En unos años no podremos regar tanta hierba en las ciudades”

La voz de este experto en gestión ambiental, habitual visitante de la Universidad de Navarra, es una llamada a cambiar las formas de regar, consumir o cultivar porque dentro de unos años no tendremos agua suficiente

Joe McBride, catedrático de hidrología

Joe McBride, catedrático de hidrología

Calleja
07/12/2017 a las 06:00

Después de casi una década, Joe McBride acudió hace unos días por última vez a dar clases en la Universidad de Navarra. Este catedrático de Hidrología de la Universidad de Berkeley, en California, se jubila. Los alumnos de Ciencias de Pamplona dejarán de escuchar sus lecciones sobre la escasez del agua, la gestión del medio ambiente y sobre los paisajes urbanos. Él habla sobre todo de su California, pero asegura que muchos de los fenómenos que viven allí se repiten en Europa, y en Navarra.

La sequía en España está siendo severa. ¿Debemos estar preocupados por que se repita en años sucesivos?
Sí. Esta parte del mundo, al igual que le ocurre a California, va a tener menos lluvia y menos nieve en las montañas. En California existe una seria preocupación porque los climatólogos han desarrollado unos modelos que predicen que tendremos entre el 40 y el 55% menos de nieve acumulada para el año 2100. Y dependemos mucho de la nieve para agricultura o el riego. Va a impactar de manera importante en la capacidad de California de sacar adelante cultivos que ahora se siembran pero que demandan mucha agua. Un ejemplo son los tomates. Va a haber que cambiar a otros cultivos porque no va a haber aguar suficiente.

“En California ya se están diseñando sistemas para reciclar el agua, para que aquella con la que nos duchamos se use para lavar la ropa, por ejemplo”

¿Habrá cambios en las ciudades?
Hoy tenemos grandes áreas llenas de hierba en medio de la ciudad, pero dentro de un tiempo no tendremos el agua para poder regarlas, sobre todo en verano. La Universidad en California ha empezado a reducir la cantidad de terreno plantado en un 25%, y en algunas localizaciones están empezando a reemplazar la hierba por plantas arbustivas que no necesitan riego en verano.

¿España es similar a California?
Es parecida. California es un estado grande y el impacto no es el mismo en el norte que en el sur. El sur va a acabar pareciéndose a un desierto. Las previsiones hablan de que la lluvia va a bajar en un 35%, lo que combinado con la pérdida de la nieve acumulada, va a tener un enorme impacto en la agricultura.

¿Qué se puede hacer?
Hay un grupo de medioambientalistas que creen que las presas generan un impacto importante, que sería mejor dejar fluir al agua. Otra idea es la creación de áreas de recarga de agua que ya se están diseñando en California. Cuando la nieve se derrite no tenemos la capacidad de almacenar toda el agua. En torno al 30% se pierde hacia el mar. Ahora estamos construyendo una red para tomar ese agua y llevarla con canales hasta zonas ricas en acuíferos, fondos rocosos en los que se mantiene el agua. Décadas de bombeo del agua para regar han reducido mucho el nivel de los acuíferos. Los agricultores deben cavar cada diez años pozos cada vez más profundos. Si seguimos así, nos quedaremos sin agua por completo. Uno de los objetivos de esta red de áreas de recarga es que el agua vuelva a estar entre las rocas, en los acuíferos. El problema no se resolverá en un año, se necesitarán quizá décadas para subir los niveles del agua. Pero hay mucho trabajo de conservación que se puede hacer.

¿Por ejemplo?
Mucha agua se desperdicia en California cuando la gente la usa para regar sus fincas. Quizá se pierda el 50% debido a la evaporación. El riego por goteo o que se lleve a cabo durante la noche consigue que haya menos evaporación.

¿En los hogares se puede hacer algo?
Ya hay casas que tienen un sistema para reciclar el agua. Por ejemplo, el agua que usa para la ducha, mejor que devolverla a las tuberías, se puede utilizar para lavar la ropa o para el retrete. En los próximos diez años veremos incentivos para animar a la gente a instalar este tipo de sistemas en sus casas. Permiten ahorrar hasta el 35 o el 40% del agua que se gasta en casa. En los edificios públicos vamos a ver sistemas de retrete que usan mucha menos agua. Son ya muy populares en Suecia, porque se ahorra mucho en edificios públicos. Hay bastantes modos de reducir el uso del agua: ése va a a ser el futuro al menos en California, donde mucha gente se ha dado cuenta del problema que tenemos.

¿Se necesita concienciar a la gente?
En algunos sitios de los Estados Unidos los políticos no aceptan el cambio climático. En los estados del sur, con los cambios del nivel del mar, el agua va a ocupar áreas residenciales, aeropuertos… y no están haciendo nada para afrontar un asunto que va a ocurrir quizá en 50 años. Afortunadamente en la costa oeste la gente es más progresista y hay programas para tomar decisiones sobre este problema. En la bahía de San Francisco las proyecciones hablan de que la subida del mar inundará el aeropuerto. Tenemos 50 años para subir el aeropuerto o impedir que las aguas se eleven. Pero hay que hacer algo, antes de que sea tarde.

Se dice que el agua será en el futuro como hoy el petróleo, el gran origen de conflictos y guerras.
Eso me temo. Ahora en California el agua nos resulta muy barata, no cuesta mucho. Si tuviéramos que pagar su coste real, la gente sería mucho más ahorradora. Lo fue de hecho durante los dos años de sequía, durante los que los precios del agua subieron. Ahora la sequía ya se pasó, los precios volvieron a bajar y la gente ha vuelto a usar agua de más y se olvidó del ahorro.

Es experto también en paisajes urbanos. ¿Cómo deben ser estos para hacerlos más sostenibles?
Será necesario reducir el terreno plantado dentro de la ciudad, que exige irrigación. No tendremos recursos para regar por ejemplo lo que se gasta en este campus (se refiere al de la Universidad de Navarra). Tendremos que buscar alternativas, que no requieran tanta agua como la hierba. En Pamplona se pueden ver especies de árboles que son más sensibles al calor y requieren más agua, como el abedul y el álamo temblón. Son árboles que necesitan más frío y se estresan con el calor. Hay que evitar estas especies. Plantar uno de estos árboles cuesta un dinero y dentro de apenas 30 años van a empezar su declive, porque va a hacer más calor. Sería interesante que Pamplona mirara en las ciudades del centro o del sur de España, para saber qué especies funcionan allí con temperaturas más altas y menos agua.

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