Recetas
Huevos benedictine con aguacate y salsa holandesa
Nació para solucionar una resaca y lo cierto es que soluciona también todo lo demás


Actualizado el 09/02/2024 a las 18:38
Son la estrella de los brunch, los huevos benedictine nacieron para aliviar una resaca y con sus maravillosa salsa holandesa se han convertido en el almuerzo perfecto.
PARA HACER LA SALSA EN THERMOMIX:
Ingredientes
- 4 huevos
- 4 tostadas
- 2 aguacates
- Para la salsa holandesa: 4 yemas de huevo 50 g de agua 150 g de mantequilla 1/2 cucharadita de sal pimienta 1/2 limón en zumo
Preparación
Corta la mantequilla en pedazos y añádela al vaso. Programa 4 minutos a 50 °C y velocidad 2-3 para derretirla. Para la máquina de vez en cuando y baja lo que vaya quedando por las paredes. No te pases de calor, es mejor que quede algún pedacito sin derretir. Una vez derretida la mantequilla, trasvásala a una jarra y resérvala.
Sin limpiar el vaso, añade las yemas, el agua, el limón y los condimentos. Programa 4 minutos a 70 °C y velocidad 4. Cuando veas que la máquina alcanza los 60 °C, comienza a añadir la mantequilla de la jarra a hilo, despacio y con cuidado. Una vez transcurrido el tiempo, comprueba rápidamente la consistencia de la salsa (debe haber espesado, pero nunca debe estar tan espesa como una mayonesa, más bien como unas natillas). Una vez conseguido el espesor, sigue batiendo 3-4 minutos sin temperatura, para que la salsa se enfríe ligeramente en el propio vaso.
Hacemos los huevos escalfados en agua.
Pelamos y cortamos en láminas el aguacate.
Tostamos el pan en la tostadora.
Emplatamos: Ponemos de base la tostada, un chorrito de aceite, encima el aguacate , el huevo escalfado y coronando: la salsa holandesa. ¡Y a disfrutar!
PARA HACER LA SALSA A MANO:
Ingredientes
- 200 g mantequilla
- 4 yemas de huevo
- zumo de 1/2 limón
- una pizca de sal
Preparación
Clarificamos la mantequilla. Para ello la fundimos en un cazo a fuego bajo (no tiene que hervir) para que se separe la parte grasa del suero. Dejamos que se temple y retiramos la espuma que queda en la superficie. Colamos. Batimos las yemas de huevo y cuando se pongan espumosas, vamos añadiendo la mantequilla que ha quedado hilo a hilo, muy despacio, sin dejar de agitar con las varillas, hasta que engorde la salsa y quede fina. Añadimos el zumo de limón y la sal, sin dejar de batir.