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Recetas

Aarón Mendoza o el arte del matarife judío

En 1733 este sefardí de origen andaluz publicó un manual sobre cómo sacrificar animales para el consumo humano por el rito de su religión

Dibujo de Aarón Mendoza y portada de su manual para matarifes, 1733. ccpd
Dibujo de Aarón Mendoza y portada de su manual para matarifes, 1733. ccpd
  • Ana Vega Pérez de Arlucea
Actualizada 08/03/2021 a las 17:01

Óiganme bien. Algún día verán ustedes una película de boxeo, de esas épicas que rezuman testosterona y redención, y se acordarán de mí. Apuesto lo que quieran a que a no mucho tardar los guionistas de Hollywood encontrarán la historia de Daniel Mendoza y rodarán un 'biopic' con su poquito de heroísmo, su muchito de cejas partidas y un clásico campeón tan impulsivo como tímido. Imaginen una mezcla entre 'Rocky' y las novelas de Jane Austen. ¿La ven en su cabeza? Pues ésa es la historia de quien fuera apodado 'La estrella de Israel', campeón de Inglaterra entre 1792 y 1795 y padre del boxeo moderno.


Daniel Mendoza (1764-1836) inventó cosas tan importantes para el arte de los puños como la posición de guardia y los movimientos defensivos para esquivar y bloquear. Ahora que está tan de moda ir al gimnasio a enfundarse los guantes y hacer juego de pies, muchos de los aficionados a la cosa pugilística deberían postrarse a los pies de Dan Mendoza y buscar en librerías sus dos obras maestras: el manual 'The Art of boxing' (El arte del boxeo, de 1789) y su autobiografía 'Memoirs of the Life of Daniel Mendoza' (1816). Ninguno de los dos está -que yo sepa- traducido al castellano, error garrafal a nivel tanto editorial como de memoria histórica. Porque Mendoza el Grande nació en Inglaterra pero allí fue considerado doblemente extranjero, primero por judío y luego por español.


¿Se acuerdan ustedes de lady Judith Montefiore, de la chorissa hebrea y de la floreciente comunidad sefardí de Londres? Daniel Mendoza vino al mundo en el por entonces iberiquísimo barrio de Aldgate, lleno de vecinos que vivían en español o portugués y rezaban en hebreo. El rey inglés les permitía, con ciertas condiciones, expresar libremente su fe en Yahvé y por esa razón miles de sefardíes se instalaron en las islas británicas a finales del siglo XVII. Aunque muchos de ellos habían salido de Castilla o Aragón en 1492 y otros lo habían hecho de Portugal poco más tarde, en Londres abundaban también las familias con pasado «marrano».


En algún momento se habían convertido al cristianismo pero ya fuera por la gran discriminación que sufrían los conversos en España, por la constante amenaza de la Inquisición o por no haber olvidado nunca la fe de sus mayores, hubo muchos que decidieron salir de la península como cristianos y entrar en otro país como judíos.


Los Mendoza eran un caso de conversos reconvertidos. Daniel de David Mendoza y Esther López, bisabuelos del boxeador, nacieron cristianamente en Sevilla pero acabaron sus vidas como miembros de la comunidad judía de Ámsterdam. Su hijo Aarón Daniel Mendoza, abuelo del púgil, nació en la capital neerlandesa en 1709 y siendo muy joven se fue a Londres para ejercer el oficio de shojet o matarife según el rito tradicional judío.

Condición indispensable
Según el judaísmo, la matanza ritual o shejitá es condición indispensable para que los animales cuyo consumo permite la ley sean considerados verdaderamente kósher. El trabajo del shojet es de gran responsabilidad y no es raro que lo desempeñe un rabino debido a la dificultad de las reglas que se manejan durante el sacrificio e inspección del animal.


Que Aarón Mendoza tuviera este cargo nos habla tanto del prestigio de su familia como de la exhaustiva educación que había recibido. Con tan solo 24 años, en 1733, publicó uno de los primeros libros de temática judía de Gran Bretaña y el único, que yo sepa, escrito en español sobre la shejitá.


Su título es 'Dinim de Sehita y Bedica' o lo que es lo mismo, 'Leyes de la matanza e inspección ritual'. Shejitá es el sacrificio en sí, la muerte del animal a manos del shojet, y la bedikah el proceso según el cual se reconoce el interior del mismo animal para asegurar que no tuviera ninguna falta, tara o enfermedad que pudieran haber causado su muerte durante los siguientes doce meses.


Aarón Mendoza recopiló todos los preceptos de la Halajá (cuerpo de reglas del judaísmo) relacionados con estos temas y se inspiró especialmente en el libro 'Shulján Aruj' (La mesa servida) del rabino toledano Yosef ben Efraim caro (1488-1575). Los tradujo del hebreo al español con «estilo corriente y breve», los enmendó y corrigió «de sus yerros y omissiones» e incluso hizo dibujos para ilustrar el texto.
El resultado es, aunque de factura inglesa, una obra deliciosamente hispana que nos permite saber que en teoría, «cualquier judío puede degollar (animales) en sabiendo los Dinim, excepto el que no fuere de perfecto juicio o de menos edad de trece años, o el pusilánime que se desmaya de ver sangre o el que fuere maniatado en sus obras».


Mendoza detalla cómo tenía que ser el cuchillo, en qué momento y lugar se debía hacer el sacrificio, los animales que la Torá permite consumir y en qué lugar de su cuerpo cortar para desangrarlos completamente, los posibles errores que se podían cometer, cómo detectar infecciones y adherencias en las entrañas… Todo en un perfecto castellano y sin tener que hablar a escondidas, como sí que hicieron sus antepasados en Sevilla.

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