Gastronomía
Un cocinero navarro llega a Tokio para alejarse del tópico "bueno, bonito y barato"
La iniciativa aterrizó este martes en Japón, tras pasar por países como Filipinas o México


Publicado el 02/06/2026 a las 13:07
Cuatro chefs españoles, entre ellos el navarro David Yarnoz, al frente de restaurantes con estrella Michelin llegaron este martes a Tokio para demostrar que la gastronomía española va mucho más allá del tópico "bueno, bonito y barato" y demostrar que no es solo abundante y asequible, sino también "excelente".
"Cuando España empezó a exportar alimentos y cocina al mundo lo hizo siempre en clave de que éramos maravillosos en calidad-precio, pero no hemos estado defendiendo nuestra excelencia", explicó a EFE Benjamín Lana, director de Vocento Gastronomía y encargado del evento 'Spain Fusion Premium Edition'.
La iniciativa aterrizó este martes en Japón, tras pasar por países como Filipinas o México, para "enseñar al mundo que no somos solo algo económico y bueno", sino que podemos competir con países como "Italia o Francia", a los que con frecuencia se les asocia con la alta cocina.
Lo hace además en Tokio, la ciudad con más estrellas Michelin del mundo, que posee "la madurez gastronómica suficiente" como para entender la "excelente calidad" de los productos españoles, según describió Lana.
El evento, organizado por el grupo Vocento con el apoyo del Gobierno de España e ICEX, contó con cuatro cocineros de estrella Michelin, que cocinaron en directo sus platos más representativos bajo la atenta mirada de un grupo de importadores y compradores nipones.
Entre los fogones estaban el chef Nacho Manzano, con tres estrellas Michelin en Casa Marcial (Asturias); Benito Gómez, dos estrellas en su restaurante Bardal (Andalucía); David García, con una estrella en el Corral de la Morería de Madrid; y David Yarnoz, dos estrellas en El Molino de Urdániz (Navarra).
Japón se sienta a la mesa
El tradicional gazpachuelo malagueño, el puchero flamenco, o un efímero plato de la seta de San Jorge fueron algunas de las elaboraciones que los chefs prepararon en una cocina improvisada en el hotel JW Marriot de Tokio, donde con sus platos convirtieron el recinto en una clásica sobremesa española, con degustaciones, charla y mucha, mucha comida.
"Ahora estoy haciendo platos basándome en las experiencias que he tenido y que me han emocionado", explicó el bilbaíno García, quien describió su puchero flamenco como una mezcla de ese ambiente de Jerez, con "los flamencos, el baile, los cantaores, la noche y el puchero que la abuela te hace a las cuatro de la mañana".
Yarnoz, chef en El Molino de Urdániz, y encargado de otros dos restaurantes en la ciudad asiática de Taipéi (Taiwán), también cocinó frente a los comensales, con platos que "dialogaron" entre la influencia asiática de sus restaurantes y la tradicional gastronomía española.
"Seguimos manteniendo nuestra personalidad, nuestra cocina y nuestras raíces", afirmó Yarnoz, que definió este diálogo entre culturas como una potencia para sus platos.
El espejo japonés
La influencia visible de Asia, y en particular de Japón, en la gastronomía española no es una sorpresa, y los propios chefs reconocen que la relación entre ambas cocinas no es nueva ni unidireccional.
García, bilbaíno y músico antes que cocinero, recordó que su relación con el país asiático llegó en sus inicios en la cocina, cuando un chef japonés le descubrió una "filosofía" que aún hoy sigue proyectando en su gastronomía.
"En España un plato está acabado cuando no sabéis qué más ponerle, y en Japón un plato está acabado cuando no sabemos qué más quitarle", recordó García.
"A mí me voló la cabeza aquello", afirmó el bilbaíno, que desde entonces trabaja vinculado a esa mentalidad japonesa, que describió como "el espejo donde todos nos hemos reflejado" con platos puros, llenos de técnica, y "mucha verdad".
Nacho Manzano, que cocina desde la localidad asturiana donde nació y se crio, reconoció que sus clientes llevan años diciéndole que su cocina parece japonesa, una comparación que no le incomoda y que incluso reivindica.
"Creo que somos un poquito japoneses aún siendo asturianos a la hora de pensar", relató Manzano, quien afirmó que existen "códigos universales" que conectan ambas culturas, como el respeto al producto, la nitidez en los platos y el culto a lo auténtico.
"Al final te dejas influenciar por las grandes cocinas", explicó Benito Gómez, mente creativa del restaurante Bardal, que también toma ejemplo de la "delicadeza y tratamiento" que la cocina japonesa pone en su gastronomía.