Consumo
La OCU explica si es mejor el pulpo fresco o el congelado: ¿mito o realidad?


Actualizado el 15/04/2025 a las 08:06
El pulpo no solo es una delicia del mar: es un prodigio biológico que parece sacado de una novela de ciencia ficción. Dotado de tres corazones, sangre azul y nada menos que nueve cerebros —uno central y ocho distribuidos por sus tentáculos—, este cefalópodo es un animal tan fascinante como nutritivo. Más antiguo que los dinosaurios, su físico blando, sin concha ni huesos, esconde una carne firme, sabrosa y repleta de beneficios para la salud. Hoy te invitamos a conocer a fondo a este curioso invertebrado que puede ser el rey de tu plato.
Una joya nutricional: 10 razones para incluir pulpo en tu dieta
Detrás de su aspecto enigmático, el pulpo esconde un perfil nutricional ideal para quienes buscan una alimentación saludable y equilibrada. Bajo en calorías y grasas, pero rico en proteínas, minerales y vitaminas, su consumo ofrece numerosos beneficios:
Proteínas de alta calidad: Ideal para deportistas y personas en crecimiento, gracias a su excelente aporte proteico.
Rico en yodo: Fundamental para el correcto funcionamiento de la tiroides.
Fuente de Omega-3: Contribuye a la salud cardiovascular y cerebral.
Beneficioso en el embarazo: Gracias al ácido fólico y el yodo, favorece el desarrollo fetal.
Aliado contra el colesterol: A diferencia de otros mariscos, tiene bajo contenido en colesterol.
Minerales esenciales: Potasio, zinc y hierro que fortalecen músculos, defensas y previenen la anemia.
Vitaminas del grupo B y E: Clave para la energía, el sistema nervioso y la protección celular.
Refuerzo del sistema inmunológico: Su contenido en zinc ayuda a prevenir infecciones.
Ideal para perder peso: Muy saciante, pero con solo 70 kcal por cada 100 g.
Posibles beneficios contra migrañas: Gracias a las vitaminas B, aunque aún falta más evidencia científica.
Contraindicaciones: ¿quién debería evitarlo?
Aunque el pulpo es una elección saludable para la mayoría, existen algunas excepciones:
Alergias: Es un alérgeno potencial, especialmente entre quienes ya son sensibles a los mariscos.
Gota o hiperuricemia: Contiene purinas, que pueden agravar esta condición.
Problemas renales graves: Su alto contenido proteico puede sobrecargar los riñones.
Sensibilidad al yodo: No recomendado en casos de hipertiroidismo o alergia a este mineral.
¿Cómo elegir un buen pulpo? Consejos prácticos
Para garantizar frescura y calidad, fíjate en estos aspectos clave:
Color y brillo: Debe tener un tono perlado y uniforme.
Textura: Firme y elástica, sin sensación viscosa o blanda.
Olor: Fresco y marino, nunca a amoníaco.
Ojos brillantes: Indicador de buena conservación.
Peso proporcional al tamaño: Refleja frescura y contenido de agua.
Los ejemplares de entre 1,5 y 2 kg suelen ser los más tiernos y sabrosos.
Consumo sostenible: proteger el mar también está en tu plato
Actualmente no hay pulpo de acuicultura comercial, por lo que su pesca salvaje debe hacerse con conciencia. Algunas recomendaciones:
Busca sellos como MSC o "Friends of the Sea".
Elige métodos de pesca sostenibles como trampas o poteras.
Respeta las vedas y compra en temporada autorizada.
Apoya a pescadores locales, promoviendo economía y trazabilidad responsable.
Cómo limpiar y cocinar el pulpo para que quede perfecto
Antes de cocinarlo, hay que limpiarlo bien: retirar la bolsa de tinta, los ojos, el pico y lavar bien los tentáculos. Un consejo infalible: congélalo 24 horas antes de cocerlo para romper las fibras y lograr una textura más tierna.
Cocción ideal:
Descongélalo lentamente en la nevera.
Pon agua a hervir y “asusta” el pulpo: sumérgelo y retíralo tres veces para que no se le desprenda la piel.
Cuece durante 25-30 minutos, según el tamaño.
Déjalo reposar en el agua caliente unos minutos antes de prepararlo.
¿Receta clásica? Pulpo a la gallega, con cachelos, pimentón y un buen chorro de aceite de oliva. También brilla en ensaladas, guisos o a la plancha.
Mitos y verdades sobre su preparación
Golpear el pulpo lo ablanda: Verdadero, pero la congelación es igual de efectiva.
Cocerlo con corcho lo deja más tierno: Falso. No hay evidencia de esto.
Reduce su tamaño al cocinarlo: Verdadero. Puede disminuir a la mitad.
Se cocina mejor en su jugo: Cierto. Su sabor se intensifica sin agua añadida.
Los tentáculos se enroscan al cocerlo: Sí, es normal y parte de su encanto visual.
El pulpo congelado es peor que el fresco: Falso. El congelado puede ser incluso más tierno.