Comiéndonos Navarra
Dónde 'repostar' cuando vuelves de fiesta en Pamplona
Después de una noche de desenfreno, la energía en el tanque puede menguar considerablemente. Estos son algunos locales en los que poder recargarlos


Actualizado el 22/05/2024 a las 22:23
Un grupo de personas hace cola en la entrada en algunos establecimientos de la calle Estafeta. Es de noche, llueve un poco y, entre algunos, se tapan con abrigos y paraguas. Un grupo numeroso hace la cola para acceder al bar Don Hilarión y, otro, un poco más adelante, lo hace en la pizzería Pulcinella. Tienen que coger fuerzas
El licenciado en Nutrición, Mikel Moreno Calvo, asegura que son varios los motivos por los cuales la gente consume "comida rápida" cuando vuelve de fiesta. El primero de los factores podría ser por los cambios hormonales. "El alcohol altera el Sistema Nervioso Central (SNC). Aumentando los niveles de dopamina y serotonina, responsables de generar esa sensación de euforia. Conforme se va pasando el efecto los niveles se reducen. Por lo que el cuerpo buscará recuperar ese estado. La comida rápida son alimentos hiperpalatables, es decir, que producen sensación de placer al comerlos aumentando niveles de dopamina/serotonina en el cerebro. La comida rápida se caracteriza por tener en su composición: azúcar, grasas saturadas, sal y harinas refinadas. Ingredientes que hacen que sean hiperpalatables y nos genere más ganas de ingerirlos", explica.
También,Moreno achaca esta necesidad a la grelina. Cuando los niveles de esta hormona son elevados, generalmente afectados por la falta de descanso, aumenta la sensación de hambre. También, uno de los motivos, podría ser la alteración de los niveles de azúcar en sangre y la deshidratación, lo que genera antojos de algo dulce, explica. "Por último, el alcohol inhibe la hormona antidiurética. Por lo que se orina más de lo habitual, eliminando electrolitos y aumentando la sensación de fatiga. Por ello, probablemente aumente la apetencia por algo dulce y con altas cantidades de sodio", explica como último de los posibles factores. Sea como sea, cuando eres la persona que sale de marcha, todo es más sencillo. Bailas, bebes, te ríes y, si no te ves con fuerzas para volver a tu punto de partida (a veces), comes algo para pillar fuerzas. Como si de gasolina se tratara, en el Casco Viejo de Pamplona hay varios puntos en los que poder repostar para emprender el camino de vuelta a casa. Como todo, depende de los gustos.
TRADICIONES
Lucía, aunque era medianoche, volvía a casa de fiesta. Para ella, la pizzería es una parada obligatoria. Indecisa, había escogido tres porciones distintas para probar. Acompañada por su novio, que también había escogido una porción, se dirigían a casa para descansar, pero antes pretendían reponer fuerzas. “Cumplen su función. Con esto vuelves a casa”, reconoce Lucía entre risas. “Para mí es mi sitio, mi novio es más de kebab”, apunta. Aquella noche, Lucía estaba indecisa y había escogido tres trozos distintos: jamón y queso, rellena y champiñones. Algunas veces, la pareja decidía comerse las pizzas por el camino y, otras, en su casa. “Depende. Si hay algún taxi disponible nos las comemos en casa y, si no, por el camino”, comenta Lucía. “¡Energías renovadas!”, añade su novio. Cuando la pareja se fue, todavía quedaba una cola numerosa en la pizzería.
Parejas y grupos de amigos señalaban los trozos de pizza que querían del catálogo o directamente del mostrador mientras los trabajadores tomaban nota y se dirigían a ejecutar los pedidos. Cuatro quesos, bacon y queso, focaccia o focaccia con cebolla eran algunas de las opciones disponibles. Opciones que, como señalaron Lucía y su novio, cumplían su función: por menos de 4€ tienes “gasolina” para emprender el recorrido de vuelta a casa tras una noche de fiesta. Pequeños placeres de la vida.
Unas cuantas calles más para delante, en la calle Navarrería otra cola trataba de acceder a la pizzería La Galganni. Algunos afortunados que habían decidido hacer la cola antes se cobijaban en el establecimiento repleto de fotos de clientes degustando sus porciones de pizza, mientras el resto esperaba fuera bajo una lluvia cada vez más intensa. Algunos se llevaban sus elecciones bajo el brazo y, otros se las comían ahí mismo. La tentación a veces puede llegar a ser muy fuerte. Aquel día, “C” y “O” (como habían decidido que se les llamara) comían un trozo de pizza bajo la lluvia. Eran las 00:55 de la noche. “Siempre venimos aquí antes de volver a casa”, reconoce “C”. Cuando se les pregunta si vienen aquí desde hace mucho, ambas se ríen. “Sí, desde hace bastante tiempo”. Sobre su pizza favorita, las dos responden al unísono los mismos ingredientes: jamón y queso. Para ellas, las cantidades variaban según el día. Aquella noche se habían decantado por dos trozos. No comparten sabores, cada porción es de su propiedad. ¿Por qué pizza? “Por antojo”, contestan a la vez también entre risas. Mientras las terminaban, en el interior de la pizzería los trabajadores atendían a diestro y siniestro a personas que querían ya su porción. Muchos de ellos no tardaban mucho en indicar el pedido. No era su primera vez.


EL "TEAM" KEBAB
Como todo en la vida, elegir qué comer de fiesta tiene sus bandos. En el fútbol está la división entre el Madrid o Barça, en los gustos el dulce o el salado, en las vacaciones playa o montaña…Dilemas provenientes de mucho tiempo atrás. Como en cualquier tema, sobre qué ingerir después de una noche de juerga también hay discrepancias y divisiones. En este sector (si hubiera que reducir al máximo las opciones) muchos eligen una pizzería, mientras que otros escogen un kebab, un durum o una pedrata (plato sencillo compuesto por carne de kebab, patatas y salsa que se puede pedir para llevar). Luis, joven pamplonés, reconoce que es ya una tradición. "Quedas en Juevintxo y sabes que va a caer pedrata". Álvaro, otro joven navarro, profundiza un poco más sobre la materia. "No sabes dónde va a empezar la fiesta ni cómo va a ir, pero sabes dónde vas a acabar". Mientras, Enrique comienza a ahondar sobre ya cuestiones físicas. "El durum tiene el juego de que es muy portable, a diferencia del kebab o la pedrata. No necesitas cuchillos, es portátil como un bocata. Te lo puedes llevar por ahí y no necesitas una mesa para consumirlo". Todo son ventajas. "He llegado a ligar por pedir un mordisco del durum", confiesa uno de ellos. Hasta el amor puede lograr la carne con patatas fritas.
El Rico Kebab Pamplona, ubicado en la calle Javier, sabe perfectamente qué dar a las personas que se decantan por esta opción. Ya son más de 14 años nutriendo a los que salen de fiesta, entre otras cosas. "Aquí viene gente durante toda la noche", asegura uno de los dueños dentro del local. Reconoce que sus clientes se podrían dividir en dos grandes grupos: en gente que come durante la fiesta y gente que consume cuando ya se retira para casa. De todas maneras, existe una hora punta. "A las 4 de la mañana, que es cuando cierran los bares y la gente ya se retira a sus casas". Sobre el plato más demandado, el joven trabajador no tuvo dudas. "El durum normal", confiesa. Enrique tenía razón. El establecimiento también tiene a pocos metros, en la calle Calderería un local de pizza llamado Rico Pizza, para abarcar también a los que eligen la primera opción en sus menús nocturnos.


En la calle Tejería, un poco alejado de la calle Javier, también hay un establecimiento que vende carne de kebab llamado "Doner Kebab", a secas. También conocido como "el kebab de Tejería". El trabajador que estaba en aquel momento respalda las declaraciones de su compañero de gremio. "Lo que más vendemos aquí son durums de patatas y carne". Coincide con que la mayor afluencia de clientes que tienen también es a las 4 de la mañana, cuando cierran todas las discotecas. "Es San Fermín esto es una locura", asegura.
PALADAR EXQUISITO
No es un menú tan limitado. Para volver de fiesta uno puede encontrar otras alternativas. Por ejemplo, el establecimiento Kakatoa, de San Nicolás. Llevan abiertos poco más de un año, con un horario de 19h a 5 de la mañana. "Lo que vendemos depende del día. Hay días que a las 12 hay mucha gente, mientras que hay otros que a las 3 es donde más afluencia hay", señala el trabajador presente a la 1 y diez de la mañana. No obstante, también coincide que donde más se consume es cuando la gente se retira de los bares. A diferencia de los kebabs o de los durums, en Kakatoa están especializados en hamburguesas. "Tenemos una hamburguesa extraordinaria que se vende mucho. Luego también tenemos el perrito caliente y las patatas", confirma. También tienen la opción de completar las hamburguesas con bebida y patatas fritas, para cerrar el círculo perfecto. Sobre su éxito son claros. "Siempre se quiere que venga más gente, pero la verdad es que no nos quejamos", finaliza.


Luego, también existen establecimientos que tocan muchos polos. Cosa que los transeúntes agradecen cuando están de retirada. Un ejemplo de ello es el Carrito de Mercaderes, ubicada en la calle homónima. Llevan desde 2012 funcionando y saben de sobra qué es lo que la gente pide. "Hay distintos horarios que nosotros catalogamos como los 'fuertes'. A las 21-21:30 la gente pasa por aquí para comer antes de entrar a cualquier discoteca o bar y luego está la hora de salida, donde la gente pasa por aquí para reponer", indica uno de los dos trabajadores. Lo que más venden son bocatas, latas de refrescos y porciones de pizzas. Todo para llevar. Jueves, viernes y sábado. "Tenemos muchos clientes que vuelven encantados. Tenemos una buena respuesta", asegura. Aunque su abanico sea de varios productos, de nuevo, su fuerte es la pizza. "Jamón y queso, barbacoa y frankfurt es lo que más nos piden".
Pizzas, kebabs, durums, pedratas, hamburguesas, perritos calientes, bocatas...Las opciones de combustible son variadas en el Casco Viejo de Pamplona, solo hay que vaciar el tanque. O dejarlo a medias.