Pago de Larrainzar: cómo otra epidemia fue el origen de un vino con tradición familiar

Tras 16 años de la primera vendimia de Bodegas Pago de Larrainzar, la familia Larrainzar afronta con optimismo un nuevo escenario mundial, recogiendo la esencia y la historia de su pasado vitivinícola

Vino pago larrainzar
AmpliarAmpliar
Vino pago larrainzar
Vino pago larrainzar

CerrarCerrar

Actualizado el 14/12/2020 a las 16:23

La bodega de la familia Larrainzar es un proyecto ya asentado, tras 16 años desde su primera vendimia. Pese ser una bodega del siglo XXI, cuentan con una larga tradición en el sector vitivinícola, que tuvo su punto de partida en 1891, coincidiendo con otra epidemia, aunque entonces el culpable fuera un insecto que arrasó el viñedo europeo. Hoy, como entonces, afrontan el nuevo escenario mundial con optimismo ante el gran reto.

El mes de septiembre de 2006 fue clave para la familia Larrainzar. Fue entonces cuando lanzaron al mercado su primer vino bajo la marca Pago de Larrainzar 2004. Un sueño que comenzaba su andadura, impulsado por Miguel Canalejo Larrainzar, que tras décadas de profesión en el mundo de las telecomunicaciones decide retomar la tradición familiar poniendo en marcha una bonita bodega en su casa familiar en Ayegui, junto al Camino de Santiago.

Vino 2

Echando la vista atrás, fue en 1891 cuando su bisabuelo, Luis Larrainzar, funda la bodega familiar, frente al Monasterio de Irache. Una bodega muy personal, pequeña, frente a su casa, donde planta un viñedo de Tempranillo para cultivar las uvas que darán lugar a producciones limitadas de vinos elaborados al estilo de Burdeos, ya entonces el referente de calidad.

La bodega originaria, llamada Bodegas Irache, comenzó su andadura en una época convulsa para el sector del vino, afectado entonces por un insecto proveniente de Estados Unidos que en la segunda mitad del SXIX cambió la viticultura para siempre. Hablamos de la filoxera, un parásito de la vid que ataca a la raíz de la planta hasta causar su muerte. Desde su aparición en Francia en torno a 1868, arrasó los viñedos vecinos, lo que supuso un aumento de las ventas del vino español y el gran impulso de zonas como Rioja o Navarra, que aprovecharon la falta de vino francés en el mercado, cuando aún la plaga no había hecho mella en España.

Aunque nuestro país se libró durante unos años, en 1876 se identifica en España un primer foco de filoxera en la provincia de Málaga, que se extendió lentamente por todas las regiones peninsulares. Algunos viticultores adoptaron nuevas condiciones de cultivo, replantando sus cepas europeas con pies de vid americanos inmunes a la filoxera. Y fue así como Luis Larrainzar puso en marcha su bodega familiar, aprovechado la oportunidad que se abría para los que supieran adaptarse a la nueva realidad. Nunca en la historia de la agricultura mundial una crisis agrícola de tipo vegetativo promovió tan formidable respuesta por parte del mundo de la ciencia y de los viticultores y bodegueros, convirtiendo una grave plaga en un revulsivo clave en el sector y su modernización.

Vino 4

Aunque aquella primera bodega familiar fue vendida por los Larrainzar a la familia Santesteban a mediados de los años 70 del siglo pasado, quedaron en la memora de Miguel Canalejo Larrainzar las vendimias en el viñedo familiar y el amor por el vino, volviendo a materializase en un nuevo proyecto empresarial en 2001, de la mano de sus hijos y con el nombre de Pago de Larrainzar.

Hoy, Bodegas Pago de Larrainzar se enfrenta a un nuevo reto, tras ver cómo el negocio del vino ha sido golpeado duramente por el COVID-19, un virus que definitivamente va a cambiar el panorama del sector vinícola mundial.

Esta pandemia ha acelerado unos cambios que ya habían comenzado, algunos tímidamente. El consumidor ha perdido el miedo a la compra on-line y el incremento de ventas directas ha sido notable en gran parte de las bodegas. En el caso de Pago de Larrainzar, gracias a su tienda on-line y su Club de Amigos de Pago de Larrainzar, las ventas directas al cliente final han crecido un 138% en los primeros 9 meses de 2020.

Otra de las realidades que esta pandemia ha puesto en evidencia es la importancia de diversificar el turismo en España. Cuando muchas regiones han quedado perimetralmente cerradas durante semanas o meses, sin posibilidad de viajar más allá de los límites autonómicos, el Enoturismo surge con fuerza como una opción perfecta, en contacto con la naturaleza y en pequeños grupos. Un turismo familiar de proximidad que Pago de Larrainzar ha apostado por potenciar, una vez las autoridades permitieron volver a abrir las puertas a los turistas en el mes de junio. “Volvimos a ofrecer visitas guiadas y catas en cuanto fue posible, con todas las medidas de seguridad y enfocándonos en los paseos didácticos y las degustaciones en el viñedo, que han tenido muchísimo éxito, porque el lugar es mágico. Siempre hemos hecho visitas en grupos pequeños y ahora más que nunca nuestro modelo de turismo de cercanía, ameno y amable, es el que buscan nuestros visitantes“, nos dice Marian San Martín, responsable de Enoturismo. Ya están trabajando en nuevas actividades turísticas para 2021, como paseos guiados en patines eléctricos donde unir el ocio, la cultura, el arte y la historia de su entorno con el apasionante mundo de la viticultura y el vino.

En estos meses, con gran parte de la hostelería nacional cerrada, ha sido clave la exportación para poder sobrevivir. En este 2020, un 74% de las ventas de la bodega han ido a mercados exteriores, un porcentaje mayor que nunca en la trayectoria de Pago de Larrainzar. La digitalización ha sido trascendental para poder seguir creciendo en la exportación, con reuniones comerciales por videoconferencia y ferias virtuales de captación de nuevos importadores. Algo impensable hace solo un año para una bodega como Pago de Larrainzar, acostumbrada a viajar para dar a conocer sus vinos y con presencia asegurada en ferias internacionales en Alemania, China, Japón…

Vino 3

Como novedad en cuanto a su oferta, este 2020 ha sido el año del lanzamiento de su primer vino rosado bajo la marca Rosado de Larrainzar. La primera producción, muy limitada, ha sido un éxito de ventas y, pese a ver la luz en pleno confinamiento, está ya agotada. Un vino muy especial para la familia y el equipo de la bodega. “Fue Fernando Chivite el que nos animó a elaborar un rosado diferente, de uva Merlot, con un tiempo de barrica en contacto con sus lías. Nos dejamos contagiar de su entusiasmo y trabajamos bajo su asesoramiento, con el respeto y la admiración que teníamos a su trayectoria como enólogo. Ha sido un lujo colaborar con él, aunque desgraciadamente Fernando falleció el pasado verano, a las pocas semanas de poner a la venta este nuevo vino”, cuenta Miguel Canalejo Jr., gerente de Pago de Larrainzar.

Está ya en marcha un nuevo rosado de la añada 2020 y nuevos proyectos, enfocados sobre todo a la venta a través de plataformas digitales y al impulso del Enoturismo, para llegar con sus vinos directamente al consumidor.

Quizás, como pasó a finales del siglo XIX ante una plaga inesperada, esta pandemia sea una oportunidad para encontrar nuevos caminos en el mundo del vino.

Más información en la tienda online www.pagodelarrainzar.com/tienda

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora