Curiosidades
La vaca que se cree chimpancé
Un vídeo de 'Veronika', que vive en un prado austríaco, llamó la atención de los científicos


Publicado el 26/01/2026 a las 05:00
La vaca se llama Veronika y se hizo famosa la semana del 19 de enero porque sabe cómo usar una escoba para rascarse. Con su boca, la dirige a su cuerpo y ahí se deleita con la travesía del cepillo de alambres sobre su pelambre marrón. Para la zona más sensible de la panza y las ubres prefiere el otro lado, el del palo romo. "Prefirió el extremo con cerdas, pero cambió al extremo de palo para rascarse las zonas más blandas de la parte inferior del cuerpo", explican los científicos, que vieron un vídeo viral compartido por el dueño del rumiante y fueron a verlo con sus propios ojos. "Este despliegue adaptativo de las características de las herramientas revela un uso multipropósito no reportado previamente en mamíferos no primates", afirman.
Para la ciencia, en los animales "el uso de herramientas, aunque rara vez se observa, ofrece una prueba rigurosa de flexibilidad cognitiva. Definida como la manipulación de un objeto externo para lograr un objetivo mediante una interfaz mecánica, la manipulación de herramientas abarca desde rutinas típicas de la especie hasta actos innovadores y específicos para problemas", aclaran. Aquí el asunto a resolver era el picor. O quizás tan solo buscaba el placer de la caricia en la soledad del prado donde vive en Austria.
Las conclusiones sobre la sapiencia de Veronika, individuo de la especie 'Bos taurus', observadas por primera vez en ganado, se plasmaron en el estudio 'Uso flexible de una herramienta multiusos por una vaca', publicado en Current Biology.
MASAJEO CON LA BOCA
Los autores, encabezados por Antonio J. Osuna-Mascaró, de la Universidad de Medicina de Viena, se mostraron fascinados por "cómo levanta, posiciona y estabiliza la herramienta con la boca". También por sus "acciones anticipatorias, como reposicionar y volver a agarrar la herramienta antes de aplicarla a la zona objetivo".
Documentado en vídeos, se observa cómo la vaca levanta la escoba con su lengua pegajosa, la aferra con las mandíbulas y la dirige con un giro de cuello para masajearse unas cuantas veces, con los ojos entrecerrados, para luego soltarla, con cierto menosprecio, al otro lado del césped.
En otras ocasiones, lo lleva a sus cuartos traseros. Lo hace en puntos muy específicos y distintos, incluso sus zonas más privadas, como bajo la cola, con leves variantes en el movimiento de su cabeza y boca. Arriba, abajo, derecha, izquierda. Cambio de lado y de velocidad. De pie o acostada. Con ademanes vistos solo en primates o córvidos.
Más exactamente, mostraba un tipo de actuación solo registrado en chimpancés, según los científicos. "Su comportamiento era sistemático: el extremo de la escoba servía para las zonas superiores de piel gruesa y el extremo del palo para las más blandas, mostrando sensibilidad a las características mecánicas de cada tarea", precisan. Mientras los científicos empiezan un sesudo debate, Veronika seguirá rascándose y creyéndose chimpancé.