Estudio
Sexo, alcohol y conflictos familiares, vinculados al uso de pornografía entre adolescentes
El equipo investigador señala que los resultados muestran asociaciones y patrones predictivos, pero no permiten establecer relaciones de causa y efecto


Publicado el 14/10/2026 a las 11:48
Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha analizado qué factores están más asociados al consumo de pornografía durante la adolescencia y concluye que el sexo es la variable con mayor capacidad predictiva, seguida del uso problemático de Internet, el consumo de cannabis y alcohol, el conflicto familiar y algunas conductas sexuales de riesgo.
La investigación, publicada en la revista 'Computation', ha evaluado a 33.543 adolescentes españoles a través de una encuesta para determinar qué variables personales, familiares, digitales y conductuales contribuyen más a predecir si un adolescente declara haber visto o utilizado pornografía durante los 30 días anteriores.
Según el estudio, el sexo es, "con diferencia", la variable que más pesa en las predicciones, con una probabilidad de uso de pornografía más elevada entre los chicos. La edad también está asociada, pero tiene una importancia predictiva menor.
Después del sexo, el factor más relevante es el uso problemático de Internet, que incluye comportamientos como tener dificultades para dejar de estar conectado, dormir menos por estar en línea, descuidar obligaciones o utilizar Internet para escapar de preocupaciones o emociones negativas.
Los investigadores puntualizan, sin embargo, que este indicador no equivale a un diagnóstico clínico de adicción a Internet.
A continuación, aparecen el consumo de cannabis y alcohol y el conflicto familiar y, con un peso menor, algunas conductas sexuales de riesgo, como haber mantenido relaciones sin preservativo o haber tenido una relación sexual de la que el adolescente se arrepintiera al día siguiente.
Entre los chicos, el consumo de alcohol es el predictor más importante una vez excluido el sexo del análisis, mientras que entre las chicas lo es el uso problemático de Internet.
El equipo investigador señala que los resultados muestran asociaciones y patrones predictivos, pero no permiten establecer relaciones de causa y efecto.
Por ello, los modelos no deben utilizarse para diagnosticar, etiquetar o sancionar a adolescentes concretos, sino para entender mejor el fenómeno y orientar políticas educativas y preventivas.
Las conclusiones apuntan hacia programas que combinen educación afectivo-sexual, alfabetización digital, reflexión crítica sobre los contenidos pornográficos, prevención del consumo de sustancias, promoción de prácticas sexuales seguras y refuerzo de la comunicación familiar.
"La pornografía no debería abordarse como un fenómeno desconectado del resto de dimensiones de la vida adolescente. Forma parte de un ecosistema más amplio de prácticas digitales, relaciones familiares, consumo de sustancias y educación sexual", resumen los autores.