Actividades extraescolares: más no es mejor, según la ciencia

Las investigaciones las relacionan con beneficios académicos, sociales, emocionales y de salud, pero simplemente “hacer alguna extraescolar” no garantiza un mejor desarrollo

Las subvenciones se destina a actividades extraescolares
AmpliarAmpliar
Durante la primaria, las extraescolares pueden funcionar como pequeños laboratorios de competenciasAYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Las subvenciones se destina a actividades extraescolares

CerrarCerrar

The Conversation

Publicado el 28/09/2026 a las 09:45

Cuando empieza el curso, muchas familias vuelven a toparse con el mismo rompecabezas: fútbol, inglés, música, robótica, danza, refuerzo escolar… La oferta es enorme, pero el tiempo y el presupuesto son limitados. ¿Resultan realmente imprescindibles las actividades extraescolares? Y, si hemos de elegir, ¿qué conviene priorizar?

Las investigaciones las relacionan con beneficios académicos, sociales, emocionales y de salud, pero simplemente “hacer alguna extraescolar” no garantiza un mejor desarrollo. Quizá convenga pensarlas no como más escuela después de la escuela, sino como una oportunidad para ampliar experiencias: movimiento, juego, creatividad, intereses, relaciones, autonomía o, cuando sea necesario, apoyo académico.

EN INFANTIL: JUGAR, MOVERSE Y DESCUBRIR

En los primeros años, el juego, el movimiento, la exploración y la interacción también son formas de aprender. Si hay una actividad organizada, conviene que sea lúdica, flexible y adaptada al ritmo del niño.

La OMS recomienda, al menos, 180 minutos de actividad física al día a los 3 y 4 años, y una media de como mínimo 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa entre los 5 y los 17. Antes de añadir una actividad sedentaria, conviene preguntarse cuánto se ha movido el niño.

Por otra parte, a estas edades, una actividad no necesita parecerse a una clase para ser educativa. Incluso la tecnología puede plantearse desde el juego: en un programa de robótica con niños y niñas de 4 y 5 años se observó cooperación, autorregulación, toma de decisiones y resolución compartida de problemas.

EN PRIMARIA: EXPLORAR ANTES DE ESPECIALIZARSE

Durante la primaria, las extraescolares pueden funcionar como pequeños laboratorios de competencias. En un equipo deportivo, una coral, un grupo de teatro o un taller de ciencia también se aprende a cooperar, perseverar, gestionar la frustración y descubrir intereses.

Una síntesis reciente de revisiones de estudios en niños de 4 a 12 años muestra beneficios en el aprendizaje social y emocional. También destaca la importancia de la calidad del programa, el aprendizaje activo y las buenas relaciones con adultos e iguales.

Es, por tanto, un buen momento para explorar antes de especializarse: descubrir “qué me gusta”, “qué se me da bien” o “en qué disfruto esforzándome”.

EN SECUNDARIA: MÁS VOZ AL ADOLESCENTE

En la adolescencia, la decisión debería incorporar cada vez más su propia voz. Continuar una actividad porque “siempre la ha hecho” tiene poco sentido si ya no encuentra interés, relaciones significativas o satisfacción en ella.

La implicación aumenta cuando los adolescentes pueden participar en la decisión y encuentran sentido en lo que hacen. También ayuda que se sientan competentes, parte del grupo y en un entorno seguro. Escucharlos no significa dejar toda la decisión en sus manos, sino incorporar sus intereses, preferencias y necesidades.

También conviene desconfiar de la idea de que cualquier extraescolar mejorará las notas. Cuando se controlan las diferencias previas entre quienes participan y quienes no, las ventajas académicas se reducen. En cambio, se mantienen algunos beneficios modestos en salud mental vinculados al deporte.

SI SOLO PODEMOS ELEGIR UNA: ¿ACADÉMICA O RECREATIVA?

Cuando el presupuesto es limitado, quizá la pregunta no sea “¿qué actividad es mejor?”, sino “¿qué necesidad importante no está suficientemente cubierta?”.

Si hay una dificultad académica concreta, como problemas persistentes de lectura o matemáticas, un refuerzo bien dirigido puede ser adecuado: las tutorías muestran efectos positivos en el aprendizaje, especialmente cuando son frecuentes y las imparten docentes o personal de apoyo.

Pero, si esa necesidad no existe, más horas académicas no son automáticamente una mejor inversión. Una actividad deportiva, artística o social puede aportar movimiento, creatividad, autonomía, relaciones o sentimiento de competencia. Y no solo importa el tipo de actividad, sino también la calidad: que permita participar, conecte con los intereses, plantee retos asumibles y facilite buenas relaciones.

MÁS NO SIEMPRE ES MEJOR

No existe un número mágico de extraescolares. Una hora más de actividad puede ser una hora menos de descanso, juego, tiempo con los amigos o tiempo libre. Añadir más actividades no implica necesariamente más beneficios cognitivos. Especialmente en secundaria, dedicarles demasiado tiempo puede incluso perjudicar otras habilidades personales y sociales. En un estudio con alumnado de secundaria, participar en un abanico más amplio de actividades se asoció con una mejor asistencia a clase, pero no con mejores puntuaciones en lengua o matemáticas.

Además, una buena actividad puede no encajar bien en la vida cotidiana: el cansancio, los horarios, el transporte u otras responsabilidades pueden convertirla en una carga. Más que contar actividades, conviene observar: ¿duerme lo suficiente?, ¿conserva tiempo libre?, ¿va con ganas?, ¿tiene espacio para estar con la familia y los amigos?, ¿o toda la semana se ha convertido en una carrera?

Y no todas las familias pueden elegir en las mismas condiciones. Hay desigualdades socioeconómicas en el acceso al deporte organizado y, en España, el coste puede impedir el acceso a actividades extraescolares en familias vulnerables. También influyen el transporte, los horarios, la seguridad o la ubicación.

En definitiva, las extraescolares no son imprescindibles por sí mismas. Lo importante es que niños y adolescentes tengan oportunidades para moverse, relacionarse, descubrir intereses, descansar, sentirse competentes y recibir apoyo cuando lo necesiten. Quizá la mejor extraescolar sea la que aporta algo esencial que, en ese momento, falta.

Raquel Flores Buils, Profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, especializada en orientación educativa y desarrollo vocacional, Universitat Jaume I, Universitat Jaume I y Laura Emma Sebastián Soriano, Doctoranda en Educación, Universitat Jaume I

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

The Conversation

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora