Maneras de vivir

Guía práctica para sobrevivir a una ola de calor

Cada vez son más habituales y, por eso, debemos estar listos. Además de aplicar el sentido común, estos son algunos trucos prácticos que pueden salvarnos de un sofocón

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Guía práctica para sobrevivir a una ola de calor

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Ixone Díaz Landaluce

Publicado el 20/06/2026 a las 05:00

En 2025 España sufrió tres olas de calor. En total, 33 días bajo condiciones de temperatura extrema. En lo que vamos de 2026 ya hemos sufrido una, esta vez en el mes de mayo. Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, dependiente del Instituto de Salud Carlos III, este último episodio se cobró la vida de 101 personas, que a menudo se cuentan entre el sector más envejecido de la población. Y esta semana el calor está poniéndonos a prueba.

Aunque evitar los efectos más dramáticos de las altas temperaturas es cuestión sobre todo de sentido común, también hay medidas de prevención que conviene observar. Nos los cuenta Juan Antonio López Rodríguez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y vocal de la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria).

LO PRIMERO, SENTIDO COMÚN

"En la medida de lo posible, hay que tratar de no hacer vida en exteriores entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, que es cuando la temperatura, la radiación y la humedad pueden superar la capacidad que tiene el cuerpo para enfriarse", explica el doctor. Y si sales, llevar ropa ligera, sombrero, gafas… Aunque ir a la playa o la piscina puede parecer una buena forma de combatir el calor, es preferible evitarlo en esas horas centrales del día. "El ejercicio en piscinas y playas también deshidrata". Si en casa la temperatura es muy alta, se puede acudir a los espacios públicos climatizados como bibliotecas, centros cívicos o centros comerciales, que en muchas ciudades ya están designados como refugios térmicos.

QUÉ COMER...

"El cuerpo necesita que nos aliemos con él, no que rivalicemos. Y los mejores aliados para eso son las frutas y las verduras, sobre todo las que más agua tienen: sandía, melón, tomate…", indica el doctor, para quien platos como el gazpacho o la ensalada son perfectos. En cambio, hay que evitar las comidas copiosas o las carnes rojas, que requieren más energía para ser digeridas. Los ultraprocesados y los alimentos salados también son nuestros "enemigos" en esos días.

Y QUÉ BEBER

Es de cajón: hidratarse es fundamental. Pero, a menudo, la sed llega tarde, sobre todo entre los más mayores. "Ahí ya el cuerpo lleva un rato deshidratándose", advierte el médico. La recomendación general es beber entre 100 y 200 ml cada hora y media o dos horas. Pero el agua no es la única opción. Se puede beber leche, gazpacho o comer melón o gelatinas. Y hay que evitar el alcohol, el café o los refrescos azucarados. "Y conviene estar atentos a la orina. Si es muy oscura, puede ser señal de deshidratación", apunta.

BUSCAR EL FRESQUITO

Una buena manera de combatir el calor es darse duchas o baños fríos. Pero sin pasarse. "El agua debe estar fresca pero no congelada, porque eso puede provocar que los vasos de la piel se cierren y dificultar que el calor salga hacia el exterior". También es una buena forma de mejorar la circulación de las personas mayores. Si no tenemos tiempo para una ducha, humedecer las muñecas o la sien puede ser suficiente y efectivo si no tenemos aire acondicionado en casa.

¿SE PUEDE HACER EJERCICIO?

Sí, pero con matices, sobre todo cuando se practica en exteriores. "Si queremos hacer ejercicio, toca madrugar o esperar a la tarde-noche, a partir de las ocho", indica López. Además, hay que hacerlo en zonas de sombra, bebiendo agua antes, durante y después del ejercicio y reduciendo la intensidad. Y si aparece esa sensación de mareo, hay que parar y buscar un lugar fresco donde descansar inmediatamente.

PERSONAS VULNERABLES

Hay dos grupos especialmente sensibles a una ola de calor: las personas mayores y quienes trabajan en exteriores, como obreros, jardineros o barrenderos. Para estos últimos, lo esencial es "beber agua de forma regular y hacer pausas frecuentes en zonas donde hay sombra". Es importante también llevar ropa transpirable, holgada y en colores claros y dejar las tareas más físicas para las primeras horas del día. "Y la estrategia del buceador: estar pendientes siempre del compañero, comprobar que el otro está bien", indica López.

Las personas mayores presentan varias circunstancias que complican la gestión de estos episodios. "Son quienes menos sed sienten, su sudoración también es menor y toman medicamentos que pueden interferir con la regulación del calor, como las pastillas que tienen un efecto diurético o algunos fármacos para el corazón y el control del azúcar. "No hay que esperar a que pidan agua, hay que ofrecérsela. Hay que intentar que la casa esté fresca y, si viven solos, visitarles más a menudo. También hay que vigilar la orina. Si dejan de hacer, es un síntoma de alarma y hay que pedir ayuda", recomienda el médico.

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