Relaciones

'The ick', el nuevo fenómeno amoroso que te acecha

Es la repulsión súbita a tu pareja, una "respuesta física" que se da también en relaciones largas y causa desconcierto:  "Nos dice que hay algo que debemos ajustar"

El 64% de las parejas que participaron en el primer estudio sobre el 'ick', realizado el año pasado en la Azusa Pacific University, lo ha experimentado
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El 64% de las parejas que participaron en el primer estudio sobre el 'ick', realizado el año pasado en la Azusa Pacific University, lo ha experimentado 
El 64% de las parejas que participaron en el primer estudio sobre el 'ick', realizado el año pasado en la Azusa Pacific University, lo ha experimentado

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Julia Fernández

Publicado el 13/06/2026 a las 05:00

¿A quién no le ha pasado alguna vez eso de abrir el ojo y encontrarse a alguien más en la cama, un ligue, que, de repente, ya no nos parece ni tan atractivo, ni tan magnético ni tan interesante como la noche anterior? Pues tiene nombre y no, no es haberse pasado de fiestera la noche anterior. Se llama 'the ick', un término que se ha hecho viral gracias a TikTok, pero que tiene raíces más profundas. Porque sí, pasa con las parejas esporádicas, en los inicios de relaciones... pero también en uniones más largas y profundas. De repente, un día, no sabes muy bien la razón -quizá por su forma de masticar, por esa babilla que le cae cuando duerme o porque bebe el zumo directamente de la botella-, esa persona con la que estás saliendo o viviendo te da asco, que es lo que significa realmente ‘ick’ en inglés. 

"Es una sensación repentina de rechazo", describe Mónica Chang, experta en bienestar sexual de Tenga. Como una ola, vaya, que viene, nos moja y se va, pero la humedad ahí se queda con nosotros. En este caso, lo que nos ocurre es que "provoca en nosotros una pérdida de atracción y atractivo sexual hacia la pareja". Lo que antes veíamos como un ser extraordinario, casi todo virtudes, se convierte en lo contrario, una especie de Torrente (o Torrenta, que funciona para ambos sexos) y por mucho que rasques la superficie no encuentras otra cosa que no sea caspa. ¿Lo peor? Que no es algo momentáneo, sino que se instala y se queda.

"Es mucho más frecuente de lo que la gente se imagina", lanza Lucía Jiménez, psicóloga y sexóloga. Otra cosa es que no se hable de ello o que antes hubiéramos tenido más paciencia y más aguante para soportar la sensación de malestar que se deriva de la situación. También es ahora cuando tenemos más consciencia de lo que queremos y de lo que no, algo que en épocas pasadas era más difuso. En todo caso, no se trata de un fenómeno nada superficial, por mucho que en las redes se haga humor con ello: "Es la punta del iceberg de algo más".

Sentir ese rechazo súbito es una respuesta de nuestro cuerpo. Podrá sonar superficial -y sí, el amor es más que algo físico-, pero es una "señal emocional" de que algo no va bien. "Es una respuesta enormemente física que pocas veces tiene una explicación racional o un pensamiento que lo acompañe", detalla la sexóloga de Diversual. La neurociencia lo explica muy bien, aporta Ana Asensio, psicóloga y fundadora de Vidas en Positivo: "Hay circuitos como la amígdala o la ínsula que detectan señales de ‘rechazo’ o de ‘no seguridad’ de forma muy rápida, casi automática. Este tipo de información corporal que tenemos es una forma de intuición y consiste en un procesamiento inconsciente de muchísima información del otro como son los gestos, el tono de voz, su olor, sus microexpresiones, recuerdos previos, experiencias acumuladas similares, etcétera Todo eso que parece tan complejo se integra en milésimas de segundo y genera una sensación corporal muy clara". Puede ser atracción o, como en este caso, rechazo. Más allá del desconcierto que produce, debemos tomarlo como la muestra de que "hay algo que ya no nos hace sentirnos cómodos y que debemos ajustar", confirman las expertas.

DEL CHASCO AL "NO AGUANTO MÁS"

El ick es algo súbito. Para Chang, es más común que suceda "en las primeras etapas de la relación", cuando aún estamos descubriendo cosas de esa persona. "Es un golpe de realidad cuando la fase de enamoramiento se desvanece", describe Jiménez. Se nos cae la venda de los ojos y vemos todo aquello que habíamos ignorado hasta entonces... o que simplemente no había salido a la luz.

También puede funcionar como un "mecanismo de defensa. En este caso, trataría de evitar el compromiso cuando la relación está empezando y todavía no se ha consolidado del todo. Es la excusa perfecta para que la persona se aleje antes de que se dé aquello que inconscientemente tanto teme: la vinculación emocional profunda". Esto también sería una red flag de manual para el afectado: ¿realmente te interesa una persona así? Recuerda que la vida está lejos de ser una comedia romántica de Netflix.

Otra de las causas de esa brusca e inesperada aversión es la "acumulación de emociones negativas, resentimientos y conflicto no abordados". Esto se produce, sobre todo, en las relaciones más largas. Todo eso suma, pero no en positivo, hasta que una de las dos personas, pum, explota. Pero no de forma consciente, el que reacciona es su cuerpo en el momento más inesperado: "Lo reprimido se manifiesta en forma de rechazo de algo, aparentemente, anodino".

- Identificado el fenómeno y sus causas, no queda otra que pasar a la acción: ¿qué hacemos cuando esto nos sucede?

- Lucía Jiménez: Puede parecer que todo está perdido. Pero habrá que ver de qué manera se desarrolla: si ese ick baja con los días, si se abordan problemas vinculares relacionados, o si se estabiliza. El estrés, los cambios hormonales... también influyen en este fenómeno.

- Ana Asensio: Lo que sientes es información que debe llegar a tu mente y desde ahí tomar una decisión. El cuerpo informa, pero no siempre tiene toda la razón.

Y ahora... ¿cómo se lo digo?, ¿tan mala persona soy?

Sentir repulsión súbita hacia tu pareja, lleves lo que lleves con ella, no es algo agradable. "Desconcierta mucho", señala la psicóloga y sexóloga Lucía Jiménez. Y da lugar a otro sentimiento: la culpa. "Los pensamientos del tipo ‘soy mala persona por sentirme así’, ‘qué voy a hacer ahora, si todo iba tan bien’, ‘soy egoísta, cómo puedo sentir asco’ no ayudan en nada, solo intensifican el malestar". La experta recomienda que los apartemos para hacer lo que realmente hay que hacer: gestionar la situación. "Empieza por aceptar que el ick es una reacción automática, que no está bajo tu control ni has elegido que aparezca. No habla de quién eres". Después toca "racionalizar la sensación y diferenciar aquello que nos desagrada del resto de aspectos que sí nos gustan de la pareja".

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