Adiós a Montiel, más de 60 años de alta joyería y relojería en Pamplona
El mítico negocio de la Avenida Carlos III de Pamplona cerrará sus puertas el próximo 31 de enero de 2025


Actualizado el 16/09/2024 a las 10:34
Toda su vida ha estado ligada a la joyería, por eso, aunque están “tranquilos y seguros”, saben que el cierre de Montiel se les va a hacer duro. “Por supuesto que hemos tenido nuestra vida además del trabajo, pero el horario de un comercio es muy exigente. Una parte importante de nuestros clientes es de fuera de Pamplona, lo que implica una dedicación aún mayor”, explica Gonzalo Fernández De Prado en su despacho de la mítica tienda de la avenida de Carlos III. Él es uno de los tres hermanos que actualmente se encarga del negocio familiar, junto con Óscar y Miki. Mamen, la hermana mayor, también formó parte del equipo hasta su jubilación.
Pero Montiel no siempre ha estado en su actual ubicación. En 1963, Gonzalo Fernández Montiel y Dory De Prado, padres de los dueños, inauguraron la primera joyería en la calle Mercaderes. “Tenemos que agradecerles mucho que nunca nos obligaran a seguir el negocio familiar”, asegura Gonzalo. “Aunque, desde muy jóvenes, sabíamos que nos tocaba pasar allí las mañanas de verano, Navidad y Semana Santa: ayudábamos en el almacén, hacíamos recados… Eso nos creó una responsabilidad y un hábito de trabajo que siempre tenía recompensa”, recuerda emocionado.


Durante estos primeros años, la tienda forjó la reputación que a día de hoy permanece viva: alta calidad, marcas exclusivas, exquisitos diseños de la casa y una atención cercana.
Gonzalo fue el primero que decidió quedarse en Montiel. Comenzó un par de carreras, pero le entusiasmaba ver las revistas de joyas y relojes que recibía su padre, le gustaba el diseño… Así que optó por empezar a trabajar allí. Desde el principio su pasión fue la joyería y realizó cursos de diseño en Milán y Madrid. El reconocimiento le llegó al conseguir, en 1983, uno de los más importantes premios de joyería. Y desde entonces han pasado más de 40 años. Todavía estaban en la calle Mercaderes. En 1987 se trasladaron a su local actual, en la Avenida de Carlos III.
El propio diseño de la Boutique, a cargo del arquitecto Gabriel Allende, fue toda una declaración de intenciones: la puesta en escena de los espacios y la presentación de las piezas tiene un halo museístico que se sigue sintiendo al entrar en Montiel. De hecho, se inauguró con una exposición de IWC en la que destacaba un reloj de bolsillo que perteneció a Winston Churchill.
El local, situado en un edificio histórico y protegido, no estaba habilitado como comercio. Por ello, el proyecto de Gabriel Allende presentado en el Ayuntamiento implicaba reformar la fachada y rasgar los ventanales para convertirlos en escaparates, esos escaparates tan característicos de Montiel. “Vieron la maqueta y les encantó, pensaron que iba a quedar muy bien, así que nos dejaron hacer la obra”. Y no se equivocaron.


Conservando la esencia
Sus padres seguían entonces también en el negocio. “El jefe, como llamábamos a mi padre- nunca estaba en tienda, su lugar era la oficina. Mi madre atendía a los clientes”, recuerda. Y, poco a poco, algunos hermanos se fueron uniendo también. Tomaron el relevo para modernizar las colecciones de joyas y relojes de alta gama, pero conservando la esencia primigenia de Montiel.
Óscar estuvo muchos años fuera, como importador de piedras de colores, viajando y trabajando para fabricantes importantes. Estudió Gemología en Madrid, Relojería en Barcelona y Alta Relojería en el CFH de Lausanne. “Lo que más me ha gustado ha sido la relojería”, cuenta. Se ha encargado principalmente del departamento técnico. “Lo bueno de esta empresa es que cada uno de nosotros ha tenido su parcela, su especialidad. Y nos hemos respetado siempre”, añade Gonzalo.
Así que, desde 1963, Montiel ha sido la puerta de entrada al universo de la alta joyería y relojería de alta gama en Pamplona. Un mundo que se refleja en sus escaparates de ensueño, que invitan a maravillarse con joyas exquisitas de casas de renombre internacional o a perseguir la precisión del tiempo con relojes de marcas exclusivas. Y todo envuelto en la magia que crea Mila García con sus diseños de Similarte. Pero no sólo en Pamplona, Montiel atravesó fronteras y ha llegado a tener importantes clientes de todas las partes del mundo.


Después de 61 años
Y ahora, por no tener relevo generacional, la tienda cierra sus puertas después de 61 años. “Queremos agradecer a nuestros clientes la fidelidad de todos estos años, que ha sido fundamental para hacer de Montiel lo que es hoy. Sin ellos no hubiese sido posible”, afirman seguros los hermanos Fernández de Prado. “Me doy cuenta de lo mayores que nos estamos haciendo al ver que hemos atendido a generaciones completas en los momentos más especiales de su vida y eso es muy bonito”, dice Gonzalo sonriendo.
Para Óscar, el cierre es un conjunto de emociones. “Contemplo esta nueva etapa de la vida con ilusión y con ganas, sí, no soy nostálgico. Estamos en un momento de muchos cambios sociales, de hábitos de consumo, nuevas tecnologías... y nuestra forma de entender el negocio es otra”, asegura.
“Gracias a nuestro trabajo, hemos tenido la oportunidad de conocer a gente muy interesante, que nos ha aportado mucho. Clientes que ahora son grandes amigos”, añaden. “Teníamos una ilusión y la hemos podido realizar como hemos querido, nos quedamos con eso”.
Y Dory, la madre, verá también cómo el 31 de enero se apagan por última vez las luces de esta tienda que fundó con su marido en 1963. “Yo le digo, qué gozada, mamá, tú inauguraste el negocio y vas a ser testigo también de cómo se cierra, como un ciclo completo de la vida. De tu vida”, dice Gonzalo emocionado.