Un experto dice que el ejercicio y una temperatura inferior a 22º activan la grasa parda
La temperatura de la calefacción aumenta de forma progresiva porque la temperatura de confort percibida por la población ha subido significativamente en las últimas décadas


Publicado el 13/06/2018 a las 16:42
Mantener la temperatura por debajo de los 22 grados y hacer ejercicio físico son mecanismos efectivos para aumentar la grasa parda, saludable y necesaria para el organismo, según el catedrático de Bioquímica e investigador de CIBEROBN, Francesc Villarroya.
El especialista, que ha participado en una reunión científica sobre los diferentes tipos de grasa y la prevención de enfermedades en la Universidad de Navarra, ha indicado que la temperatura de la calefacción aumenta de forma progresiva porque la temperatura de confort percibida por la población ha subido significativamente en las últimas décadas.
Y este aumento, ha subrayado, "bloquea procesos de gasto energético necesarios para el equilibrio del peso corporal", además de que es "muy poco ecológico".
Para Villarroya este incremento de la temperatura de confort forma parte de un ambiente "que induce a la obesidad" debido a la mayor disponibilidad de alimentos ricos en calorías o bebidas azucaradas, un mayor sedentarismo en el trabajo, y ambientes cerrados y caldeados artificialmente que "anulan los mecanismos de disipación de calorías ingeridas para generar calor".
Y es que según ha comentado este es precisamente es el modo en el que trabajan las grasas pardas y beige, unos reservorios de grasa en el organismo que disipan la energía en forma de calor y participan en el control del metabolismo de azúcares y grasas.
Por eso los trabajos de investigación se dirigen a encontrar herramientas para activar la grasa parda con independencia de la temperatura ambiental y teniendo en cuenta las peculiaridades de cada individuo, con biomarcadores para detectar de forma sencilla y barata el nivel de las distintas grasas.
Y al respecto Villarroya ha precisado que la grasa parda activa no influye solo en la obesidad, sino en la reducción de los niveles de glucosa en sangre y, como consecuencia, en la prevención de la diabetes, especialmente en la etapa adulta.
Con estudios en su haber sobre el papel de los ácidos grasos Omega-3 en la activación de las grasas parda y beige, el especialista ha señalado que todavía hay que precisar "qué moléculas derivadas del Omega-3 son las que verdaderamente ejecutan esos efectos beneficiosos sobre el metabolismo y, de ese modo, desarrollar estrategias de intervención nutricional".