Suceso
Condenado a 20 años de prisión el hombre que mató a otro en una sesión de sexodopaje
El hombre ya había experimentado alteraciones de conducta y percepciones erróneas debido al GHB y la metanfetamina


Publicado el 18/11/2025 a las 14:39
El tribunal del Jurado de la Audiencia de Barcelona ha condenado a 20 años de prisión por un delito de asesinato al piloto de helicópteros británico que en febrero de 2023 mató a puñaladas a un hombre tras compartir horas de sexo y drogas con él durante una sesión de sexodopaje en una casa de Vallgorguina (Barcelona).
En virtud del veredicto del jurado, que declaró culpable por unanimidad a este hombre por un delito de asesinato con alevosía, el tribunal le impone la pena de 20 años de cárcel, la misma condena que había solicitado la Fiscalía durante el juicio, y a la medida de libertad vigilada por un plazo de 5 años.
Asimismo, y en concepto de responsabilidad civil por el daño moral causado, le condena a indemnizar a los padres de la víctima, con 50.000 euros para cada uno, a la hermana con 30.000 euros, a su hija, con 400.000, y a su expareja, madre de la menor, con 7.000 euros.
En su sentencia, la Audiencia de Barcelona respalda el veredicto que emitió el jurado, según el cual el acusado viajó el 16 de febrero de 2023 desde Londres a Barcelona para mantener relaciones sexuales con drogas con el fallecido, como ya había hecho en ocasiones anteriores, en el chalé donde este vivía en Vallgorguina.
Una vez en la vivienda de Vallgorguina, y después de que ambos estuvieran consumiendo drogas de forma voluntaria, el acusado se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo y apuñaló a la víctima en varias ocasiones en el pecho y la espalda.
Según el jurado, el acusado apuñaló a la víctima, que en el momento del crimen tenía 38 años, aprovechándose de que estaba "confiada" en un contexto de excitación sexual, y también desarmada, sin medios ni posibilidad de repeler la agresión, como lo prueba que el acusado de no presentara ninguna herida en el cuerpo.
En el juicio, Aaron J.R. adujo que había actuado en defensa propia, convencido de que había otras personas fuera de la casa que lo estaban observando y ante el temor de que pudieran entrar y obligarlo a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento.
El jurado consideró que el hombre cometió el crimen con las facultades alteradas por el consumo de GHB y metanfetamina, aunque solo de forma moderada, lo que abría la puerta a aplicarle una atenuante por consumo de drogas.
A ello se opusieron tanto la Fiscalía como la acusación particular ejercida por la familia de la víctima, que alegaron que no existían circunstancias atenuantes, y mantuvieron su petición de 20 años de prisión por un delito de asesinato.
Sin embargo, la sentencia aduce que el acusado no era consumidor habitual de sustancias estupefacientes, sino ocasional, y que si bien la noche del crimen se hallaba en una "situación de intoxicación aguda", era "consciente" del "efecto que iba a causar el consumo" de drogas en su acciones posteriores, por lo que la magistrada presidenta considera que el delito de asesinato cometido contra la víctima es "de extrema gravedad".
En este sentido, el fallo destaca, como también recogió el jurado en su veredicto, que dos días antes de los hechos el procesado había mantenido una sesión de sexodopaje en Londres con otro hombre, ante el que reaccionó de forma violenta, tras confundirlo con otra persona y convencido de que alguien los estaba observando.
La sentencia incide así que el hombre ya había experimentado alteraciones de conducta y percepciones erróneas debido al GHB y la metanfetamina, lo que no impidió que, menos de 48 horas después, volviera a consumir las mismas drogas.