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DESPEDIDA

Julen Madina se retira del encierro

  • Álvaro Bretón. Pamplona
Publicado el 05/07/2011 a las 14:19
Julen Madina ha decidido este lunes retirarse de los encierros. El mítico y famoso corredor vasco nacido en San Sebastián no volverá a ponerse delante de un toro en el último tramo de Estafeta, lugar habitual donde se le podía ver en los últimos años al 'calvo' más universal del encierro.

Madina, que actualmente tiene 56 años, empezó a correr con tan sólo 17. Por tanto, en el año 2010 cumplió sus 40 años en el encierro de San Fermín. En diciembre de este pasado año, Madina fue padre de una niña llamada Aisha y ello ha contribuido a tomar la decisión de dejar el encierro.

Madina se ha despedido con una carta en la que cuenta cómo fueron sus inicios en el encierro, su visión sobre cómo ha cambiado esta carrera, sus percances y sus sensaciones al tomar esta difícil decisión para él.

Esta es la carta que ha escrito el ya excorredor del encierro de Pamplona desde Hernani, lugar donde reside:


Hernani,

Para todos mis amigos, conocidos, y como no, para todos aquellos que me han criticado y atacado a lo largo de estos 40 años corriendo en los encierros de San Fermín.

Como todo en la vida hay un comienzo y un final. Atrás en el tiempo queda aquel inicio en Julio del 1971 siendo yo un chaval de 17 años, los inicios, el vivir en Pamplona sin un duro, el dormir por las calles, peleándome los bocatas, todo por una pasión, algo que se me metió tan dentro que condiciono mi vida, haciendo del 7 al 14 de Julio el objetivo único e irrenunciable de mi vida.

Poco a poco y carrera a carrera me fui ganado el respeto y el conocimiento de otros corredores y he de decir que mi situación cambio a mejor. Tenía amigos y techo donde dormir, podía participar más de las fiestas. Fue el inicio de una gran época. A medida que iba creciendo en años, experiencia y popularidad, que en los 80 fueron para bien, a partir de la década de los 90 se torcieron, se me empezó a criticar por parte de algunos. Por mi forma de correr, que si empujaba, que si no era navarro, que si me aprovechaba de mi físico, etc...

Todo creció, los medios, la televisión, el encierro se masifico, se comenzaron a perder las formas, “El todo vale para ponerse delante “fue una filosofía que comenzó a extenderse de una manera peligrosa, y al albor de todo esto los colorines. Se perdió la uniformidad, elegancia del blanco y rojo, ganando los distintos uniformes para distinguirse en la carrera, para verse mejor en la TV. También se perdió el respeto al espacio, a los toros, a la carrera en sí, a lo que representa un encierro. Todo esto lo fui viviendo y adaptándome a las distintas realidades que el encierro presentaba.
Como dije en alguna ocasión junto a mi inseparable amigo Jokin: “Somos dinosaurios reciclados”.

A pesar de todo, percances tuve pocos:
El 1º en el 72 el toro Barquillo me llevo 50 metros colgando del pitón derecho.

El 2º en el 94 los toros de Miuras me emparedaron y pasaron por encima (fue un percance provocado conscientemente por un corredor, me cerro la salida y los toros me atropellaron). Consecuencia: 4 costillas rotas.

Tuve varios episodios en los que un corredor me esperaba en la curva de Teléfonos y cuando yo llegaba colocado, salía del vallado y me empujaba a la cara de los toros. Afortunadamente no paso nada. Todo esto está documentado y grabado y los personajes identificados.

En esa época tuve que escuchar muchas veces eso de “Tendré más derecho que tu no?...... Porque yo soy navarro. Hago referencia a estas anécdotas porque quiero que se vea que mi proceso en Pamplona no ha sido fácil.

A partir de los 90 la presión mediática, televisión, periódicos fue tremenda, todo el mundo me juzgaba y comencé a sentir un gran peso encima difícil de llevar. Pero he de decir que mi pasión por el encierro, mis amigos, mis buenos momentos y el ánimo de cientos de personas, además de mi cabezonería hacían que ni me planteara el dejar de correr.

En el 2004 tuve un momento de inflexión importante en mi trayectoria como corredor. Un 12 de julio el toro Trigueño de la ganadería de Jandilla me dio una gran paliza en el callejón, propinándome 5 cornadas. Afortunadamente salí bien de aquello y aun estando en el hospital sabia que al año siguiente correría, que un toro no me iba a sacar de las calles. Fue un año duro pero el 7 de Julio del 2005 a las 8 de la mañana, venciendo a mis miedos, a mi físico y a todos los agoreros, corrí de nuevo con buenas sensaciones.

Siempre he dicho que la decisión de retirarme la iba a tomar yo, y creo que este momento ha llegado.

Creo, estoy convencido que podría rendir bien todavía algún año más, pero tengo que arriesgar mucho para conseguirlo, y es estos momentos de mi vida, no sé si me apetece. Tengo demasiadas dudas, “quizás” si no hubiera llegado mi hija Aisha no me estaría planteando tantas cosas.

Pero lo que está claro es que estoy al final de mi ciclo (hoy, o mañana). Y creo que va a ser hoy. Esta decisión es muy dura y difícil para mí, son 40 años corriendo, con un estilo de vida que me proporcionaba unas emociones únicas.

Amo Pamplona y sus Sanfermines. Me han dado mucho de lo que soy, me han forjado como persona. No sé que voy a hacer sin mis encierros. Me gustaría tener un cordón umbilical que me conectara con la calle, retrasmitir el encierro por la televisión, intentar hacer llegar a los televidentes las emociones, miedos, vivencias que tenemos los corredores, pero aunque he tenido conversaciones con TVE, no les interesa. Esto va a tener una consecuencia directa, porque esa era la única forma de que pudiera estar en Pamplona y vivir los Sanfermines, a pesar de que lo iba a pasar mal. Al no ser así, no voy a ser capaz de ir a Pamplona, ni tampoco estar por casa en esas fechas.

Todo el mundo pregunta, todo el mundo opina, y yo no estoy para dar respuesta a todos. Por eso de esta carta, mi despedida y mi agradecimiento.

Solo voy a mencionar un nombre: Jokin. Mi colega, mi compañero de tantos encierros, de tantos momentos.
Quizás en otra ocasión hablare de todos los que han influido en mí. Quizás un libro donde recoja mis 40 años en las calles. De todas maneras, no me puedo, ni quiero olvidar de otros, otro calvo ilustre, de mi gente de Madrid, de mis amigos americanos ( Joe,Bomber,...), de mis amigos navarros, de mis amigos los pastores. De todos aquellos que me enseñaron y protegieron, de todos aquellos que quise y me quisieron.

No me puedo olvidar de mi familia a la que he hecho sufrir, de mis padres, mis hermanos, de Daya mi mujer, que soportó en directo mí cogida del 2004 y de mi hijo Mauro que me ha respetado, apoyado y acompañado en los momentos duros de la recuperación.

Gracias a todos y sobre todo gracias a Pamplona y a su encierro.

AGUR

Julen Madina
Hernani, a 4 de Julio de 2011

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