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ENTREVISTA JULEN MADINA
  • Álvaro Bretón. Pamplona
Actualizado el 06/07/2011 a las 10:34
Julen Madina, guipuzcoano de 56 años y uno de los corredores más famosos del encierro de San Fermín, se ha retirado de esta práctica tras 40 años corriendo por el trazado pamplonés. Este 7 de julio, en el primer encierro de 2011, ya no se podrá ver al calvo más citado del encierro de San Fermín. Madina, que siempre ha tenido muchos detractores, explica en esta entrevista sus sensaciones tras haber tomado la decisión de dejar de correr.

¿Es cierto que lo deja?
Sí, efectivamente, lo dejo.

¿Es una retirada definitiva o sólo un paréntesis?
Yo no renazco. El tiempo no corre a mi favor. No tengo 25 años, estar un par de años fuera y volver. Tengo 56, con dos años más tendré 58, y ésta es una carrera en la que la exigencia es bestial. Tengo que pelearme con todos y contra todo, y no puede ser. El momento difícil de la decisión está siendo ahora. Después, dentro de dos años, la decisión la llevaré bien.

¿Su reciente paternidad, el pasado diciembre, ha influido?
Lo de la niña hace que me plantee cosas. Que podría estar un par de años más, sí, pero mi cabeza no está igual. He estado peleándome y adaptándome a los cambios en el encierro y también había muchos días que salía insatisfecho porque no me gustaba lo que veía.

¿Qué cosas no le gustan?
La masificación, la perdida de respeto, los colorines… Yo siempre he peleado por correr de blanco. Una de las cosas e iniciativas por las que he luchado desde hace tiempo es obligar a todo el mundo a que corra de blanco. Pero dicen que aquí no se puede obligar a nadie. El encierro de Pamplona es de libre participación pero no de libre actuación. Se puede participar a mí me gustaría que todo el mundo fuese de blanco. Así no se distingue a nadie. Con las blusas de las peñas eso es otro tema pero correr de blanco de alguna manera, que es el uniforme de Pamplona y se evitaría a la gente que va a distinguirse de amarillo fosforito o verde para que se vea en la foto. Así también se evitaría la improvisación de alguna manera del que está a las cinco de la mañana con alcohol y que está decidiendo en ese momento si correr o no.

Quizá haya demasiada gente, ¿verdad?
La masificación ha originado la pérdida de respeto al espacio. Ha llegado demasiada gente. Hace muchos años la calle se regulaba sola. Yo no era partidario pero cuando alguien metía la pata, llegaba una manada de gente y propinaba una paliza. Así se regulaba y entonces la gente tenía mucho cuidado de no meter la pata, de no tocar al toro, de no hacer una barbaridad…

Hoy se ha perdido eso…
Absolutamente. Ocurren burradas. Ha habido momentos en los que sólo faltaba que se montaran encima del toro, cuando empezaron a llegar grandes corredores o recortadores de la zona de Valencia y que le tocaban al toro, prácticamente solo faltaba que se subieran para demostrar que eran capaces de todo. Y no pasaba nada. Yo estaba alucinado. Y ahora mismo todo eso ha crecido.

¿Qué es lo que se siente al meterse en el recorrido?
Describir una emoción siempre es complicado. Pasamos todos mucho miedo. Es normal. El que diga que no tiene miedo, no es verdad. Es bueno tener miedo. El miedo te prepara el cuerpo, descarga adrenalina. El miedo es natural, el pánico no. El pánico es una emoción descontrolada que yo no tengo. Después tengo una sensación en el estómago de angustia importantísima que intentas controlar mediante la respiración en el calentamiento, intentando aislarme, concentrado sólo en la carrera. Todo eso dura hasta que inicio la carrera.

¿Y una vez en la carrera?
Cuando inicio la carrera todo se acaba. Ahí me convierto en un ordenador de altísima generación. Mi cabeza funciona rápida, ve el espacio, decido sobre la marcha, voy tomando decisiones porque eso es la carrera, tomar decisiones y no hay miedo. Ahí me siento absolutamente frío. El miedo está antes.

¿Es difícil coger la posición delante del toro?
Antes había respeto. Cuando uno estaba colocado delante del toro, ahí no entraba nadie. Lo máximo se abrían un poco para dejarte el otro pitón. Cuando uno está colocado, ese espacio es sagrado y hay que respetarlo. Tienes que correr lateralmente, esperar tu momento. Ahora todo vale, se corren a unas distancias que no son normales, encima del pitón cuando la distancia es un brazo mínimo estirado mirando la cara del toro. Así es como puedes disfrutar del toro. Si dejas un metro, se te mete uno en medio. No puedes dejar ni un metro. Aunque hay que darle un poco de distancia pudiendo, pero no se puede.

¿Y cuando finaliza el encierro?
Después, una vez que acabo y veo que he hecho una buena carrera y piso la arena, la sensación posterior es indescriptible. Me siento como un Dios, por encima del bien y del mal, como en una nube. Es una emoción y una alegría inmensa, una satisfacción personal muy intensa. Solo con mirarnos a los ojos al otro, ya enseguida vemos que hemos hecho una buena carrera. Es una emoción impresionante. Ese es el enganche y así nos sentimos todos.


A la gente se le va a hacer un poco raro no verle en el recorrido…
Ayer tuve un aluvión de entradas en mi página. No se lo creían pero yo soy dueño de mis decisiones. Igual que cuando me cogió el toro y estaba en la cama, sabía conscientemente que al año siguiente iba a correr, que un toro no me iba a retirar. Las decisiones son mías, yo las tomo y creo que hay que ser valientes cuando se toman y no sé si me estoy equivocando. Igual tenía que haber sido más tarde. Pero eso es lo que me ha dictado mi cabeza y mi corazón, aunque mucha parte de mí se rebela contra esta decisión, pero es la que he tomado y voy a ser consecuente.


Después de 40 años corriendo, ¿qué siente de Pamplona y su encierro?
Pamplona es como mi casa. A pesar de que en los 90 pasé una época un poco dura y aunque había mucha gente que me criticaba, afortunadamente había otra que me animaba y me daba cariño. Para mí, el espacio de la carrera, Estafeta y curva de Telefónica sobre todo, pero el recorrido en general es como si entrara en un templo, para mí es algo sagrado. Algo que me inspira un profundo respeto, y cuando hablo con gente que accede nueva, me dice que vaya batallas les cuento. A mí me produce ese respeto, y esto se ha perdido. Pero es lo que hay.


¿Por qué lo pasó mal en aquella época?
Por todas las críticas que se me hacía. En los 80, era de alguna manera el paradigma del buen correr y de cuidar el encierro por ir de blanco, entrenarse, cuidarse, dormir, Yo no bebía-sólo en las peñas- pero siempre salía inmaculado. Y todo eso se volvió en mi contra. Yo corría y fui adquiriendo un protagonismo que no busqué. Pero cuando estás unos cuantos metros delante del toro y sales en todos los sitios, todo eso fue creciendo. También hay una cosa que es muy clara, que yo no era ni soy navarro, y que adquiriera un protagonismo tan grande sin ser de la casa parece que molestó aunque ahora ya lo tenía asumido.

Sin duda, su imagen es muy conocida en Pamplona, ¿por qué?
Nunca busque ese protagonismo. Yo fui a correr los encierros siendo un perfecto desconocido, también de la fiesta. Me integré absolutamente, conocí la fiesta, la viví, la amé. Las circunstancias hicieron que yo creciera personalmente y que mi imagen se conociera mundialmente. Y eso ha traído criticas de un lado y de otro. Yo ni me he posicionado ni quiero posicionarme, ni puedo entrar en esa polémica. Yo he sido honesto, una de las cosas por las que me siento satisfecho.

¿Honesto en qué sentido?
En otras épocas en las que siempre he corrido de blanco he tenido propuestas de grandes multinacionales para salir con propaganda y siempre me he mantenido puro a mi camiseta y pantalón blanco. Incluso no llevaba ninguna marca. Siempre he pensado que la camiseta tiene que ser blanca sin ningún tipo de logo y a lo mejor era el más tonto del barrio pero siempre he actuado así.

¿Ha notado que la gente de casa corre menos?
El encierro se ha masificado tanto que, ahora mismo, no voy a decir que los navarros sean una minoría pero, entre los grandes corredores hay pocos navarros. Hay alguno, pero pocos destacan ahora mismo en la carrera. Además hay muy poca sucesión de gente joven. Es algo que esta asumido. De todas formas, los que tienen la responsabilidad de cuidar, defender y respetar el encierro de Pamplona son los propios pamploneses.

Con 40 años corriendo, ¿sabe si ha batido un récord?
No lo sé, no quiero hablar de récords. No he corrido para batir récords. Seguro que hay gente en la calle que ha estado más años que yo. Pero una cosa es estar en la calle y otra es correr. En la calle puedo estar hasta los 80 años si quiero y puedo estar trasteando en la esquina viendo, y correr 2 metros pero no. Otra cosa es buscar, meterte en el espacio, en la carrera con todo lo que implica y sus dificultades. Lo que si sé es que después de cinco cogidas como tuve yo, nadie ha sido capaz de volver. He sido el segundo corredor en la historia que mas cornadas he tenido en la misma cogida. Hubo un americano-Stephen Townsend- al que le dieron ocho cornadas. A mí me dieron cinco. Pero yo al año siguiente estaba corriendo. Y eso no lo ha hecho nadie, seguro que no lo ha hecho nadie.

¿Qué es lo que tiene el encierro de Pamplona que no tenga otros encierros?
Es la NBA, por el ganado que tiene Pamplona y por el recorrido que es único. No es lo mismo jugar en un estadio como el Bernabeu con 80.000 espectadores que jugar en un estadio que tenga 15.000. No es la misma historia. Además, los toros que yo he visto en Pamplona no los veo en ningún sitio. Aunque en Tudela ha crecido muchísimo para bien. Tudela es un encierro fantástico y tiene ganado que esta muy bien. Pero Pamplona tiene ese punto y aparte. Pamplona es Pamplona aunque para disfrutar del encierro no es el mejor sitio. Hay otros encierros de mayor disfrute porque tienes más posibilidades de entrar, tienes una carrera más larga delante del toro, disfrutando de él. Por ejemplo, en Tudela o Tafalla es más fácil pero en Pamplona es casi imposible. Hay que congratularse de que en Navarra haya tres grandísimos encierros como los que hay pero el que marca la diferencia y el que es conocido internacionalmente es Pamplona.

¿Cómo va a vivir sin encierros? ¿Qué va a hacer estos Sanfermines?
Muy mal, no voy a venir. No soy capaz de estar en Pamplona. De momento no, me hace demasiado daño. Estuve negociando con TVE porque me llamaron para estar en la mesa algún día. Mi ilusión era estar en la mesa e intentar mantener ese cordón umbilical con la calle. Y estar ahí me hubiera hecho la transición más sencilla. Para poder estar con mis amigos, con mi gente, seguirles, invitarles a plató, hablar con ellos, podía vivir las emociones. Y como corredor creo que podría aportar las emociones que tenemos, qué se siente, cosas que no tienen ni idea la gente que está ahí comentando, que se siente en la calle, el tipo de carrera, cómo entran, cómo salen, las cosas que se debe o no se deben hacer, las barbaridades…pero al final no ha podido ser porque tienen un formato muy cómodo, que les funciona. Claro, no tienen competencia y no les interesó.

Pero, ¿va a seguirlos por televisión?
Tampoco voy a seguirlos. Ni tele ni radio ni nada. No puedo. Ni las noticias, voy a desaparecer de aquí. Ahora mismo estoy tranquilo, pero ayer hablando con mis compañeros lloraba de una manera desconsolada. Por eso me hubiera gustado haberme mantenido unido a través de comentarios en televisión. Pero no ha podido ser, desaparezco estos días y no pasa nada.

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