CELEBRACIÓN
El Riau-riau no oficial se hace mayor
- Cerca de 3.000 personas tardaron 2 horas en completar el recorrido entre el Ayuntamiento y la iglesia de San Lorenzo
Publicado el 07/07/2011 a las 00:05
EL Riau-riau de los mayores, aquel acto casi entrañable que reunía a varias rondallas de jubilados hace nueve años, se ha convertido ya en un acto con vida propia que fluye sin necesidad de más empujones ni ayudas para revivirlo. Los pamploneses, y La Pamplonesa, han colocado ya en suerte al Riau-riau para que la nueva corporación municipal coja el toro por los cuernos y se decida a recuperar un acto perdido, de forma oficial, desde 1996, cuando los violentos destrozaron el sueño de cada 6 de julio en Pamplona. "Creemos que ya es el momento, es una satisfacción grande ver tanta gente joven, y cada año más", comentaban emocionados José Mª González Mínguez y José Luis Elso Luis, ambos promotores del recuperado Riau-riau y de la asociación Los Castillos.
Ayer, cerca de 3.000 personas, muchas de ellos jóvenes que nunca han bailado el Riau-riau oficial, vibraron con la música de la banda municipal, dirigida por J. Vincent Egea, que, una vez tras otra, acometió los acordes del vals de Astráin hasta perder la cuenta de las veces que pudo ser interpretado y bailado. Desde la plaza consistorial por la calle Mayor, hasta la iglesia de San Lorenzo, donde se celebraron las vísperas, se tardó casi 2 horas, de 18 a 19.50 horas. Los cánticos, gritos, empujones y saltos de los mozos hicieron que la velocidad fuera muy lenta, hasta el punto de que salir de la plaza consistorial y llegar a la altura de la calle Ansoleaga (50 metros), costó cerca de 30 minutos.
Abundaron las cuadrillas que entraban y salían del tumulto, como la formada por Óscar Valencia, Jorge Montoya, Ignacio Antoñanzas e Íñigo Remírez, todos de Olite. "Hemos venido a pasar el día completo, y al Riau-riau no podíamos faltar", explicó Remírez.
Otro grupo lo formaban 4 chicas de 23 años, Ane, Maite, Mª Luz y Andrea, de Pamplona, que se mostraban encantadas de conocer el Riau-riau. "No habíamos venido nunca y siempre habíamos oído hablar, así que nos hemos animado, porque ni hemos vuelto a casa desde el Chupinazo. este acto debería volver a ser oficial, a la gente de Pamplona le gusta mucho", relataron las chicas.
En el inicio de la marcha no faltó Jesús Gavari Valdivielso, de 58 años, todo un clásico del Riau-riau, un incombustible que permanece con sus paraguas y sus pegatinas del acto en la casa consistorial. Si todo va bien, quizá el año próximo, pueda seguir celebrando la marcha a vísperas, esta vez con la corporación en pleno.
RIAU-RIAU
A las cuatro del seis de julio,Pamplona gozando va,
pasando calles y plazas
las vísperas a cantar
al glorioso San Fermín,
patrón d"esta capital,
que los pamplonicas aman
con cariño sin igual
¡Riau-riau!
Delante van
chiquillos mil.
Con miedo atroz
dicen "¡aquí!"
y un cabezón
viene detrás
dando vergazos
y haciendo gritar.
¡Riau-riau!
Después vienen los muchachos,
en un montón fraternal,
empujando a los gigantes
con alegría sin par,
porque llegaron las fiestas
de esta gloriosa ciudad
que son en el mundo entero
unas fiestas sin igual
¡Riau-riau!
Los mozos de blusa,
que son los que dan animación
con los "pollos-pera"
van todos en unión.
Los de la Pamplonesa
detrás vienen tocando:
van a honrar a su Patrón,
¡Riau-riau!
Toda la ciudad
con movimiento contemplando está, la gran caravana
que gozosa a San Lorenzo va.
Los del Ayuntamiento,
con mazas y timbales
van a honrar a San Fermín,
¡Riau-riau!