PROTAGONISTAS DEL ENCIERRO

Savia muy nueva entre los pastores del encierro

  • El cirbonero Aarón Navas Chivite es el pastor más joven de los encierros de San Fermín

Víctor y Aarón Navas, padre e hijo pastores.
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Víctor y Aarón Navas, padre e hijo pastores.azcona
Víctor y Aarón Navas, padre e hijo pastores.

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Saioa Rolán

Actualizado el 14/07/2015 a las 06:00

"Soy pastor desde que tenía 8 meses y siempre lo voy a ser". Lo dice con contundencia, como si no fuese un niño, como si llevase toda la vida apartando toros, bueyes y vacas y dándoles de comer. Y en realidad, aunque tenga 10 años y su sonrisa pícara le delate, así es. El cirbonero Aarón Navas Chivite se mueve con gracia por los entresijos de los corrales de la plaza de toros de Pamplona, tratando de llamar la atención de las vaquillas con un pañuelo rojo. Les silva. Monta a los bueyes en el camión. Va y vuelve. Domina la vara de fresno. Sabe lo que hace. Se lo enseñó su padre, el pastor riojano Víctor Navas, junto al que durante estos Sanfermines descubre más 'in situ' que nunca la profesión.


En su habitación no hay balones de fútbol ni coches de juguete. "Bua, mi cuarto es más taurino que otra cosa. Tengo muñecos de toros y caballos, fotos de encierros, cosas del mundo del toreo...", describe haciendo un repaso mental de su pequeño museo. A su lado, Víctor sonríe y frunce el ceño a partes iguales. Por una parte le hace ilusión que su hijo haya heredado la afición, pero por otra no le gusta que Aarón esté dentro del mundillo porque "puede pasar cualquier cosa". Pero se resigna, de alguna manera es el "culpable". "Es lo que ha mamado desde que nació, así que ahora no queda otra que apechugar", reconoce.


Aunque los Sanfermines son una especie de 'prueba de fuego' para el nuevo relevo de los pastores pamploneses, durante el resto del año continúa practicando en la finca que su padre tiene en Igea (La Rioja). "Además hago trashumancias a caballo, con garrocha y todo", indica orgulloso el joven. Su madre, Luisa Chivite, confirma que el niño está "todo el día con los toros, las vacas y los caballos a vueltas", que "más que una afición siente pasión".


"Me gusta apartar a los bueyes, darles de comer y salir por la tele, para que me vean mis amigos". Lo dice tras protagonizar otra entrevista y la sonrisa no le cabe en la cara. Vuelve a convertirse en el niño que es, aunque vista con camiseta verde, pantalones azules y zapatillas de deporte, "como un auténtico pastor".

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