PROTAGONISTAS DEL ENCIERRO
¿Cómo late el corazón de un corredor? ¿Y el de su pareja mientras lo ve?
- Colocamos un pulsómetro a un corredor y otro a su pareja durante el encierro: los latidos se disparan en el mismo momento, uno llega a 170 y otro casi a 100


Actualizado el 08/07/2017 a las 07:39
Es el último encierro de su vida. Lo prometió. Faltan 10 minutos para que el cohete dispare la adrenalina, pero el corazón del corredor ya palpita a 110 pulsaciones por minuto. De normal, en reposo, ronda las 60.
Miedo, nervios, recuerdos, pena. En definitiva, sabor a despedida. Un cóctel de emociones fuertes que le acelera. Aguarda en Telefónica cuando oye el estallido en el cielo. Acompañado, pero solo. Ya están. Bum, bum. Bum, bum, bum. Bum, bum, bum, bum. La frecuencia cardíaca escala hasta los 170 latidos por minuto en cuanto ve a las astas de los toros abrirse paso entre el tumulto.
Lleva 25 años sin fallar al encierro y la sensación de subidón aderezado con temor es la misma desde el primer día. A esto nunca nadie se acostumbra. Tampoco ella, que no pierde detalle delante del televisor. Sabe dónde corre su pareja, pero no le encuentra. Bum, bum. Bum, bum, bum. Bum, bum, bum, bum. Antes de sentarse a ver el encierro, su corazón sigue un ritmo de 69 pulsaciones por minuto. Cuando los toros salen de los corrales, los latidos empiezan a escalar: 75, 80, 85, 90... hasta casi alcanzar los 100 justo en el tramo en el que él corre su último encierro, sin moverse de la silla.
Ellos podrían llamarse Julio y Ana, Francisco y Lucía, Egoitz y Ainara, Pablo y Elena. Da igual. El resultado es el mismo cuando colocas un pulsómetro a un corredor/a y otro a algún miembro de su familia durante el encierro: el corazón les delata.