San Fermín
La estrategia de los cabestros
El liderazgo de los bueyes de Macua, unida a la función de retaguardia de un ejemplar, abrigó el avance acelerado de los seis toros para que no se quedasen rezagados


Publicado el 08/07/2026 a las 15:16
S I fuese una táctica, en un símil tan apropiado para una época de Mundial futbolístico, podría hablarse de un “1, 4,1”. En una licencia muy particular por explicar el orden los cabestros, siempre hay un líder de cabeza en la distribución que planifica la ganadería de Macua. En la medular, arropando a los seis toros para disuadir cualquier intento díscolo por su parte, corre un cuarteto.
Ayer, como apreció con buen criterio Jesús Macua Corera –todo un referente en la cría de reses bravas en Larraga–, incorporó una novedad en el orden de los cabestros. Sustituyó un ejemplar de la víspera para introducir otro de menor ralentí, por utilizar un término más propio del argot del motor.
He de aquí que, de acuerdo a la explicación que ofreció, el cambio fue hecho con suma inteligencia. La de ayer era una carrera de máxima exigencia por los precedentes registrados con tal elevado número de heridos por asta. Uno de los bueyes quedó rezagado “por si se quedaba un ‘cebada’”, confesó el propietario de la ganadería de Larraga.
Por la evolución de la carrera, la estrategia no pudo ser más acertada. De un tiempo a esta parte, el ritmo de los cabestros adquiere su relevancia. Se une a cuantas medidas coincidan en el objetivo de minimizar el peligro en un escenario en el que su eliminación es poco menos una quimera.
Atrás quedan las ediciones de los cabestros estrella de la parada de bueyes de El Uno , de Madrid y Guadalajara. Sus nombres Ronaldo y Messi no hicieron sino dar un toque de atracción, proporcional a la punta de velocidad que alcanzaban sobre los 848 metros de recorrido.
'CORREDEROS DE TOROS'
Claro está, con cabestros bregados, como los que presenta estos días Macua, los toros han de seguir su estela. De sobra es sabido que los hierros de la Feria de Toros de Pamplona incorporan en la preparación de sus bureles una dinámica de movimiento en los llamados correderos, esa suerte de pistas donde se somete a una preparación física a los que después han de desplegar sus condiciones en el asfalto y adoquinado. Así que todo está más que previsto para evitar sobresaltos, como los que se producen cada vez que un toro queda rezagado. En ese instante, el peligro aumenta por el propio instinto de defensa del astado cuando, desprotegido de la protección de ejemplares bovinos, intuye la amenaza en su soledad.