La Plaza del Castillo se rinde a Dupla y Zea Mays

A pesar de la amenaza de tormenta eléctrica, nadie faltó a la cita pamplonesa

Fotos del concierto de Dupla en la Plaza del Castillo en San Fermín 2025. |
Fotos del concierto de Dupla en la Plaza del Castillo en San Fermín 2025. |ANDER LUQUIN

Abraham Del Pozo Zabaleta

Actualizado el 12/07/2025 a las 07:55

La noche del viernes 11 de julio en San Fermín en la Plaza del Castillo continuó siendo un hervidero de música, gente y alegría, esta vez a la espera de Dupla y Zea Mays. El epicentro festivo de Pamplona vivió una velada en la que el cielo amenazaba con tormenta tras la lluvia caída sobre las 22.00 de la noche, pero la gente no dudó ni un segundo en ocupar cada baldosa de la plaza con ganas de bailar, saltar y dejarse llevar una noche de fiesta más.

Primero fue el turno de Dupla, el dúo alavés formado por Beñat Oribe y Gari Uriarte, que ha sabido certificar su propuesta novedosa en el radar del público joven. Ofrecieron un show que es mucho más que un concierto: una declaración de intenciones, una fiesta sin filtro. Con una mezcla explosiva de reguetón, rap electrónico con crítica social, sumado al estilo punk, fueron desgranando un repertorio que no dio tregua.

Temas como “Zorra”, coreado por miles con puño en alto, o “Mia”, uno de sus hits más conocidos, encendieron una plaza que respondió con una intensidad impresionante. No faltaron “Qué más da”, con su espíritu provocador, ni “Txikitin”, ese tema que mezcla fiesta y nostalgia como pocos. Entre bases potentes y visuales cargadas de humor ácido y crítica, Dupla convirtió la Plaza del Castillo en una pista de baile callejera, entre el efecto especial del humo, gritos y luces impresionantes.

Más allá de su sonido, lo de Dupla fue también un golpe de frescura. No hay complejos en sus letras, ni miedo a mezclar códigos. En mitad de una fiesta mítica como San Fermín, su presencia supo conectar con una generación que encuentra en lo híbrido su identidad. “¡Cómo moláis Pamplona!” soltaron desde el escenario, recibiendo una ovación que reafirmó que Pamplona no cesa en la fiesta a pesar de la amenaza de tormenta eléctrica.

Tras la despedida de Dupla, el ambiente se mezcló entre gentes de aquí y de allá mientras el escenario se preparaba para Zea Mays. El cambio de estilo fue notable, pero lejos de romper la dinámica, sumó otro nivel de emoción. A la 1,00 de la madrugada, la veterana banda bilbaína, con más de 25 años de giras y conciertos, salió al escenario con la seguridad de quien lleva más de dos décadas pisando fuerte. Y lo hizo con una elegancia y una intensidad que demostraron por qué siguen siendo uno de los referentes del rock en euskera.

Con Aiora Renteria al frente, y un sonido sólido y envolvente, Zea Mays ofreció un concierto que combinó sensibilidad, fuerza y mucho sentimiento. No tardaron en sonar clásicos como “Negua joan da ta”, que desató una oleada de brazos en alto, o “Bidea”, cuya melodía se coló entre los edificios de la plaza como una caricia de verano. El grupo no solo mantuvo el nivel, sino que fue increscendo.

También hubo espacio para la épica emocional con “Arnansa”, que encandiló a la Plaza del Castillo. A pesar del chispeo, nadie se movía. También cantaron la canción “Hegan”, con gran acogida entre los asistentes: un momento que se recordará por mucho tiempo. “Gaur”,una de esas canciones que el público hizo suya desde el primer verso, fue toda una sensación. La voz de Aiora, firme y emotiva, atravesó la noche, mientras el júbilo no cesaba. Pero ni la lluvia —apenas un chispeo pasajero— consiguió apagar la emoción colectiva.

La complicidad entre banda y público fue total. Cada pausa, cada gesto de agradecimiento, cada mirada desde el escenario se encontró con una respuesta masiva. Zea Mays, lejos de limitarse a tocar sus canciones, ofreció una experiencia emocional compartida e interactiva. En pleno centro de Pamplona, y en plena madrugada, el euskera convenció a una plaza entregada.

Con Dupla y Zea Mays, San Fermín volvió a demostrar que su fiesta no solo se corre por la mañana: también se baila, se canta y se siente por la noche. Y que ni la lluvia, ni el cansancio, ni el cielo gris pueden con una ciudad que, durante estos días, late con una fuerza que ni las condiciones meteorológicas adversas no se atreve a desafiar.

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