La fiesta
De arriba y de abajo
“¿Quién era?”. “Un chaval como mi hermano, de esos que no quieren salir del pueblo ni para estudiar”. Pues eso, igualicos los dos. Muy de aquí. De arriba y de abajo


Publicado el 14/07/2026 a las 05:00
Recuerdo perfectamente el mural que colgaba de mi aula de 1 º de la ESO del instituto de Corella. Un mapa con la frase: “Navarra, tierra de diversidad”. El verde del norte vs. el marrón y árido ribero. Me imagino que tendrían el mismo en el colegio de, digamos, qué sé yo, Lakuntza. El caso es que crecemos y nos quedamos con esa idea, que qué diversos somos, oigan. Luego uno se hace adulto y encuentra las similitudes.
Creo que de eso me di cuenta, o nos dimos, si me atrevo a hablar por alguien a quien no he vuelto a ver, un 11 de julio de 2025 en plena calle Jarauta. Andaba refugiándome de la lluvia en un portal tras haberme reenganchado a las peñas con una amiga. Un bochorno horrible se extendía, escaleras abajo, por toda la Alegría de Iruña. Menos mal que entran a pedir los amigos socios, eh.
El caso es que allí, bajo el número 72, encontré un sitio majo para esperar. No me di cuenta de que estaba ocupado por un chaval de Lakuntza que, amablemente, me hizo un hueco. “¿Eres de aquí? Es que soy de pueblo”, me dijo por aquello de entablar conversación. “Yo también”. Y se le iluminó la cara. “De Lakuntza. ¿Y tú?”. “Ya lo he leído en tu camiseta. Yo, de Corella”. “H... qué abajo”. “Y tú qué arriba”. “Ya... que viniste a estudiar y aquí te has quedado, ¿no?”, reorientó hacia terreno neutral: la capital. Le dije que sí, aunque no era verdad. Y siguió hablando. “Yo también quería estudiar aquí, pero no me han cogido. Creo que me voy a tener que ir a Soria, y eso sí que está abajo”. Me reí. “Mi hermano estudió en Soria y era feliz. Y eso que no quería salir del pueblo”. Se le abrieron los ojos. “Pues como yo”, me contestó. “Seguro que te gusta más que esto”, le animé. “¿Sí?”. Y sonrió. De repente apareció su amigo. “Pues nada, que me voy. Gracias por lo de Soria”. Llegó entonces mi amiga, bebida en mano: “¿Quién era?”. “Un chaval como mi hermano, de esos que no quieren salir del pueblo ni para estudiar”. Pues eso, igualicos los dos. Muy de aquí. De arriba y de abajo.