En primera persona

"¿Puedo tocar la puerta roja? Mi padre está en la UCI y le prometí que vendría a correr el encierro"

Con la mano apoyada sobre el portón de la plaza de toros, Aron Riaño, un esloveno de 25 años residente en San Sebastián, trataba de reunir el "valor  de correr" una hora y media antes del quinto encierro

AUTOR: IVAN BENITEZ FECHA: LUGAR: PAMPLONA TEMA: ENCIERRO
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5.45 HORAS. Aron Riano, de 25 años, nació en Eslovenia y vive en San Sebastiániván benítez
AUTOR: IVAN BENITEZ FECHA: LUGAR: PAMPLONA TEMA: ENCIERRO

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Iván Benítez

Actualizado el 12/07/2026 a las 12:12

El portón de la plaza de toros permanece cerrado cuando todavía faltan dos horas  para el quinto encierro de San Fermín, con los toros de La Palmosilla. Su intenso color atrae cada mañana a corredores y curiosos que buscan un instante de recogimiento antes de la carrera. Algunos se acercan en silencio y apoyan la palma de la mano sobre la madera, un sencillo gesto que les ayuda, dicen.

A las 5.45 horas se abre solo una de sus dos grandes hojas rojas de la entrada. Al otro lado esperan dos agentes de la Policía Foral y Nerea, la portera de la plaza, inconfundible con su chapela verde, el traje blanco y un bolso rojo colgado del hombro. Mientras alrededor todavía resuenan los cánticos por la victoria de la selección argentina, un joven rompe el murmullo con una pregunta. Está a la altura de la curva de Telefónica y mira fijamente hacia el final del callejón.

—¿Se puede tocar la puerta roja? —pregunta.

Lleva el pañuelo rojo anudado al brazo y enseguida explica el motivo de su pregunta.

—Si me acerco hasta y la toco, ¿me detendrán? He visto que un policía ha sacado a un chico de aquí...

Le tranquilizan. Aquel joven había intentado acceder al interior del coso. Tocar la puerta no supone ningún problema.

Entonces avanza despacio. Al llegar al umbral, apoya con suavidad la mano derecha sobre la madera roja mientras la izquierda descansa sobre el pecho. Permanece inmóvil durante unos segundos, abstraído en sus pensamientos.

Se aparta y explica por qué necesitaba hacerlo.

Se llama Aron Riano, tiene 25 años, nació en Eslovenia y desde hace años vive en San Sebastián, donde trabaja mientras prepara las oposiciones para ingresar en la Ertzaintza.

—Estoy aquí porque le hice una promesa a mi padre. Está ingresado en la UCI por una enfermedad. Vengo por tradición familiar, pero, sobre todo, porque le prometí que correría.

Al preguntarle qué ha pedido al apoyar la mano sobre la puerta, apenas duda.

—He pensado que tenga el valor de correr... y que mi padre salga adelante.

No añade nada más y vuelve sobre sus pasos hacia la Estafeta, donde prevé empezar a correr.

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