San Fermín
Vender periódicos a un ritmo frenético
Minutos antes de que los doce animales, seis toros y seis cabestros, pisen los adoquines de las calles de Pamplona y en medio de una marea blanca pero cada vez más multicolor, un equipo de cuatro jóvenes vende ejemplares del Diario de Navarra sin pausa en medio de la tensión y emoción de esos momentos previos.


Publicado el 11/07/2026 a las 19:30
Es una escena típica en las películas de antaño la de unos niños vendiendo periódicos en la salida del metro. En Pamplona estos días no tenemos pasajeros sino corredores, tampoco hay niños, pero sí están Alicia Navarro Elorriaga y sus tres compañeros. Su mañana comienza a las 5:30 de la madrugada cuando recogen los periódicos y a las 5:45, con los primeros albores del amanecer, ella se coloca con su carro entre Santo Domingo y el Ayuntamiento. Los otros tres vendedores se sitúan en la Plaza Consistorial, Corralillos de Santo Domingo y la Plaza de Santiago, frente al Mercado Municipal.
Navarro, que es de Tudela, cuenta que se estrenó en este trabajo los pasados sanfermines porque: “Quería conseguir algo de dinero para mis vacaciones de verano”. No obstante, su experiencia con este trabajo tan singular fue tan positiva que: “Este año fui yo la que contactó con el personal del Diario de Navarra para ver si podía repetir la experiencia”. Recalca que “me encantó y me llenó mucho más de lo que me esperaba. Los momentos antes del encierro son muy intensos”, destaca.
La joven, estudiante en quinto de Medicina en la Universidad de Navarra, distingue la jornada en dos partes: “La primera hora viene muchísima gente buscando el periódico como entretenimiento mientras esperan a las ocho. En cambio, la segunda hora es mi favorita, ya que es donde recibo a los corredores que vienen nerviosos, sin nada en los bolsillos, salvo unas monedas para comprar el diario con el que van a correr el encierro”.


Con su experiencia de 2025 y la de estos días de San Fermín, dice haberse dado cuenta de que: “No es un simple periódico para los corredores, sino que muchos de ellos tienen muchos rituales que les aportan confianza, seguridad y calma en esos momentos de tantos nervios previos a la salida de los toros; y el periódico es uno de ellos”.
En su segundo año como vendedora afirma: “Me encanta hablar con la gente acerca de cómo van sus fiestas, ver cómo vienen emocionados a ver el encierro con sus familias, algunos con el café y otros simplemente aguantando el tirón de dormir poco; me gusta mucho ver cómo los corredores se acuerdan de mí e intentar mostrarles que yo también me acuerdo de ellos y que les deseo toda la suerte del mundo para el encierro de ese día; siempre dedicándoles una sonrisa en esos momentos de tensión porque se lo merecen”. Lo cierto es que cuando llegan las 7:15 de la mañana, Navarro y sus compañeros han vendido prácticamente todos los periódicos que llevan en el carro, que rondan los 120 ejemplares y a las 7:30 salen del recorrido.