San Fermín 2026
El Struendo más grande de las fiestas
Pese al calor, decenas de familias llenaron este jueves las calles de alegría y ruido en una nueva edición del Struendo Txiki
Publicado el 09/07/2026 a las 21:25
Silbatos y tambores; trompetas y cazuelas. Todo tipo de objetos se convertían este jueves en los instrumentos más preciados bajo custodia de una marea que no sobrepasaba el metro y medio. Así, a las 11.59 horas de la mañana ponía rumbo desde la trasera del Ayuntamiento el Struendo Txiki. Para los padres, sin duda alguna, uno de los mejores actos de las fiestas.
En la cabeza, un bombo que multiplicaba el tamaño de muchos abría paso al resto. Gran parte de la fuerza que lo empujaba pertenecía a Irati Vicente López, de 9 años, quien acostumbrada a venir cada edición junto a su hermano Ibai, de 11, explicaba con una seriedad imponente en qué consistía el acto: “Estar con los amigos, tocar. Luego, vamos al Ayuntamiento, se acaba y todos a su aire”.
Tras ella, y no con menos profesionalidad, la pancarta ‘Struendo de Iruña’ ondeada, entre otros, por Aimar Rodríguez Egea, de 10 años, e Ivan Egea Baena, de 9. Aimar -con una gorra y camisa a la cintura, difícilmente diferenciado de una salida de peñas- reafirmaba su pasión desmedida por los Sanfermines. En especial, por la peña La Jarana: “Yo soy de la peña de toda la vida. Mi tío era socio, así que por regalo de nacimiento me hizo de La Jarana”.
PREPARACIÓN DE CASA
Leo González Ruiz solo tenía manos para su tambor de piel de cordero, el cuarto que posee en sus apenas tres años de vida. “Vamos en el coche escuchando música sanferminera, es un navarro nacido en Madrid. En vez de ver dibujos animados, pedía siempre los gigantes”, confesaban Itxaso y Borja -los padres-, quienes tenían que restringir los horarios de repertorio en casa por eso de no molestar a los vecinos. A Leo, se sumaba la compañía de sus primos Martín y Juan Arrondo Ruiz, de 11 y 14 años.
Una escena similar que se repetía con Esther Hualde Navarro, de 32 años, y David Indart Luna, de 40, padres de Mateo, de cinco años, y Lucas, de tres. “Intentamos venir todos los años. Al pequeño le gusta mucho el tema de los tambores… Apunta maneras”, reconocían. Espíritu que les han transmitido ellos mismos y que abarca la jornada desde primera hora: “No, no, no solo el Struendo. Encierro, gigantes, barracas, toro de fuego… vamos a todo”.
UN POCO DE ALIENTO
Aunque los 35 grados no rebajaban el entusiasmo de los pequeños, alguna parada en el recorrido era más que agradecida. Bueno, algunas más que otras. Y es que, los ya expertos sabían bien lo que llegaba. A las puertas de la Sociedad Gastronómica El Trontxo, tras casi una hora de concierto y a ritmo de ‘Ikusi Mendizaleak’, una mesa llena de patatas, gusanitos, piruletas y refrescos esperaba a los más pequeños. También a esos no tan pequeños.
— ¿Cerveza?— rogaba un padre.
Agua, Coca-Cola o Fanta naranja era el menú al que se tenían que ajustar. Si alguno se quedaba con las ganas, podía sumarse a la cita de las 23.59 horas, donde daba comienzo el Struendo adulto.
“Sí, lo agradecen. Llevamos ya muchos años y siempre intentamos sacar cosicas para que puedan parar, refrescarse un poco, picar algo. Sobre todo, con este calor…”, contaba Irene Gutiérrez García, vicepresidenta de la sociedad de 31 años, junto a su primo, Rubén Valencia Gutiérrez, bodeguero de 36.
Tan oficial era la parada que hasta Aimar Rodríguez, Iván Egea e Irati Vicente, los más hinchas de los hinchas, soltaban por primera vez el bombo y la pancarta. Unos minutos de tregua… y vuelta.
