Curiosidad
Un señor de Guadalajara, detrás del secreto para fabricar las botas de vino más famosas de Navarra
Un señor de Guadalajara se recorre una veintena de mataderos para seleccionar las mejores pieles de cabra con las que hacer las botas de Las Tres ZZZ. “Es importante que tengan mucho pelo para impregnar la pez”


Actualizado el 09/07/2026 a las 15:31
Los odres de piel curtida, que existen desde tiempos inmemoriales, han caído en desuso pero las botas mantienen todavía un atractivo eminentemente práctico por su resistencia y flexibilidad.
“Vendo bastantes botas de medio litro a montañeros. Me dicen que cuando andan beben agua, pero cuando paran a comer el bocata les gusta echar un trago de vino”, apunta Héctor Pérez, gerente de Las Tres ZZZ. Sus botas son de piel de cabra, de curtición vegetal con taninos para permitir su uso alimenticio.
El pelo queda por dentro de la bota para que agarre la pez, es mezcla de resinas para impermeabilizar el recipiente y conservar el vino.
“Es importante que la piel tenga mucho pelo. Hay un señor de Guadalajara que se recorre una veintena de mataderos para seleccionar las mejores pieles y las lleva al curtidor”, señala el gerente de la empresa.
Las Tres ZZZ trabaja con un curtidor de Estella. Las botas de pez sólo sirven para almacenar vino una vez curada -en la página web detalla cómo hacerlo y los cuidados necesarios-. Si se desea llevar calimocho u otras bebidas es mejor adquirir la bota de latex, que cumple la normativa europea y americana.
El proceso de fabricación dura en torno a tres semanas. La piel se corta con troqueles, en dos formatos, curva y recta. Después se somete a tres cosidos, uno para aguantar las presillas, otro para darle la forma de barriguita y el último con un cordón de algodón.
Es el momento de darle la vuelta al cuero aunque antes hay que dejarlo en remojo para reblandecerlo. Pasan entonces a un tendedero donde permanecen diez días. Para dar suavidad a la piel, se meten en un bombo y están un día entero dando vueltas. Las botas supremas o negras se impregnan con tintes naturales y se dejan dos días secar.
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Es el momento de serigrafía la bota con una prensa antigua. “La N de Pamplona está al revés porque el primero que hizo el sello se equivocó y así se ha quedado. Ahora es una forma de reconocer que es la auténtica y no una falsificación”, afirma Héctor Pérez.
Los martes se calienta el caldero de la pez, hecha de resinas y aceites naturales, y se mete en las botas. “Hay que masajear bien para que se impregne todo”. Ya sólo queda colocar el brocal, atarlo bien con hilo de algodón y ponerle el cordón para poder llevarlo en bandolera. La fábrica también tiene su servicio técnico de reparación de botas antiguas. Asimismo, existe la posibilidad de personalizar botas como regalo para bodas, aniversarios, jubilaciones...
La fábrica de Las Tres ZZZ está situada en la calle Miluce, en Mendebaldea. La sencilla fachada no permite hacerse una idea de la gran nave que ocupa en el patio interior de un bloque de viviendas.
“La producción se trasladó aquí en la década de 1970, cuando la empresa cumplió un siglo”, comenta Héctor Pérez. En los inicios, la producción se hacía en la calle Comedias 7. “Es un local con un sótano que llega hasta la plaza del Castillo. De hecho hay unas rejillas que es por donde salía el humo de la pez”.
Las fotografías de la época atestiguan que se vendían más odres que botas. A mediados de siglo se fueron a la calle del Carmen y la calle Comedias quedó como tienda hasta que cerró en 2019.
Las botas de vino tuvieron su edad de oro hasta finales del siglo XX, cuando a los obreros se les permitía ir al trabajo con la bota. “Incluso había camioneros que la llevaban colgando de espejo retrovisor”, asegura Pérez.
Pescadores, balleneros y marineros también eran usuarios habituales. “Conozco el caso de un barco que salía a la merluza tres meses. Había un chico aprendiz que se dedicaba en exclusiva a llenar las botas de proa y de popa”.