Sanfermines 2026
La cantera toma el ruedo en San Fermín
Capotes y recortes acercan la tauromaquia a los más pequeños de la mano del torero Pablo Albero en una nueva cita de Toros en Familia

Publicado el 09/07/2026 a las 17:53
Antes de la ‘clase’, los capotes arrastran por el albero. Algunos niños apenas llegan a sujetarlos con firmeza, pero imitan con absoluta seriedad los movimientos de Pablo Aguado. Los padres observan desde la barrera con el móvil en la mano mientras los más pequeños miran al torero entre admiración y nervios. Durante una mañana, la plaza de toros de Pamplona deja de ser escenario de grandes faenas para convertirse en una escuela improvisada donde la afición intenta asegurar su relevo.
Pablo Aguado enseña los primeros lances a decenas de menores en la primera cita de Toros en Familia, una iniciativa de la Casa de Misericordia que acerca el mundo del toro a las nuevas generaciones. Sin toro delante, el matador fue corrigiendo posturas, enseñando a cargar la suerte y explicando que el toreo empieza mucho antes de ponerse delante de un animal.
No hubo grandes discursos. Solo un mensaje que resume buena parte del aprendizaje taurino. “No se puede buscar no tener miedo, sino convivir con él”, compartía minutos antes de empezar. De idéntica manera, Aguado reconocía que participar en una actividad así forma parte de la responsabilidad de quienes viven del toreo. “Es muy bonito ver tanta gente joven”, afirmaba mientras los niños esperaban un saludo, una foto o una firma.
SENSACIONES
Entre los participantes, la mayoría llegaba porque en casa los toros forman parte de la rutina familiar. María Zuriguel es una de ellas. Dice que los ve “desde pequeña”. Los encierros todavía le imponen más respeto que ilusión, pero las corridas forman parte de sus Sanfermines. Estuvo acompañada de sus hermanas y de varios primos llegados desde Madrid. “Nunca había participado en Toros en Familia, pero sí conozco a Pablo Aguado”, declaraba.
Cristóbal Miguel Fernández Crespo, de 10 años, sostenía orgulloso un capote en el que aparece escrito el nombre de su torero favorito. “Es mi número uno”, asegura. Y aunque vive en Sevilla, ha viajado para ver torear al maestro. Su pasión empezó tan pronto que responde sin dudar: “Desde los nueve meses”.
Una escena se repite, como la de José Alberto García Macía, que había venido a Pamplona junto a otras 13 personas. “Siempre ha habido una espada y una muleta en casa”, insistía. “Desde pequeños nos levantábamos para ver el encierro y a los niños se les nota”. Como a Juan García, que con 11 años, tiene “muy buena mano”.
Cuando termina la clase de salón, el protagonismo cambia de manos. En el ruedo entra una res de la ganadería Macua y, frente a ella, Iker Monreal, Sergio Valle y Álex Ruiz muestran otra forma de entender la lidia: la del recorte, el salto y el quiebro a cuerpo limpio. Los tres coinciden en que actividades como esta son imprescindibles para mantener viva la afición. “Hace falta cantera en todos los sitios”, dicen mientras buscan ampliar la mirada de los más pequeños. “Siempre con cabeza, sabiendo lo que puedes hacer y dejándote aconsejar por la gente que sabe”, expresan, dejando claro que solo el físico no basta. “Hay que estar en forma, pero sobre todo tener la cabeza preparada”.