Concierto
La Plaza del Castillo se rinde al rugido de Koma
El grupo navarro actuó este martes 7 de julio en el epicentro de las fiestas, convirtiéndolas en puro rock
Publicado el 08/07/2026 a las 07:29
Cinco minutos antes de lo previsto el grupo navarro Koma formado por Brígido Duque (voz y guitarra), Rafael Redín (bajo), Natxo Zabala (guitarra) y Juan Karlos Aizpún (batería), salió al escenario, interpretando “El viaje” y “La máquina del tiempo”, prometiendo continuar con una noche que ya prometía ser muy rockera. “Vamos a pasar un buen rato”, prometió Duque, y lo cumplieron.
La banda navarra salió al escenario tras el grupo gallego Bala, que fue perfecto para crear el ambiente en la Plaza del Castillo, que ya estaba preparada para el rock de Koma. “Que os parece si calentamos la plaza”, dijo Duque, y no necesitó más para que el público gritase emocionado.
“Vaya carrera que llevas chaval” y “Se dónde vives”, fueron las encargadas de mantener la buena energía que se respiraba en un intenso segundo día de San Fermín. “Hace tiempo que no tocábamos por aquí”, dijo Duque antes de arrancar a cantar “Me vacío” y “El muro de Berlín”, después de la cual Koma pidió respeto para cada una de las personas.
Durante el concierto, los solos de guitarra no dejaron de sonar, unidos al incansable ritmo de la batería, recibiendo ovaciones de cada uno de los asistentes a la actuación. Sonaron más de los míticos temas de la banda, como “El pobre”, “Imagínatelos cagando”, “La almohada cervical” o “El marqués de Txorrapelada”.
La sorpresa vino cuando Koma sacó a dos trompetas y dos trombones para interpretar su tema “El sonajero”, canción con la que parecía que el grupo se despedía entre silbidos del público. Sin embargo, aún tenían más que ofrecer, al igual que la plaza, que coreó “Sakeo” y “Aquí huele como que han fumao”, que ya sí marcaron el camino hacia el final de un gran concierto.
Durante la hora que duró el concierto, la banda consiguió dar una gran lección de rock, en su cuarta actuación en San Fermín, haciendo que la plaza bailase y cantase sus canciones sin parar, pidiendo del público una energía que ellos fueron capaces de sobrellevar e igualar, dejando el recuerdo de una inolvidable noche de rock en Pamplona.
