San Fermín
El niño sevillano que rechazó ir a Eurodisney por conocer San Fermín ya está en Pamplona
Juan Espinosa Valverde, de 10 años, visitó este domingo la capilla de San Fermín y hasta el 9 de julio exprimirá con su familia el sueño que anhelaba "desde chico"


Publicado el 06/07/2026 a las 05:00
La familia Espinosa Valverde llevaba unas quince horas de viaje desde su casa en Cantillana este 4 de julio, cuando el padre vio la señal que les ponía en la disyuntiva de tomar dirección Francia o Pamplona-Iruña. “¿Juan? ¿Vamos a donde tu primo que está en Eurodisney?”, preguntó Juan Antonio Espinosa a su hijo. “¡Nooo, tira para Pamplona!”, atajó convencido el niño sevillano de 10 años que había pedido conocer a San Fermín en lugar de ir al parque de atracciones de París, tal y como le habían propuesto en principio sus padres como regalo por su Primera Comunión.
Juan comenzó este domingo 5 de julio a desenvolver el sueño que anhelaba “desde chico”. Con dos años ya se ponía delante de la televisión para ver el encierro, entonaba el cántico al santo, en castellano y hasta en euskera; se anudaba su pañuelico rojo y con él iba a la escuela infantil, a todas partes.
La pasión de Juan por San Fermín, por el santo, el encierro, los toros, la comparsa de Gigantes y Cabezudos, fue algo sorprendente para sus padres, que prácticamente se sumergen en la fiesta de la mano de su hijo.
Salieron de Cantillana, la localidad de 10.000 habitantes donde residen, sobre las siete de la mañana. Alquilaron una autocaravana porque los precios para alojarse en el centro de Pamplona en Sanfermines hacía añicos el bolsillo de una familia de clase media. Les acompaña otra pareja amiga, como ellos, con dos hijos. En total son ocho personas que invirtieron diecisiete horas con varias paradas para abrazar la fiesta. Llegaron a medianoche del 4 al 5 y ayer conocieron el centro de Pamplona, porque Juan quería también ver cómo muda la ciudad, como pasa de la paleta de colores del verano al ejército en blanco y rojo. Asomaron a la plaza del Ayuntamiento, fueron a los corrales del Gas para ver las ganaderías que ya están en Pamplona y visitaron a San Fermín en su capilla.
Fue Javier Leoz, párroco de la iglesia de San Lorenzo, quien deslizó la historia de Juan (con nombre ficticio, lo llamó Marcos) en la misa de la escalera del 5 de mayo. Contó que le habían hablado de un niño sevillano que había pedido conocer a San Fermín como regalo por su Primera Comunión. Este periódico contactó con la familia y publicó la historia de Juan el 9 de mayo. El reportaje tuvo mucha repercusión y la familia, los padres, Margari y Juan Antonio, están muy agradecidos por la acogida de Pamplona, que comenzó ahora hace dos meses. “A través del periódico un vecino contactó con nosotros para cedernos un balcón en la calle Estafeta; desde la churrería de la Mañueta nos invitaron a churros, otro vecino nos proponía un alquiler a un precio razonable de un apartamento, pero ya teníamos la caravana.... bueno, han sido tantos mensajes, entrevistas en distintos medios..., estamos abrumados”, explicaba Margari ayer por la tarde en la plaza del Ayuntamiento, en plenos preparativos de cámaras, entre selfies de turistas y comerciantes colocando sus puestos de atuendos sanfermineros. Hasta la tienda de Kukuxumusu les han regalado a los cuatro niños camisetas y toritos de peluche”.
LA CAPILLA DEL SANTO
A mediodía, el periodista Javier Solano les hizo un tour por los escenarios de la fiesta y por la tarde, tras la eucaristía de las 19.30 horas, en la que participaron, pudieron acercarse a la imagen de San Fermín y saludar a Javier Leoz. Fue un momento de intensa emoción que a buen seguro Juan se llevará en la caja de los recuerdos que no se oxidan. Serán tres días en Pamplona, pero bien exprimidos. Este 6 de julio lo dedicarán a callejear, ver el ambiente, tras disfrutar del chupinazo en la plaza del Castillo y la primera salida de la Comparsa de los Gigantes y Cabezudos; el 7 verán el encierro desde un balcón, acudirán a la procesión, e irán a la corrida de toros; también esperan adentrarse en el encierrillo, ver las mulillas, los gigantes y cabezudos, comer churros.
Describía el plan Juan con cierta timidez, atusando el toro de peluche recién estrenado. “Lo que más me gusta es el encierro y ver el santo en la procesión”.

