Octava
Hasta el 1 de enero, San Fermín
La Octava trajo este lunes la despedida de los actos religiosos, en una capilla por la que cada día pasan 20.000 personas


Publicado el 14/07/2025 a las 17:17
Dice Javier Leoz, el párroco de San Lorenzo -la iglesia que cobija la capilla de San Fermín- que el santo nunca está solo; pero del 6 al 14 de julio, las visitas llegan a 20.000 personas cada día además de las misa multitudinaria del día 7; también se ha llenado de gente este lunes con la Octava que, sobre las once y cuarto, marca el final de los actos religiosos de San Fermín. Y a partir de mañana, la capilla volverá a su sosiego habitual hasta el 1 de enero, con la primera misa de la escalerica.
Menos habrá que esperar, hasta el día del Privilegio de la Unión del 8 de septiembre, para que de nuevo las calles enmarquen a la corporación en Cuerpo de Ciudad, con ellos de frac y ellas de roncalesas. Una comitiva que, como hoy, se nutre de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, Dantzaris Duguna, gaiteros, txistularis, maceros, clarineros y clarineras, timbaleros y guardia de honor.
Eran las once menos cuarto, cuando a la sombra de la casa consistorial las gaitas de los Hermanos Fraile revivían a los gigantes con un vals de Julián Romano, el compositor estellés autor entre otras del Baile de la Era. “La primera academia de gaita de Navarra se fundó hace medio siglo en su ciudad natal de la mano de Hermanos Fraile, que respondimos a una petición de secretario municipal de entonces, Francisco Beruete”, han destacado los gaiteros.


“¡AÚPA ASIRON Y AÚPA TODOS!”
Había ganas de concordia entre las personas que enmarcaban la comitiva camino de la parroquia de San Lorenzo desde Plaza del Ayuntamiento pasando por delante de la iglesia de San Saturnino y por calle Mayor. Menos gente que el día 7, pero mucho más respeto hacia la corporación para borrar el recuerdo de los gritos y abucheos en Curia sobre todo contra UPN y los de San Saturnino contra el alcalde Joseba Asiron (EH Bildu). En este último caso, se ha denunciado a una persona por intento de agresión. Los aplausos y vítores al primer edil se han sucedido a lo largo de todo el recorrido, así como los saludos a los regionalistas. “¡Aúpa Asiron, aúpa todos!”, se ha escuchado decir a una mujer cuando se enfilaba hacia la plaza consistorial tras la misa en San Lorenzo.
Un acto religioso al que no han acudido los ediles de EH Bildu y Geroa Bai, frente a la asistencia de UPN, PSN y PP. El párroco, Javier Leoz, recordó que la celebración de la Octava como la conocemos ahora data de 1689. “Con un San Fermín que es patrimonio de todos, no del edil ni del obispo de turno, ¿cómo honrarlo? Con nuestra presencia”. El sacerdote también ha querido reivindicar una fiesta ligada al santo y a la religión. “Sin San Fermín, ya lo ha dicho nuestro Arzobispo don Florencio, sería como otra fiesta cualquiera”.
Una homilía en la que ha tenido un recuerdo especial para Tomás Caballero, edil de UPN asesinado por ETA en mayo de 1998, y para Miguel Ángel Blanco, al que la banda terrorista quitó la vida tras un breve secuestre en plenos Sanfermines, un 13 de julio de 1997,
El acto religioso ha contado en su parte musical con la Capilla de Música de la Catedral y la Orquesta de Cámara, con Julián Ayesa Gorri como organista y a Ricardo Zoco Lampreabe de maestro de Capilla. Para esta Octava escogieron temas del que fuera el antecesor de Zoco, Aurelio Sagaseta, así como una pieza medieval gregoriana, o más contemporáneas de los autores vascos Luis Aramburu (siglo XX) o Felipe Gorriti (XIX).
Al término de la misa, Javier Leoz ha querido que los presentes y también los que seguían el acto religioso a través de la señal de televisión que habilita la parroquia -“todos los días nos ven unos navarros que viven en Alemania”- fijaran su vista en San Fermín. “Hoy le hemos puesto el capotico que estrenó en 1995 y que durante tres años cosieron las hermanas Atondo”.
En la procesión del día 7, llevó el que le donaron en 2022 los Devotos de la Escalerica hecho en el taller cordobés de Rafael Carmona. No se le ha cambiado ni la mitra ni el báculo, piezas de filigrana de plata y plata bañada en oro encargadas en un taller de Cantón (China) que regaló al santo Felipe Iriarte en 1766.