Perdóname, Morante, porque no sé lo que digo
"No tengo ni idea de toros ni de toreros, no sé lo que es una verónica ni un natural, pero me intriga quien se enfrenta a la muerte con un purazo entre los labios"


Actualizado el 14/07/2025 a las 15:50
Era el nueve de junio. Como cada mañana al despertar, el gesto instintivo de coger el móvil y chafardear las redes sociales. Y allí me apareció su estampa. El diestro Morante de la Puebla en batín en el balcón de su hotel de Madrid saludando a la masa enfervorecida que le cantaba aquello de "José Antonio! Morante de la Puebla!". Había abierto su primera puerta grande de Las Ventas, y cientos de jóvenes invadieron el ruedo para sacar a hombros al torero sevillano. Y ahí quedé atrapado. Me descubrí a mí mismo recitando el "José Antonio! Morante de la Puebla!" como el que canta la canción del verano. Sin entender muy bien por qué, pero taladrando a propios y extraños llevo semanas.
No tengo ni idea de toros ni de toreros, no sé lo que es una verónica ni un natural, pero me intriga quien se enfrenta a la muerte con un purazo entre los labios. Morante es contracultural, se atreve con verónicas y peinetas, con trajes blancos de calle y camisas arrebatadoras... Y derriba puertas grandes a su paso, este año también la de Pamplona. Por ahí se le vio salir como un rock star, el peinado le asemeja, al grito, que ya es el grito del toreo para este año y quién sabe, de "José Antonio! Morante de la Puebla!". Y como en Pamplona no somos menos, allí se tuvo que asomar al cielo del hotel La Perla a saludar a los congregados que entonaban con fuerza la canción del verano taurino. Algo tiene Morante, que como todo el que se arrima, levanta pasiones y odios. Cada uno que se apunte adonde más le guste. Vive su idilio sin levantar la voz y disfrutando los Sanfermines como uno más. A este paso no me saco el grito de guerra de la cabeza. Perdóname, Morante, porque no sé lo que digo.