A destajo para llegar al inicio de las fiestas
Pedidos para hostelería, personal de limpieza y maquinaria de logística llenan las calles del centro antes del estallido sanferminero


Publicado el 05/07/2025 a las 05:00
Estafeta, Mercaderes o San Nicolás son solo algunas de las calles que, antes de vestirse de rojo y blanco, se ven envueltas en un laberinto entre turistas y repartidores estos días. Son cientos de cajas, carretillas y camiones los que ayer a las 8 de la mañana apenas dejaban ver ninguno de sus rincones. “Esto es la locura”, afirmaba Juan Pablo Bengoetxea Elizalde, uno de los repartidores. “Desde el día 15 de junio, sin parar. Luego en Sanfermines trabajamos todos los días y, después, las recogidas. Esto se alarga mes y medio para nosotros”, explicaba.
¿Para gestionarlo? “Pues con mucha paciencia”, comentaba Alexander Villegas Mejía, distribuidor de 50 años de la Cooperativa de Hostelería de Navarra que, al llevar ya seis años trabajando en estas fechas, conoce lo que se viene. Igual que Juan Lacueva Armendáriz, de 46, que estaba descargando pedidos frente al Iruñazarra: “Siempre hay alguno de última hora. Si es que estamos a falta de dos días y tenemos el camión a reventar”, comentaba.
Los que recibían los encargos no tenían menos trabajo. Roberto Recasens Chango, uno de los propietarios de El Río, detallaba cómo, para estos días, toca cambiar todo el bar. “A veces hasta nos parece que se nos va un poco la pinza, porque hay que hacer tantas cosas previas para solo nueve jornadas…”, reconocía el hostelero. Incluso este año, por primera vez, han tomado la decisión de no abrir por las tardes. “Al final, los clientes que vienen aquí son sobre todo de Pamplona y muchos dejan de entrar a esas horas porque la gente ya va más pasada”, argumentaba Recasens. En su caso, los 24 trabajadores que estarán se dedicarán plenamente a los vermuts. Pero merece la pena. Maribi Alzueta Unzué, cocinera de 51 años en este establecimiento, relataba agradecida el cariño que reciben de la gente. Además, reconocía ser “muy sanferminera”. Así que, el día que tiene de fiesta no lo desaprovecha. “Se cogen con muchísimas ganas, desde dentro y desde fuera”, aclaraba Alzueta.
Y entre tanto trajín, están los que llegan holgados. “A mí no me queda más que terminar esta barra de fuera y poco más”, afirmaba Alicia Colomo Escribano, de 56 años, encargada del Txirrintxa. Mesas fuera, abastecimiento para los primeros días, personal de seguridad, el doble del personal en plantilla… sí, todo listo.
NO SOLO HOSTELERÍA
Dentro del escenario de preparativos frenéticos, trabajadores de la limpieza y logística ocupaban otra gran parte de las calles. Entre ellos, Eduardo Martín Erice, de 23 años, Hardi Imoro, de 50, Adrián Arévalo Rodríguez, de 31, y Mikel Hervás Roldán, de 23. Todos, de FCC. “Esto va in crescendo. Vamos encontrando todos los contenedores llenos, es como la guerra”, explicaba Martín. Aún así, agradecían tener un horario de turnos, lo que a algunos como a Arévalo, que confesaba no ser “nada sanferminero”, les permitía poder aprovechar los ratos libres para escaparse al pueblo. En su caso, a Larraga.
Otros, turistas en su mayoría, no dejaban de llegar a la Casa Consistorial. Delante, los hermanos Jiménez - Jiménez, Luis e Iván, se encontraban colocando el vallado que faltaba en la zona. Y como la Cuesta de Santo Domingo no se podía quedar atrás, el Ayuntamiento también dejó ayer a primera hora vacía la hornacina. Pamplona ya no reprime su impaciencia. El Santo es el único que falta en llegar.