Perspectiva

Así se ve Pamplona durante las fiestas de San Fermín desde un globo aerostático

Con más de 200 metros de lejanía se escuchaba a la multitud disfrutar de las vaquillas o se observaba la Plaza del Castillo casi vacía, un paisaje inusualmente tranquilo

Fotos de Pamplona durante las fiestas de San Fermín desde un globo aerostático./
Fotos de Pamplona durante las fiestas de San Fermín desde un globo aerostático./Mariana Betancourt

Mariana Betancourt González

Publicado el 13/07/2024 a las 05:00

Pamplona no descansa cuando comienzan los Sanfermines. Desde el chupinazo y hasta el Pobre de Mí se respira fiesta y ganas de ella. Cada año renace un jolgorio que se apodera de la tranquilidad que caracteriza a la capital navarra durante el resto del año. Esta algarabía se vive mejor de cerca; en el chupinazo, en el caminar junto a las peñas y en los minutos antes del encierro cada mañana. Sin embargo, entre el almuerzo del 7 de julio y los gritos de alegría que provocan las atracciones de la feria de las barracas, se esconde una calma poco conocida. Esta serenidad es la que se siente al apreciar las fiestas desde el aire. En la lejanía no se puede observar a los niños bailando junto a los gigantes, pero sí a una Pamplona que ensalza sus calles con un ánimo que llega hasta el cielo.

Muchas mañanas, varios globos aerostáticos llenan de colores las nubes para acompañar desde arriba a un terreno ya decorado con la variedad festiva de las barracas y la plaza de toros. Esta vista de pájaro es tan precisa, como indicativa de que los Sanfermines son las mejores fiestas del mundo.

El viaje en globo, promovido por la empresa Ambilamp, asociación sin ánimo de lucro que nace con el objetivo de desarrollar un sistema de recogida y tratamiento de residuos de lámparas y luminarias, comenzó a las 8.03, justo después de que culminase el quinto encierro de las fiestas. El sol seguía saliendo sobre un cielo despejado, que esperaba la salida de 4 globos, todos llenos de pasajeros primerizos. El despegue del vuelo, que duró una hora, fue en un polígono industrial de la Txantrea.

Los globos se acercaron al sol, y a la plaza de toros, de donde salían gritos tan intensos como emocionantes. Con más de 200 metros de lejanía se escuchaba a la multitud disfrutar de las vaquillas o se observaba la Plaza del Castillo casi vacía, un paisaje inusualmente tranquilo. Otra visión de la fiesta y del despertar de Pamplona.

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