La trastienda de la fiesta
La maquinaria de una peña
La Peña Anaitasuna cumple 75 años elevando el espíritu de los Sanfermines, tarea que requiere de una organización tan precisa como gozosa


Publicado el 11/07/2024 a las 05:00
¿Qué son los Sanfermines? Es una pregunta a la que cualquier miembro de la peña Anaitasuna sabría responder. Ellos saben que los Sanfermines son alegría, comunidad y cultura y por eso las fiestas son para ellos el sinónimo de su peña. “Las peñas son todo, la esencia de los Sanfermines”, afirmó el presidente Carmelo Butini Echarte, con la alegría que lo caracteriza a él y a la peña que dirige. Su amigo y miembro de la junta de Anaitasuna, Juan Bueno Pérez, comparte el sentimiento: “Somos el espíritu y el alma de la fiesta”. Y es que construir el alma de unas fiestas internacionales es complicado y la organización exige de gran compromiso porque, como recordó Juan, los Sanfermines son cosa seria. Es una religión que necesita de peñas como Anaitasuna para inmortalizar las tradiciones: “No es solo beber. Es trabajar social y culturalmente”.
El éxito en la venta de los abonos para los toros, las salidas de la peña, la comida popular, la oferta en la barra y hasta el lograr que cada miembro de la peña se siente en el tendido con su cuadrilla durante las corridas requiere de un año de preparación. “El bodeguero nos vuelve locos”, compartió Carmelo entre risas. En Anaitasuna hay 10 miembros en la junta directiva que está compuesta por 5 hombres y 5 mujeres. Cada miembro adopta un rol distinto. Hay quien lleva la bodega, los que se encargan de los abonos, de la comunicación o de tramitar los permisos municipales.
Los ingresos también son necesarios para garantizar el éxito de las celebraciones y Anaitasuna recauda estos días entre 170.000 y 180.000 euros. Es la semana más importante para ellos y por eso invierten anualmente en equipos de sonido y seguridad. Este año han instalado un sistema de luces para convertir la calle San Francisco en la más codiciada. “Esto es mejor que Zentral”, dijo Carmelo entre bromas. Este año invirtieron entre 50 y 60 mil euros en preparar la barra. Sin embargo, todo regresa. La mayor satisfacción para ellos como organizadores es ver materializado el éxito de meses de trabajo. “Ver que disfrutan y que todo transcurre con normalidad”, es el deseo de Juan, para quien la normalidad siempre supone algo de magia al compartir el amor por la peña con dos generaciones: su hija y su nieta.
“La Federación de Peñas se reúne quincenalmente y de cara a Sanfermines cada semana”, recordó Mikel Donlo Pérez, un rostro juvenil que lleva como miembro de la peña 19 años. “Somos personas tradicionales en Pamplona”, recordó para enmarcar lo imprescindibles que han sido estas entidades en la evolución de las fiestas.
Históricamente la gente se empezó a organizar en cuadrillas, que luego se unieron en sociedades y así se comenzaron a formar las peñas: “Las peñas dieron la idiosincrasia propia de los Sanfermines”, dijo con orgullo, admitiendo que pertenecer a ellas le regala una sensación que es incomprensible para muchos: “Es como lo que dicen del Barça, que es más que un club, pues ser de una peña es la ostia”.
El sentimiento de familiaridad es intergeneracional. “Siempre que vienes aquí te encuentras gente y eso es una gozada”. Sin embargo, la variedad generacional es también el obstáculo al que se enfrentan las peñas.
Los miembros de la junta de la Peña Anaitasuna hubieran deseado más apoyo y trabajo por parte de los socios durante la preparación de los Sanfermines, especialmente por parte de los más jóvenes, quienes en ocasiones se desentienden de la responsabilidad que conlleva formar parte de una peña.
Sin embargo, es algo común entre las peñas y el hecho no resta mérito al esfuerzo que hace la junta de Anaitasuna durante el año para promover la participación activa de sus socios. Este año vendieron los 220 abonos para la feria de los que disponían. No sobraron los boletos para sentir de cerca el corazón de las fiestas. Aunque todos, con o sin abono, son bienvenidos a la peña en la calle San Francisco.
La compra del abono incluye un kit y para Carmelo también incluye la garantía de “hacer grandes amistades para toda la vida”. Mikel aseguró que el abono suele traer alguna que otra sorpresa: “Ilusión, confraternidad y respeto”. El hecho innegable de los Sanfermines es que las peñas como Anaitasuna encabezan el ánimo que dota de alegría a la tradicional celebración.