Miguel Ángel Perera: "En Pamplona me siento a gusto"

Precedido por el éxito del año pasado, el diestro pacense repite este miércoles con Fuente Ymbro

Miguel Ángel Perera, con los Fuente Ymbro en los Sanfermines de 2023
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Miguel Ángel Perera, con los Fuente Ymbro en los Sanfermines de 2023
Miguel Ángel Perera, con los Fuente Ymbro en los Sanfermines de 2023

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Isabel Virumbrales

Publicado el 10/07/2024 a las 05:00

Miguel Ángel Perera celebra dos décadas como matador de toros y en este tiempo siempre se ha mantenido fiel a su concepto del toreo. Ha pagado caro el precio de la independencia, el de no estar apoderado por una casa grande que le abriera las puertas de las ferias y cada contrato se lo ha ganado en el ruedo con su toreo poderoso, de inicios de faena explosivos, de bajar la mano y de llevar al toro enganchado y rematar atrás. La tarde del miércoles vuelve a Pamplona con el recuerdo de haber cruzado el año pasado la puerta grande con una corrida de Fuente Ymbro, el mismo hierro de este miércoles.

Si le digo Pamplona, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Una gran feria de mucho ambiente y muchísima relevancia por la seriedad y el tamaño del toro que se lidia en Pamplona. Y es sabido por todos que lo que sucede en esta plaza tiene repercusión. Es una de las ferias importantes del año. Me viene a la cabeza un sentimiento de alegría. Me alegra ver una feria con tan buena salud, con ese ambiente, con el jolgorio y con gran afición tanto dentro como fuera de la plaza.

Hay compañeros suyos a los que no les va mucho ese jolgorio. Usted lo lleva bien, ¿cómo se abstrae?

Me preguntan por esto la gente cercana y muchos aficionados. Les llama la atención que podamos concentrarnos. Siempre digo lo mismo: la parte de las peñas está de fiesta, sí, pero está dentro de la plaza afortunadamente y es muy importante que las peñas estén celebrando sus fiestas acompañando a los toreros. Y la sombra es respetuosa, entendida y es tan atenta como la afición de cualquier otra plaza.

Y cuando pasa algo en el ruedo se entregan tanto unos como otros.

Eso es verdad, la sombra siempre está atenta a lo que pasa abajo. En el sol están a su lío: sus canciones, su merienda…, pero cuando en el ruedo hay algo importante se conectan y siguen la faena. Y si les gusta piden las orejas, eso quiere decir que aunque aparentemente estén a los suyo también están pendientes de lo que hace el torero y se emocionan cuando ven algo impactante.

Veinte años de alternativa y usted es un fijo en Pamplona.

He faltado pocos años. Es una plaza que, afortunadamente, se me ha dado bien. Es más, después de cuajar toros importantes he perdido puertas grandes por la espada. En Pamplona me siento a gusto aún sabiendo la responsabilidad que tiene esta feria y el peso que supone estar anunciado en ella.

Llega a San Fermín con una temporada importantísima a sus espaldas con un gran San Isidro y la Puerta del Príncipe. ¿Podríamos decir que está en un momento dulce?

Está siendo una temporada que de inicio no fue fácil con momentos de cierta desazón porque uno esperaba haber arrancado viéndose acartelado en las principales ferias. Al final este año ha llegado el regalo más especial, hasta el momento, de este aniversario: estaba guardado en Sevilla. Todos los toreros soñamos con triunfar allí y yo, por distintos motivos, no había llegado a tener esa tarde tan pletórica. Se me había resistido y este año ha sido. He cumplido uno de los sueños de mi vida. Y a Madrid iba con mucha ilusión y, sin tener ese triunfo rotundo, sí que he dado una dimensión muy importante.

¿A qué sabe el triunfo?

Es como el regalo de Reyes que llevas pidiendo toda la vida y te llega en el momento que menos lo esperas. Es el sueño de toda una vida, pasas los inviernos preparándote con Sevilla y Madrid en la mente y al final eres consciente de que ha habido muchas ocasiones en las que has llegado listo pero que por el motivo que sea no ha llegado ese triunfo redondo y no se ha dado. Cada año lo iba viendo más difícil porque dejas de ser novedad y al final ha llegado ese triunfo tan deseado en un año especial.

Ha cruzado a hombros unas cuantas veces la puerta grande.

La puerta grande del año pasado fue muy redonda. Corté dos orejas al toro de la merienda, que hacía muchos años que no se lograba. Me lo recordó Eduardo Dávila Miura, que había sido el último torero en conseguirlo. Me pidieron la segunda oreja también del primero. En Pamplona he tenido tardes muy buenas; recuerdo un toro de Cuvillo que lo pinché, otro de Jandilla que pasó lo mismo. Hace dos años también salí a hombros con una corrida de Victoriano del Río. En estos últimos años he marcado un nivel muy bonito y me he encontrado muy a gusto toreando en Pamplona.

¿Este año continúa la misma dinámica?

No me gustaría que este año se recordara sólo por el aniversario y los números en el calendario. Quisiera que se recordase por los hechos y para que eso suceda tengo que poner todo de mi parte y afrontar la tarde como si fuera la última, disfrutándola al máximo y seguir dando lo mejor de mí.

No pierde ni un ápice de ambición.

En cualquier profesión que uno quiera crecer, mantenerse y dar su máximo nivel hay que tener ambición porque si no la tienes llega el conformismo y con él la dejadez, la apatía… son muchas cosas negativas. En una profesión como esta y con una carrera tan dilatada como la mía tienes que tener ambición e ilusión porque es lo que te hace levantarte cada día, buscar en ti y seguir pensando que aún tienes cosas que aportar.

¿Es difícil mantenerse en la cresta de la ola siendo fiel a su concepto del toreo?

He sido capaz durante todo este tiempo de mantenerme en mis ideales como torero pensando siempre en evolucionar pero siguiendo mis formas. Cuando pienso fríamente en que ya son veinte años me impresiona porque ya soy uno de los toreros veteranos del escalafón y llevo dos décadas aguantando, compitiendo y dando la cara. Demostrando que soy capaz y acartelándome con quien haga falta para dar la cara y dar mi mejor nivel. Me siento muy afortunado por todo lo que he vivido en estos veinte años y por llegar hasta la fecha en un momento de madurez muy bonito.

Este año repite con Fuente Ymbro, un hierro que ha sido muy importante en su carrera.

Sí, en Pamplona me he anunciado varias veces con esta ganadería y la del año pasado fue una corrida muy interesante tanto para el púbico como para los toreros. Yo me encontré con dos toros importantes y los pude cuajar. El primero fue más encastado y el segundo fue más bravo.

¿Ha corrido alguna vez el encierro?

No, ni lo he corrido y ni siquiera he madrugado para ir a verlo. Al final no me alojo en la misma ciudad y es un lío andar de un lado a otro. Ya le digo, ni lo he visto en directo ni lo he corrido. Los días de corrida evito ver los toros que me tocan. No soy un torero al que le guste ir a los sorteos ni verlos. Prefiero encontrármelos por la tarde.

¿Iría a los toros al tendido del sol?

Eso sí, esa experiencia sí me gustaría vivirla. Te metes en el papel, vas de vermú, comes, te metes en ambiente y a los toros. Tiene que ser bonito vivir ese ambiente. Luego por la noche te pegas una buena ducha y listo.

Hablaba de que ya no es novedad, pero vemos a mucha gente joven en las plazas para la que puede resultar desconocido.

En ese sentido sí. La pasada temporada vi mucha gente joven en las plazas y en Pamplona también, es algo que me llena de alegría. Al final la gente se deja manipular cada vez menos y tiene libertad para manifestar lo que le gusta y se está viendo que hay gente que cuando conoce los toros por primera vez se siente atraído.

¿En qué momento se encuentra su toreo?

Me encuentro con mucha ilusión y es muy gratificante. Afronto todo con la tranquilidad que tienes que tener para pensar en dar lo mejor. A veces el ansia de triunfo no te deja sacar el torero que realmente eres porque al final estas movido por la necesidad de puntuar y no te permite expresarte. Evidentemente como torero quieres triunfar todos los días pero ahora busco, sobre todo, el poder hacer el toreo que quiero, el que realmente soy.

¿Lo disfruta más ahora?

Intento disfrutarlo más. Siempre se ha dicho que soy un torero muy técnico y ahora intento liberar la parte más pasional. Dar más rienda suelta a un punto más arrebatado para equilibrar la parte más perfecta con la más natural. Intento buscar lo que siento en el campo cuando no hay presión ni de público ni de compañeros.

Un deseo para este miércoles.

Sobre todo que los toros colaboren y que San Fermín nos proteja. A partir de ahí, que cada uno haga lo que pueda.

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