La Taconera

Birjolastu: un juego para darle la vuelta

Utilizar un material como no se había imaginado. Es la idea que persiguen en el espacio de juegos de la Taconera, donde el aprendizaje es hoja de ruta

Los juegos infantiles de Birjolastu vuelven a alojarse en la Taconera, cuyas sombras ayudan el disfrute de las familias
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Los juegos infantiles de Birjolastu vuelven a alojarse en la Taconera, cuyas sombras ayudan el disfrute de las familias
Los juegos infantiles de Birjolastu vuelven a alojarse en la Taconera, cuyas sombras ayudan el disfrute de las familias

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Noelia Gorbea

Publicado el 08/07/2024 a las 21:22

Adentrarse en la Taconera estos días de blanco y rojo es dar un paso a un mundo de fantasía y de una enseñanza que busca traspasar fronteras. De la edad y de la fiesta. Y es que Birjolastu-JuegoRejuego sigue dejando su huella en el corazón de la ciudad. Pensado, en principio, para menores de 12 años, trata de propiciar la conciencia social, el reciclaje y la reutilización.

Con este objetivo, el parque, junto a los personajes de Renata y Mintxo, regala la oportunidad de emplear materiales que, en un principio, no están pensados para el juego, pero que tienen, como los propios animadores dicen, “una y mil vidas”. Y para muestra, un botón. Precisamente un coche recubierto con pintura de pizarra hacía las delicias de peuqueños y mayores. “Es un juego donde lo efímero cobra protagonimso porque dejamos una tiza y un trapo, para pintar y borrar”, explica Noemí Calvo, una de las animadoras. 

Junto a varias siluetas de animales donde plasmar dibujos y palabras, el coche se convertía en epicentro de interés. “Está chulo porque nunca me hubiera imaginado pintando con tiza en un coche”, manifestaba Iosu Salinas, en compañía de su hija Alaia. Once zonas de ocio diferentes repartidas en 20.000 metros cuadrados, con más de 300 ruedas de coche, 12 bobinas de electricidad y 30 piezas gigantes de gomaespuma.

Es la primera vez que venimos y a ver qué tal se nos da”. Las palabras trataban de describir el afán de Marcos Sangüesa, de dos años y medio, mientras trataba de construir un barco de foam (espuma) con palillos para “echarlo a flotar en la fuente”. A su lado, dos amigas: Irati e Ibai Almagro, que ya habían estado en Birjolastu en ediciones anteriores. 

Así, través del proyecto del grupo de animación PAI, el espacio trataba de concienciar. “Tenemos juegos en los que se ve el recorrido que tiene que hacer un tomate desde la huerta hasta que lo compramos en un supermercado. Es una manera de enseñar a los más pequeños que no todo viene envasado, fomentar el km 0, etc”, compartían los animadores Titín Pons, Lorena Soler y Laura Tejero desde el llamado ‘Restaurante Turulato’.

Sin dejarse una cocina de grandes dimensiones con lavadoras reales, un centro virtual de reciclaje, zona de mosaicos, neumáticos y hasta un encierro personalizado. Incluso una zona para beber agua. “Les prestamos vasos y les recordamos que la calidad de agua del grifo de Pamplona es muy buena, con idea de que no se compre embotellada”, contaba Ana González, responsable de la Taberna del Agua impulsada por la Mancomunidad.

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