Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Encierro

25 años de la tragedia de Matthew Peter Tassio

Este lunes se cumplen 25 años de la cornada mortal que le asestó un ‘Torrestrella’ al joven estadounidense Matthew Peter Tassio en la plaza Consistorial. Murió a los 49 minutos del impacto recibido a la altura del abdomen. Fue sobrecogedor

Instante en que 'Castellano' empitona a Matthew Peter Tassio.
Instante en que 'Castellano' empitona a Matthew Peter Tassio.
Efe
Actualizada 12/07/2020 a las 06:00

Una mirada, una súplica -What happened to me! Help me, please! (¿Qué me ha ocurrido? Ayúdame)- y un brazo tendido a la vida. Matthew Peter Tassio se aferró a ella cuando comenzaba a extinguirse por el orificio ensangrentado que le abrió un torrestrella en un fortuito encuentro en la plaza Consistorial. 49 minutos después, se certificó su muerte en el hospital. Sucedió el 13 de julio de 1995, este lunes hace exactamente 25 años. “Impactante”, “espectacular” y sobrecogedora, como siempre que una cogida mortal enmudece el recorrido del encierro cuando se acaba, la suya permanece viva en la memoria popular. Aún eriza el vello y congela la mirada de quienes la recuerdan. Sólo evocarla, remueve hilos de tristeza en la madeja de los sentimientos.

Como sucede con tantas otras cosas, leída con el sosiego de la distancia del tiempo, el joven de 22 años de Illinois (Estados Unidos) se topó con un cúmulo de circunstancias desafortunadas. En primer lugar, tropezó con otro mozo, el francés Philippe Berroute, de 25 años, que no se libró del hospital por un fuerte golpe en la cabeza. Después, obvió la máxima que aconseja mantenerse en el suelo mientras el peligro acecha. La imprudencia de levantarse fue fatal y fatídica. En su búsqueda de seguridad, el súbito resorte se partió con el avance arrollador del toro Castellano, un cuatreño de Torrestrella de 575 kilogramos, ligeramente adelantado al resto de la manada. Una cornada “limpia” -como recuerda Ángel Albéniz Ansorena, responsable ese día del puesto de Cruz Roja en el Ayuntamiento-, le atravesó el abdomen.

Pamplona recibió aquel jueves 13 de julio con una temperatura agradable (19 grados), aliviada de la multitud que había empequeñecido sus calles el fin de semana y angostado el recorrido del encierro. Los torrestrella abandonaron el corral de Santo Domingo a velocidad relámpago. 2 minutos y 22 segundos certificaron su rápida evolución hasta cruzar el umbral de chiqueros.

En tan corto período, el tiempo se detuvo para Mathew Peter Tassio. A Jasone García Amézqueta, entonces voluntaria de Cruz Roja de 19 años y hoy delegada internacional de la propia institución en el Líbano de donde llegó el viernes, no le faltó tiempo para salir en su socorro: “Salté al recorrido cuando todavía no había terminado de pasar la manada, algo que no se debe hacer, pero enseguida me percaté de la gravedad de la cogida. Cuando estaba en la valla y vi la cogida le grité para que se quedara quieto. Él no me oía, ni tampoco me entendía. Pronto, al venirse otra vez al suelo por las heridas, hubo gente que lo agarró y enseguida llegué yo. Lo puse boca arriba y fue entonces cuando intercambiamos una mirada. Él me agarró el brazo y me preguntó qué le había pasado. Me decía en inglés que le ayudara y yo le respondía que no se preocupara, que le íbamos a llevar al hospital”. El relato es una descripción literal que realizó en 2005 y que, con algunas palabras cambiadas, podría repetir hoy mismo por el impacto emocional sentido. No se le olvidará nunca.

Para una gran mayoría, aquella cogida, que ese día y en los posteriones causó una conmoción con eco poderoso en Estados Unidos, “pasó desapercibida”, rememora Ángel Albéniz. Mortal, la cornada fue fugaz. El toro se deshizo del cuerpo que obstaculizaba su trayectoria. “Seguí al chico con la mirada y vi cómo después de incorporarse se tambaleaba y caía al suelo. La gente no se atrevía a acercarse mucho, porque se veía que la cosa era grave. Cuando yo llegué estaba inconsciente y no volvió a expresarse”.

EL AMIGO Y LOS PADRES

James Queen, también estadounidense, corrió en otro tramo. Había previsto quedar después del encierro con su amigo Mathew en la consigna de la estación de autobuses. El reencuentro nunca llegó. James aguardó junto a otros compatriotas que habían conocido en Pamplona hasta casi las diez y media de la mañana. Protección Civil atemperó el ansia de la espera con una noticia inesperada: el fallecido era su amigo.

Mathew y James habían hecho en Pamplona un alto en el camino de su periplo por Europa. La faltalidad interrumpió su itinerario, que contemplaba al día siguiente regresar a Barcelona. A James le correspondió reconocer el cuerpo de Matthew.

Dos días después recalaron los padres del malogrado corredor. Tuvieron el detalle de conocer y expresar su agradecimiento al personal que atendió a su hijo en sus últimos instantes de vida. Allí, en el Instituto Anatómico Forense del Hospital, estuvo Ángel Albéniz. Jasone García decidió retirarse a San Sebastián en busca de sosiego. El eco mediático era poderoso y aún resonaba en su interior unas palabras, difíciles de olvidar: What hapenned to me. Help me, please! (Qué me ha ocurrido. Ayúdame, por favor).

Jasone García (Cruz Roja): “No se olvida. ¡Cómo se puede morir así!”


Recién aterrizada del Líbano donde desempeña la labor de Delegada Internacional de Cruz Roja, Jasone García Amézqueta mantiene vivo aquel 13 de julio: “No se olvida. Todos los años, cuando se acerca el día tengo la misma sensación. Recuerdo los sonidos y las sensaciones. Con el paso del tiempo, pienso cómo es posible que una persona pueda morir así. Me parece increíble, me parece una auténtica locura. Desde entonces doy más valor a la vida”.

Por el alcance mediático que tuvo aquella tragedia, al día siguiente buscó paz en San Sebastián. “Fue muy trágico. Fue la primera persona que se murió en mis brazos”.

Ángel Albéniz (Cruz Roja): “Voluntarios y médicos se volcaron para salvarle”

 

Con 35 años en Cruz Roja y responsable ese día del puesto del Ayuntamiento, Ángel Albéniz Ansorena, ha atendido situaciones delicadas. Por “ser visual, impactante” y también mediática, la cogida mortal de Matthew Peter Tassio quedó grabada en su memoria. “La vi en primera persona. Le seguí la pista. Le había visto que tenía mancha de sangre y que se caía”, rememora. Como sucede en todo personal sanitario cuando pierde un pulso con la la muerte, también siente el pesar por “el esfuerzo realizado por todo los voluntarios, personal de ambulancia y personal médico para salvar la vida de Matthew”, que acabó extinguida. Ángel recibió una llamada de Cruz Roja, a su vez informada por el 112, para que acudiese al hospital donde a los dos días esperaban los padres del joven estadounidense, que querían expresar su agradecimiento: “Les di nuestro pésame”. Reconocido por sus compañeros de RNE, donde trabaja como técnico electrónico, dio testimonio de lo sucedido en medios nacionales e internacionales.

Otro 13 de julio, dos muertos y un toro

 

Sucedió otro 13 de julio. En uno de los encierros de mayor duración - 10 minutos y 55 segundos-, un toro, de nombre Antioquio, se cobró la vida de dos jóvenes. Uno fue alcanzado en la plaza del Ayuntamiento; el segundo, en la plaza de toros. Sus nombres: José Antonio Sánchez Navascués (26 años), de Cintruénigo; y Vicente Risco (29), de Badajoz. Su identidad aparece inscrita dese 1980 en la triste nómina de los que perecieron delante de los toros. Desde principios del siglo XX, 16 personas han perecido en el encierro.

El primer fallecido fue Francisco García Gurrea, de Falces. El 7 de julio de 1910 había resultado herido en un montón de más de cien corredores, a la entrada de la antigua plaza de toros situada en el actual Teatro Gayarre. El joven fue pisoteado en el montón y recibió dos puntos de sutura en la oreja. Al parecer esas heridas derivaron en una tuberculosis que finalmente le causó la muerte el 18 de enero de 1911.

Esteban Domeño. 1924. Poco antes del callejón una res de Santa Coloma derrotó frente al vallado. Sangüesino de nacimiento, Domeño recibió una cornada que le destrozó el pulmón.

Santiago Martínez. 1927. El 8 de julio un toro de Celso de la Cruz del Castillo se ladeó en la entrada a la plaza y lanzó un derrote en un burladero. El vecino de Pamplona, de 34 años, casado y peón de albañil, recibió una cornada en el vientre.

Gonzalo Bustinduy. 1935. Un murube le empitonó en el centro del ruedo donde el joven lo citó con una tela en la mano a pesar de que varios guardias lo habían metido en el callejón. Murió en San Sebastián 3 días más tarde. Casimiro Heredia. 1947. Carnicero de la calle Estafeta, el toro Semillero de la ganadería de Murube le empitonó cerca de su trabajo. Corría siempre el mismo tramo hasta la bajada de Javier. Murió en el acto.

Julián Zabalza. 1947. El mismo toro Semillero cogió de gravedad en el ruedo a este joven villavés. Había acudido a la plaza con su novia y hermana cuando decidió bajar a esperar al toro rezagado. Trató de subir al vallado pero el toro le ensartó y la causó la muerte casi en el acto.

Vicente Urrizola. 1961. Una cornada en la región cervical mató en Santo Domingo al pamplonés de 32 años, empleado del Ayuntamiento.

Hilario Pardo Simón. 1969. Un guardiola le infirió una grave cornada en la puerta del Hospital Militar. Tenía 45 años y era natural de Murchante.

Juan Ignacio Eraso. 1974. Chantreano de 18 años, recibió una cornada en el callejón y murió horas después debido a las graves heridas.

Gregorio Górriz. 1975. Corredor nato del encierro . Natural de Arazuri y profesor de atletismo en la Universidad de Navarra, recibió una cornada caído en un montón.

José Joaquín Esparza. 1977. Un montón en la entrada a la plaza acabó con la vida de este joven de 17 años, sin cornada.

Matthew Peter Tassio. 1995. El torrestrella Castellano le empitonó en la plaza del Ayuntamiento.

Fermín Etxeberria. 2003. Pamplonés de 63 años murió el 24 de septiembre. El 8 de julio cayó empujado por un Cebada Gago y se produjo un traumatismo craneal.

Daniel Jimeno Romero. 2009. Madrileño de 27 años, murió el 10 de julio cuando el toro Capuchino, de Jandilla, le corneó en el cuello en Telefónica.
 

La nómina de los montones formados. Este lunes se cumplen 7 años del último
1 Un montón para estrenar la plaza. El 7 de julio de 1922. La caída de un corredor provocó un montón en el año de estreno de la nueva plaza de toros. Los astados de Vicente Martínez trataron de regresar sobre sus pasos, sin conseguirlo. Hubo 100 heridos, ninguno de gravedad.
2 1943. Dos montones . Durante tres minutos permanecieron retenidos 3 toros en el callejón el 7 de julio del año 1943 por un montón formado en su interior. Al regresar hacia atrás, se formó un segundo obstáculo en el extremo opuesto del callejón. Uno de los cabestros saltó y su estela marcó la ruta a seguir por los toros.
3 1957. Síntomas de asfixia. También el 7 de julio y en la entrada a la plaza de toros. Algunos corredores fueron atendidos con síntomas de asfixia, hubo otros dos con los brazos rotos y otro con una pierna fracturada.
4 1960. Amontonados en Estafeta. 7 de julio y nuevo montón pero en Estafeta, a la altura de la Bajada de Javier. Hubo 26 heridos de diversa consideración.
5 1972. Los toros volvieron hasta Mercaderes. Ese año se formaron montón dos días, el 7 y el 13. En el primero, los toros regresaron hasta la curva de Mercaderes al hallar una traba que impedía su avance.
6 1975. Un muerto por una cornada. El 9 de julio los toros de Osborne se encontraron con una montaña de corredores que obstruía el paso al ruedo. En el mismo callejón uno de los toros empitonó a Gregorio Górriz Sarasa, que tampoco pudo acceder al interior de la plaza. Su muerte fue instantánea. Górriz, de 41 años, era natural de Arazuri, experto corredor y profesor de atletismo. Aquel hecho supuso la construcción de varias gateras en el callejón para que los mozos pudiesen esconderse en ellas en caso de apuro.
7 1977. Muere un joven de 17 años. José Joaquín Esparza Sarasíbar, de 17 años de edad, vecino de Orvina, fue el segundo fallecido a causa de un montón . La tragedia ocurrió en el encierro del 8 de julio. El joven, también atleta, fue literalmente aplastado por decenas de mozos, cabestros y toros. Cuando el montón se fue despejando su cuerpo quedó tendido. La causa de la muerte fue la rotura de la vena cava, al clavarse en ella las costillas por la presión recibida.
8 1993. Montón en Estafeta. El 10 de julio era sábado. Apenas había huecos para correr. En esa ocasión el montón se formó al final de la calle Estafeta, sin que aún los astados hubiesen pisado aún el adoquín. Las filas de corredores caídos unos encima de otros fueron en aumento. La manada pasó por encima.
9 2004. Tres corneados en el callejón. Un pequeño montón de apenas 8 corredores en el callejón convirtió en dramático el encierro del día 12, con toros de Jandilla. Los primeros empitonados fueron los pamploneses Iván Nieto Aranguren y Raúl Jiménez Sarasate, ambos con cornadas en el glúteo. Luego llegó el turno al guipuzcoano Julen Madina Ayerbe, que en su carrera se topó con el montón de corredores y recibió 5 cornadas.
10 2008. Montón en Telefónica. Se produjo al final del tramo, casi en la entrada a la plaza. Fue el 13 de julio, domingo. No hubo corneados, sí contusionados.
11 2013. Montón en la entrada de la plaza. Ocurrió también el día 13 y por ser el más reciente aún permanece imborrable. La imagen de los mozos taponando el acceso del coso con los astados de Fuente Ymbro asomando sus cabezas, sin empitonar, continúa viva. El callejón que circunda la plaza sirvió de alternativa de su paso hacia toriles. Hubo un herido grave en mitad del pavor en la arena, que hizo temer en una desgracia de dimensiones mayúsculas.

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE