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Los toros que no vendrán este año

La suerte de la edad pondrá a salvo del matadero a buena parte de los astados reseñados para pamplona. los hierros esperan repetir la próxima temporada

09/07/2020
Dice Salvador García Cebada, hijo del ganadero de leyenda de Medina Sidonia (Cádiz), cuyo segundo apellido enmarca el primero de una divisa de bravura y estadística de respeto y tedio en el encierro, que “Pamplona es la estrella” de su hierro. Lo expresa con firmeza y vago sentimiento de tristeza que, visto lo visto en un año anodino y apenado para alardear de destreza en el coso, cubre de un velo de resignación el rostro de los ganaderos. La esperanza, en su caso, está depositada en su regreso el próximo año, por comentarios escuchados y promesas apalabradas de reeditar cartel. Será así cómo la Feria del Toro 2021 pueda estar integrada, a falta de confirmación, por Miura, Cebada Gago, José Escolar, Victoriano del Río, Jandilla y las grandes triunfadoras de 2019, Núñez del Cuvillo (premio Feria del Toro 2019) y La Palmosilla. Fuente Ymbro regresaba este año y es de presumir que lo hará el que viene.

No vendrá ahora los astados señalados o reseñados para una plaza de primera, como es la Monumental, pero el destino, caprichoso donde los haya dentro del arte que despliega la tauromaquia, ha querido que buena parte sortee el matadero y pueda estar en doce meses en Sanfermines. El tiempo, que en primavera pareció detenido con el confinamiento y la desescalada, se ha aliado con los cuatreños que por ley aún podrán pisar la arena para seguir el señuelo de la muleta tendida al viento.

Salvador García Cebada, que junto con su hermano José portan el legado de los cebaítas que inmortalizó su padre con dedicación, empeño y finura, confiesa un doble sentimiento de pesar por el segundo año sin que sus astifinos puedan ser lidiados en Pamplona. “El año pasado pasó lo del agua”, recuerda sin olvidar el torrente de lluvia que ahogó la faena y cubrió de desgracia la Zona Media. “Teníamos este año mucha ilusión. Habíamos reseñado nueve animales para Pamplona, que quedarán para los próximos Sanfermines porque todos ellos son cuatreños”, avanza. El coronavirus ha abortado, en su caso, “seis o siete corridas” este año, amén de un número importante de novilladas. La última factura que ingresó -recuerda- fue en octubre pasado en una novillada de la Feria de Arnedo. Por lo demás, “tenemos los mismos gastos de todos los años. No hay ingresos pero sí gastos de personas, alimentación, seguros..”. El sino de las ganaderías de reses bravas.

En abril, distintos medios nacionales se hacían eco de la decisión, entre tajante y juiciosa, de Ricardo Gallardo, empresario cordobés de Fuente Ymbro, de ajustar su explotación a las circunstancias: “Tengo 560 vacas y la idea es quedarme con 300. También pensamos en quitar erales, etc. El mal está hecho este año. Hay que pensar en el que viene”. En algunos círculos informativos se daba por hecho el destino del matadero para 700 animales. “Hemos hecho -señala- limpieza de machos para estar de aquí a dos años en consonancia con lo que nos espera”. En su regreso, La Monumental de Pamplona aguardaba estos Sanfermines a ocho toros suyos, de ellos “dos cinqueños. Los otros seis podrán volver. Dependerá si para el año que viene están finos”. Un crisol de tonalidades adornada su presentación con “tres negros, un castaño, un castaño claro bragado meano, un negro bragado meano y un negro listón bragado meano corrido”.

A la interpelación personal sobre lo que representa Pamplona en su estado anímico, se remite a los reconocimientos obtenidos. Fuente Ymbro debutó en la Feria del Toro en 2005. Su palmarés está adornado por cuatro premios Carriquiri: Zarandado (2006), Pelícano (2008), Tramposo (2010) y Heroína (2013). La nómina destacada se amplía con otros cuatro años de premio a la mejor corrida: 2005, 2007, 2010 y 2011.

LA ESPERANZA DE EDUARDO MIURA

Tiene Eduardo Miura, heredero junto a su hermano Antonio de la leyenda de Zahariche, en Sevilla, un halo de esperanza por ver este año alguna lidia. “Sabemos que hay mucha ilusión en Sanlúcar, entre otras que están en el aire en estos momentos”, aprecia. Sus palabras infunden un ligero optimismo después de las supensiones de Pamplona, Sevilla, Bilbao, Arles y “posiblemente Beziers”.

Ángel Pérez Trinidad, mayoral de Jandilla, (Mérida, Badajoz), confirma la tendencia de salvaguardar, en la medida de las posibilidades, a parte de la reserva de este año para Sanfermines. “No hemos quitado nada”. “De ocho toros para Pamplona, que el año que viene serán cinqueños, cinco por lo menos podrían repetir, si todo va bien”. Asegura que había 92 ejemplares preparados para distintos destinos de este año. Desde su experiencia y a título particular, no descarta una selección. “Para Pamplona -asegura- había una muy buena corrida. Siempre vamos con toda la ilusión del mundo”. Un lamento profundo recorre la ganadería por la pérdida emotiva y sentida del ganadero Borja Domecq, nacido en Pamplona. “Era una persona grande”, le recuerda el mayoral.

Por la edad, los ocho de José Escolar (Lazahíta, Ávila) no podrán ser lidiados en 2021. Cárdenos, con ese punto nervioso e inteligencia y tendencia a buscar la querencia, como en más de una ocasión señaló el ganadero, tras las actitudes díscolas de regreso en el encierro, están a la espera de una “oportunidad” estos meses, según el mayoral. Ángel Iglesias Hermoso está penado por “la lástima de este año”.

Semanas atrás, preguntado por su estado anímico, José Antonio Baigorri El Pincha, de Lodosa, no podía disimular su disgusto por una temporada que se prevía entonces aciaga de oportunidades. Tenía ilusión en un año de progreso, con la tercera presencia de su hierro en la novillada de Sanfermines. “Tenía vendidas cinco novilladas con caballos y dos sin caballos además de dos becerradas”, aseguró. Las probabilidades de lidia en Peralta, Tudela y Lodosa alimentaban su esperanza. No todo está perdido en el Hontanal de Lodosa. Una brizna de optimismo asoma en su propietario cuando anuncia un cambio de tercio en la gestión de la camada de novillos que esperaba dar salida este año.

“Para el año que viene -avanza- voy a dejar dos corridas de toros, más que nada que por obligación. Lo mejor de la camada de novillos sobre el papel lo voy a dejar para toros. Sería mi debut en toros. Quince o dieciséis toros estarán preparados para el año que viene”. Relegados los lamentos a segundo plano, confía en la palabra recibida -como precisa- de la Casa de la Misericordia de Pamplona para estampar su nombre en el cartel de Sanfermines 2021. “Es gente muy seria la de Pamplona y estamos muy contentos con ellos. El año que viene tenemos el sitio para la novillada”. Ya falta menos para el sector taurino en una espera condimentada por la prudencia, el deseo y la pasión.
1978 y 2020, las ausencias de Miura
Tiene pesar Eduardo Miura por no estar este año en Pamplona. El hierro de Zahariche, mítico donde los haya, tiene un idilio con la Monumental que data de 1959. Hace cuatro años se celebró el 50 aniversario de su presencia. “Nos duele especialmente por La Casa de la Misericordia que realiza la labor más importante y que depende en gran medida de la Feria del Toro. En nuestro caso no es la primera vez que faltamos ( en el año 78 se suspendió la feria tras los incidentes del 8 de Julio ), aunque nuestras ausencias siempre han sido por circunstancias extraordinarias. Este año creo que serán más dramáticas que nunca, al fin y al cabo aún no sabemos cuantas vidas está costando esta enfermedad, tanto directa como indirectamente”. Tiene esperanza Eduardo Miura por el regreso de 2021: “Si Dios lo quiere y la empresa lo cree oportuno, nosotros nos sentimos muy honrados del cariño con el que se nos recibe siempre y estaremos encantados de volver en cuanto el momento lo permita”. Según dice, “aún no se habían apartado” los destinados al coso pamplonés con sus hechuras herculáneas. “Pero había reseñados 10 a 12 que podrían servir para San Fermín. No nos hemos visto obligados a deshacernos de parte de la camada. La mayoría de cuatreños estarán para el año que viene”.
La Escalera de La Palmosilla
 
Cuando a finales de 2018 le fue confirmada la presencia de su ganadería en Pamplona, a Javier Núñez se le iluminó la mente para dar un toque sanferminero a lo que representaba un honor recibido. Precedido por el debú prometedor de Sevilla, el indulto de un toro en Sanlúcar de Barrameda y una lidia de alto nivel en el Puerto de Santa María, no se le ocurrió otra idea que incorporar cada mes la imagen de un toro de La Palmosilla reseñado para Pamplona en su cuenta particular de Intragram.

Un año después, revalidada la valía de sus animales con la vitola de los grandes triundadores de la Feria del Toro 2019 junto a Núñez del Cuvillo, reinició el 1 de enero su particular Escalera de San Fermín.

La diferencia con la iniciativa del año pasado estriba en la supensión de las fiestas y el paréntesis de inactividad que mantiene al sector taurino sumido en un mar de desconcierto, incertidumbre y leve pesimismo. “Esta vez la escalera de fotografías en vez de durar hasta este 7 de julio se alargará hasta el año que viene”, resuelve con humor.

La divisa gaditana de Tarifa pasta en La China, una extensión de 180 hectáreas donde viven las vacas en absoluto contacto con la naturaleza.

Asegura Javier Núñez que dentro de la delicada situación se ha sentido afortunado: “Tenemos una finca muy productiva, capaz de mantener gran parte de los animales. Hay otras más modestas que han tenido que sacrificar en un porcentaje alto”.

Las previsiones que maneja apuntan, en su caso particular, a reducir de 338 a 260 las vacas reproductoras, con un “porcentaje de parición del 90% que permite mantener el mismo número de corridas y con la misma calidad. No supone una merma”, precisa. “Nos ha permitido encontrar semenentales magníficos en toros cinqueños. Y nos estamos preparando para salir de ésta con más calidad”. Para Pamplona había 16 toros reseñados. “Sólo se ha toreado un cinqueño”, afirma. “Con algunos cambios, la corrida del año que viene será prácticamente la misma”. Como ganadero que siente pasión por el cuidado de sus animales, dice que ha sentido un hondo lamento “más allá de la pérdida económica. La esencia de la vida de un toro bravo es mostrar su bravura en la plaza. Para eso es lo que nace. Algunos no han podido enseñarla”.
La seña de identidad de Victoriano del Río
 
Sucederá con la reserva de “una parte de la corrida” de Victoriano del Río lo que se espera de otras divisas, que anticipan para el año que viene un regreso con más fuerza e ilusión. La que centra los desvelos y también es motivo de satisfacción y orgullo para Juan Iglesias Mejías podrá correr por el recorrido del encierro y ser lidiada en la Monumental en doces meses. Con una perspectiva tan lejana en el tiempo, cualquier imprevisto se puede tornar en obstáculo infranqueable y frustrar las expectativas manejadas. Pero prevalece el optimismo.

El indulto de la edad ha puesto a buen recaudo a la mayoría de los ocho o nueves ejemplares, destinados a la capital navarra y que hoy pastan en la finca de El Palomar, de Guadalix, en la Sierra de Madrid, bajo la atenta mirada y el oficio curtido del mayoral. “Parte de la corrida -avanza Juan Iglesias- estará para el año que viene, cuando sea cinqueña”. El anuncio no deja de estar ribeteado con el adorno de la esperanza tras un año para no olvidar.

Los seleccionados responden a las “señas de identidad” de la divisa madrileña. “No pueden faltar -dice Juan Iglesias- los burracos”, que claramente identifican a la ganadería.

Cuando se le pregunta por esos rasgos identitarios que hacen exclusivo al hierro, ofrece una explicación clarividente: “Ver un toro en la plaza, en el corral o en el campo y rápidamente se sabe que es un ‘victoriano del Río”. La morfología descubre un burel “bien hecho”, con un comportamiento que no pasa desapercibido allá donde exhibe su bravura.

Procedencia de Juan Pedro Domecq y Díez, con divisa negra y amarilla y muescas en ambas orejas, el hierro de El Palomar, con antigüedad acumulada desde el 12 de julio de 1942, debutó en Pamplona hace una década.

La trayectoria está cuajada de reconocimientos. Una retahíla de Premios de la Feria del Toro adorna sus vitrinas: 2010 (compartido con Fuente Ymbro), 2014, 2016 y 2017 (compartido con Jandilla).

Toros célebres en Pamplona que pastaron en El Palomar fueron Español (2014) y Forajido (2017), premio Carriquiri.

Velocidad, riesgo y limpieza, según el juicio crítico del año pasado en Diario de Navarra, definen su actitud en el encierro: “En la parte negativa de su historia destaca la mañana del 9 de julio de 2014, cuando el toro Brevito sembró el pánico y dejó dos corredores corneados en el tramo de Telefónica. Aunque cinco de sus ocho encierros fueron completamente limpios, sin heridos por asta de toro, su velocidad los hace especialmente emocionantes para los corredores más avezados”.

"EL ESFUERZO DE LOS GANADEROS"

No estar este año en Pamplona “supone mucho”, en palabras del mayoral, por el nivel que atesora, su peso específico en la tradición y la proyección que supone la consecución de un mérito.

“De momento -dice Juan Iglesias Mejías- seguimos con la camada como si fuéramos a lidiar dentro de un mes. Supone mucho esfuerzo”. Es el desgaste de fuerzas y la dedicación a la cría de reses bravas, elevada a categoría de pasión, lo que compensa los males dejados por la crisis sanitaria, que ha sacudido al sector taurino con una merma notable de ingresos. “Los ganaderos -observa el mayoral- están haciendo un esfuerzo increíble”. La suma de empeños y cuidados reforzarán el regreso de las divisas, también la de Victoriano del Río.
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