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SAN FERMÍN 2019

Conoce a Josh Norman, la estrella de la NFL que ha corrido el quinto encierro

Josh Norman, en Pamplona.

Josh Norman, en Pamplona.

11/07/2019 a las 17:01
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¿¡Josh Norman en el encierro!? No muchos en Pamplona habremos exclamado algo semejante este jueves. Es lógico. Salvo a los aficionados de la NFL, que no abundan por estas tierras, nada les habrán dicho ni el nombre ni la cara del personaje. En cambio, a los que vivimos este deporte con afición y devoción, al enterarnos nos ha dado dos vueltas la cabeza como a la niña del Exorcista. Voy a intentar explicar por qué.

Josh Norman no es un cualquiera. Josh Norman es un "probowler", estatus reservado a los mejores de la NFL y que se alcanza al ser convocado para el anual partido de las estrellas. Además, en un ocasión fue elegido en el equipo ideal de la temporada (First Team All-Pro en 2015). Es decir, deportivamente se trata de una figura de calidad contrastada. Pero Norman es más: a sus virtudes deportivas le ha añadido a lo largo de su carrera una fama de duro, de "bocazas", que le ha convertido en un icono. Porque, sí, en la NFL pisar todos los charcos posibles da imagen, fama; atrae a los focos y eso se traduce en dinero.

Hablando de dinero, Norman firmó un contrato histórico en 2016: 75 millones de dolares por cinco años. La cifra más alta pagada nunca a un cornerback. Y aquí es donde toca explicar qué es un cornerback. En pocas palabras se puede decir que es un defensa especializado en evitar que los pases lleguen a los receptores. Sin saber nada de fútbol americano quizá no sea una aclaración suficiente, pero ampliarla sobrepasa el propósito de estas líneas. Sí que es relevante destacar que los cornerback han ganado en importancia en las últimas temporadas al mismo tiempo que los equipos de la NFL han apostado por pasar más y correr menos... o lo que es lo mismo, que están de moda. Participan más en el juego y marcan diferencias. De ahí que cobren cantidades a las que antes no podían aspirar y que la popularidad de algunos de ellos pueda competir con la de quarterbacks (los pasadores), receivers (los que atrapan los pases) y pass-rushers (los caza-quarterbacks). En este sentido, Norman es el heredero en fama del veterano Richard Sherman, el icónico líder de la Legion of Boom de Seattle Seahawks que inauguró esta nueva etapa dorada para los cornerbacks.

Norman llegó a la NFL en 2012, elegido en la quinta (de siete) ronda del draft. Había cumplido su etapa universitaria en un programa algo menor, Coastal Carolina, y sus resultados en las pruebas físicas y técnicas de la Combine (una especie de Selectividad previa al draft) no habían sido demasiado halagüeños. Sin embargo, los Carolina Panthers apostaron por él y así pasó de Carolina del Sur a Carolina del Norte.

En el equipo dirigido por Ron Rivera (un especialista defensivo) le costó asentarse en el equipo titular. Sin embargo, en 2015, cuando afrontaba el último de sus cuatro años de contrato de "rookie", destapó el tarro de las esencias. Elevó su nivel y fue pieza clave para que su equipo alcanzara la Super Bowl, la final de la NFL. Y aunque los Carolina Panthers perdieron el título tras caer por 24-10 contra los Denver Broncos del legendario Peyton Manning, Norman fue incluido en el equipo ideal y considerado undécimo mejor jugador de la temporada.

Su actuación le permitió negociar con fuerza. Los Carolina Panthers intentaron retenerle, pero él salió al mercado. Y ahí logró que los Washington Redskins le ofertaran lo que nadie había pagado antes a ningún otro cornerback. Los famosos 75 millones de dólares.

Desde entonces, Norman no ha recuperado su nivel de 2015. Las razones son difíciles de precisar desde la distancia, pero su caso es uno de tantos en la NFL. El funcionamiento de un equipo de fútbol americano es un engranaje muy delicado y si algo falla todos los eslabones de la cadena lo acusan. No obstante, su nombre sigue siendo uno de los reclamos indiscutibles: los encontronazos y provocaciones recurrentes con los receptores estrella como Odell Beckham elevan los índices de audiencia y hacen correr ríos de tinta año tras año. Y su imagen no solo se alimenta de sus actuaciones en el terreno de juego: también ha participado en anuncios comerciales y en 2018 concursó en el programa Dancing with the stars, en el que llegó a ser finalista.

Si algo le faltaba a la imagen de Norman, quizá era correr el encierro. Veremos si su próxima bravata en la NFL es que sus rivales corren menos que los Victorianos del Río.

 

 

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