SAN FERMÍN 2019
Superman no pudo volar en la plaza de toros 40 años después
La lluvia frustra el plan de Fernando Lizaur de rememorar su gesta de 1979, cuando emuló al superhéroe en el tendido


Actualizado el 09/07/2019 a las 10:42
No pudo ser. La intensa tormenta del lunes impidió que Superman sobrevolase otra vez el tendido de la plaza de toros 40 años después. Fernando Lizaur Gómez (Pamplona, 1946) no pudo con esta kriptonita inesperada, que obligó a suspender su plan y la segunda corrida de los Sanfermines. Pese a todo, Superman apareció en la plaza. Sonriente y dispuesto a volar como lo hizo 40 años antes. El aguacero lo impidió finalmente. “La sensación es de decepción. Pero no se puede luchar contra los elementos”, decía el lunes un Lizaur resignado.
Las peores previsiones se materializaban pasadas las cinco de la tarde, cuando Lizaur, vestido ya de Superman, se resguardaba con sus cuatro hijos y varios miembros de la peña Anaitasuna en el porche de las Escuelas de San Francisco. Para entonces ya se había desvelado su plan -gestado durante meses- de rememorar aquella gesta de 1979, cuando irrumpió en la plaza vestido como el superhéroe de Krypton y logró aligerar la tensión por los disturbios sangrientos del año anterior.
Lizaur repitió en gran medida el esquema de su plan de 1979. Encargó el traje a sus amigos californianos, ausentes en esta ocasión, y mantuvo el secreto hasta el momento de enfundarse el traje. “Nadie sabe nada. Ni siquiera mi mujer”, repetía el lunes el superhéroe de la plaza de toros.
Pese a que Lizaur mantuvo el secreto de sobrevolar nuevamente la plaza, como hizo 40 años antes, había preparado camisetas y gorras con el aniversario de la gesta. El lunes, sus compañeros de peña, los porteros de la plaza de toros y los camareros de uno de los bares a los que acude antes de las corridas vestían la camiseta. Lizaur saludaba y se abrazaba a viejos conocidos, incluso al pentacampeón del Tour, Miguel Induráin, que el lunes también se encontraba en la plaza. Pasadas las 19 horas, Lizaur apareció en el tendido 6, donde se sitúa la peña Anaitasuna.
Como hizo cuatro décadas antes, se subió a la balaustrada de piedra con los brazos en jarras y la sonrisa perenne. “¡Superman, superman!”, gritan en su peña. La plaza anuncia la suspensión de la corrida. Habrá que esperar a una nueva efeméride.
