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Sexta misa de la escalera: dos imágenes, un santo y una fecha histórica
Por primera vez, la imagen de San Fermín de Aldapa viajó este miércoles en procesión hasta la iglesia de San Lorenzo


Actualizado el 07/06/2018 a las 09:12
La de este miércoles fue una misa de la escalera histórica, un pequeño hito en la secular e intensa relación de Pamplona con su santo. Por primera vez, la imagen de San Fermín de Aldapa, la que descansa en la capilla homónima levantada donde la tradición sitúa la casa natal del mártir pamplonés, viajó en procesión hasta la iglesia de San Lorenzo. Allí la imagen txiki, la de Aldapa, se encontró con la oficial, la que sale en procesión en las “fiestas más populares del mundo” y a la que Pamplona rinde veneración. Fue un viaje desde el hogar histórico al actual, en la capilla dedicada a su culto. Y ocurrió este miércoles, el 6 de junio de 2018, un mes y un día antes de culminar la escalera que conduce a la explosión festiva, el próximo 7 de julio.
“Muchas imágenes, un solo santo. ¡Viva San Fermín!”. Con su energía y vítores habituales, el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz, sintetizó el encuentro de las dos tallas del patrón de Pamplona y copatrón de Navarra -con San Francisco Javier-. Aunque en esta ocasión no fue el párroco quien ofició la misa, sino el actual arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez, dada la relevancia de la fecha y la casi culminación del año jubilar de San Fermín, que llegará a su fin el próximo 7 de julio.
A las siete de la tarde, la imagen de San Fermín de Aldapa salía de la capilla situada frente al Archivo Real y General de Navarra. Acompañada de los gaiteros municipales, de la peña Mutilzarra y de varios centenares de pamploneses, el San Fermín pequeño recorrió las calles de Aldapa, Carmen, Navarrería, Mercaderes, San Saturnino y Mayor.
En la plaza de Navarrería, la imagen de San Fermín de Aldapa pasó ante el palacio del Marqués de Rozalejo, actualmente okupado por jóvenes, que presenciaron el paso de la imagen con cierta sorpresa y alguna sonrisa, pero, en general, con respeto. A los lados de la calle, numerosos grupos de turistas inmortalizaban la escena a su paso, escena que este miércoles quizás les servía como expresión de esa “España de procesiones” que retrató con maestría la fotógrafa Cristina García Rodero.
APLAUSOS EN SAN LORENZO
Tras recorrer el centro pamplonés, la imagen de San Fermín de Aldapa -datada hacia el siglo XVI- entraba en una abarrotada iglesia de San Lorenzo entre los aplausos de los fieles. Las misas de la escalera se celebran en la capilla de San Fermín, siempre abarrotada, y la parroquia habilita una pantalla en la nave principal para seguir en directo el rito. Las dos imágenes al fin se encontraban.
“Sabemos de la devoción que tenéis a este santo, del significado especial que tiene para Pamplona y Navarra”, dijo el arzobispo Francisco Pérez, nacido en la localidad burgalesa de Francovínez. “Quiero deciros algo que me sale del corazón: a los santos no hay que banalizarlos, porque son modelos de vida”, continuó.
El arzobispo defendió el valor de la fe cristiana, “que no es una ideología ni un acto político”, aseguró. “Como dijo el papa Francisco, que no os roben la fe”, aseguró ante un templo desbordado de gente. “San Fermín derramó su sangre física porque defendió su fe”, añadió. La sangre del santo pamplonés es un elemento central de la iconografía festiva, representada en el pañuelo rojo que se anuda al cuello. Según la tradición, San Fermín murió decapitado en Amiens a principios del siglo IV.
Entre las peticiones, la de una climatología favorable en las fiestas, se recordó a los damnificados en la tragedia de Guatemala, se pidió por la pervivencia de las tradiciones cristianas en las fiestas y por los “políticos del país, para que busquen el bien común y no el triunfo de sus ideas”. Con el acompañamiento musical del grupo de Beriain Canciones de Siempre, la misa terminó con el reconocimiento a los portadores txikis de la imagen de Aldapa y a los profesores y padres corazonistas.

