La última carrera de los pastores 'Rastrojo' y 'Chichipán'

Un encierro de Miura para la despedida de dos pastores. ‘Rastrojo’ y ‘Chichipán’ ponen este viernes fin a 45 y 33 años de servicio

La última carrera de dos pastores
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La última carrera de dos pastoresEduardo Buxens
La última carrera de dos pastores

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 15/07/2017 a las 11:26

La piel de Miguel Araiz Arellano Rastrojo es un mapa surcado de cicatrices que jalonan un itinerario por diferentes localidades. En ese itinerario de heridas cerradas no aparece Pamplona, donde se libró de cornadas en los 45 años de encierro que acumula. “Aquí -por la capital navarra, que este viernes le despedirá como pastor- ni un roce”. Su único trastabilleo fue un golpe contra suelo en un encierro infantil en el que sus piernas -rememora- se doblaron. “Se me cayeron los pies”. Las mismas extremidades que flaquearon entonces se mantendrán este viernes firmes en Santo Domingo, donde la silueta de este hombre, nacido hace 65 años en Caparroso, emerge al paso de la manada como acicate de su ritmo vivo.

Su despedida de este viernes coincidirá con la de otro nacido en Caparroso, Vicente Martínez Lezano, inmortalizado en el encierro con el sobrenombre de Chichipán. 33 años dan fe de su compromiso en la conducción de la manada junto a sus compañeros, de los que no olvida el apoyo prestado cuando hubo de encarar su mayor envite. Su comparecencia hace dos años en los tribunales por una denuncia recibida tras el golpeo con su vara a un mozo, que se fracturó la nariz, le dolió más que una cornada. “Lo pasé mal aquel año de la denuncia”, recuerda quien el 11 de octubre, con 60 años de edad, pondrá fin a su actividad como conductor al servicio de la Administración foral.

Ninguna cicatriz y “sí muchos golpes” son las huellas de una labor ejercida con el mismo entusiasmo con el que, siendo adolescente, saltaba a la arena para recortar vacas en Caparroso. Heredó de su abuelo y de su padre, Daniel, la afición. En esa transmisión de padres a hijos, su deseo es ceder el testigo a su hijo, Álvaro. Con menor presencia en encierros y espectáculos taurinos, donde en ocasiones le fue confiada la encomienda de director, su rostro conocido se verá en Ampuero (Cantabria) en una de sus últimas apariciones públicas.

"YAYO, TE COGERÁ EL TORO"

Su compañero de carrera y despedida este viernes comparte un recorrido paralelo. “Yo nací entre las vacas”, confiesa Rastrojo. “Empecé con 16 años de edad. Con Ángel Macua pasaba 100 días al año en plazas y pueblos. Era el típico chaval que se echaba a la plaza, recortaba a la vaca y la devolvía. He sido un canso de las vacas”, se reconoce a sí mismo con una chispa de humor. Dedicado al cuidado de invernaderos, casado y con dos hijas, suele escuchar de su nieto de dos años, Diego, un vaticinio que le da que pensar: “Yayo, te va a coger el toro”.

En una despedida de dos legendarios no podía faltar un hierro mítico. El encierro de Miura será un marco de postín para la última carrera.

‘Chichipán’, pastor: “Es hora de dejarlo y que pase gente joven”
El hijo de Daniel Martínez soltará este viernes la vara de pastor. “Es hora de dejar esto y que vaya pasando joven. He disfrutado muchísimo en estos 33 años. Estamos en el cogollito de la fiesta”, relee Vicente Martínez Chichipán. “Somos una cuadrilla de pastores que estamos muy bien mirados por todo el mundo. Aparte del trabajo que hacemos, nos lo pasamos bien”.

Casado, uno de sus mayores deseos es que su hijo, Álvaro, recibiese el legado y le sucediese en la guía de la manada por el trazado de Pamplona.

El encierro no ha hecho sino proyectar su imagen pública, ya de por sí conocida por el desempeño de su labor como conductor en el transporte de autoridades de la Administración foral. El año de su despedida del encierro será también el de su jubilación en su profesión. “Me conoce mucha gente. Políticos, gente de fuera...”. El cambio de rol comportará una nueva mentalidad: “Ahora a verlas venir”.

‘Rastrojo’, pastor: “He visto muchas cogidas en el encierro”
“Tenía que llegar algún día”. El anuncio de la despedida de años anteriores, realizado en el calor del momento y templado después con su regreso, suena a definitivo. Como tal no puede menos sino recordar el influjo de sus padres, Jesús y María. “Mi madre no me dijo ‘No hagas esto’. Antes te compraban una camisa para todo el año. Un día me cogió la vaca de Macua y me dejó la camisa hecha tirillas. Si entonces mi madre me hubiese dado dos buenos azotes igual no habría seguido. Pero no me dijo nada”.

El relato trufado de emoción se entremezcla con hitos que marcaron su devenir con buen temple en el manejo de las reses bravas. Hijo de pastor de ovejas, la experiencia de los años han cuajado su buena intuición.

Este viernes volverá por última vez a su puesto de la cuesta de Santo Domingo. Será, si el anuncio es veraz como se adivina, la última vez que azuzará a la manada. “He visto muchas cogidas, pero hay que ver lo positivo”, es su mensaje optimista.

 

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