El banderillero 'Pirri': “Sentí mucho miedo por la zona tan blanda de la cogida”
Grave pero sin riesgo vital. Eso decía ayer el parte médico del banderillero de la cuadrilla de Curro Díaz, quien el domingo sufrió su cogida más grave, en el abdomen.


Actualizado el 11/07/2017 a las 06:00
Intuyó la gravedad de la cogida en el momento. Apenas pasaban diez minutos de la tercera corrida de la Feria del Toro de Pamplona cuando Tanguisto empitonó en el abdomen al banderillero de 47 años Pablo Saugar ‘Pirri’. Se apreció una cogida fea desde dentro y desde fuera.
“Sentí mucho miedo porque noté blando en la zona de la cogida, en el estómago, y no sabía qué órganos estaban afectados, pero no perdí el conocimiento”, relataba ayer ‘Pirri’ a este periódico en la cama del Complejo Hospitalario de Navarra. Aunque con dificultades para hablar y respirar al mismo tiempo, se recupera favorablemente.
“Se han reparado todas las lesiones, la evolución es francamente satisfactoria, ya ha subido a planta. Esperaremos 48 ó 72 horas para ver que no haya infección y lesiones sobreañadidas. La recuperación va a ser lenta porque además de la lesión visceral, también afectó a la pared abdominal, eso dará más guerra”, dijo ayer en declaraciones a Movistar + Ángel Hidalgo, cirujano jefe de la plaza de toros.
Acompañado por su hermano
En el interior de la Monumental estaba también su hermano, Víctor Hugo, que formaba parte de la cuadrilla Paco Ureña. Instantes después declaró estar “muy angustiado”. La gravedad era evidente y el part emédico lo atestiguó: “Herida por asta de toro con disección de uretra y evisceración intestinal, rotura completa de pared abdominal y múltiples perforaciones intestinales”. No obstante, Víctor Hugo dio ejemplo de profesionalidad al mantenerse en su sitio toda la corrida.
“Imagínate lo duro que tiene que ser salir a torear cuando a tu hermano le están operando con una cornada tan grave en la misma plaza. Sales con el cuerpo revuelto, pero sales”, observaba ayer Silvia Vallesteros Rodríguez, la mujer de Pablo Saugar. “Ellos son así. Esa es la diferencia, el valor de un torero”, añadió.
Silvia conoce bien la actitud del torero, y no es para menos, porque la familia de su esposo, la saga ‘Pirri’, es sinónimo de tauromaquia. Ella seguía la corrida junto a la hija de los dos, Paula, de 14 años, a 400 kilómetros de allí. En el televisor de su casa a las afueras de Madrid también llegó el miedo. “No solemos verlas siempre, pero justo ese día estábamos las dos.
Víctor me llamó en cuanto pudo, gestionó las habitaciones, el ir a Pamplona, que los médicos me dejaran entrar en la UCI y me esperó a la llegada. Paula se quedó. Víctor estuvo asustado porque la operación fue larga, más de tres horas, pero lo remontó y saltó al ruedo. Que él estuviera aquí nos daba tranquilidad, cuando Pablo abrió los ojos fue a su hermano al primero que vio. Imagino lo duro que fue todo esto para él, pero lo que sintió no puedo saberlo, eso se queda en el alma de cada uno”, recuerda Silvia.
Confianza en Pamplona
¿En el instante de la cogida, pensó que podía acabar de la peor forma? “Eso nunca se piensa, estamos en Pamplona, hay maravillosos doctores, tenía confianza”, dijo ayer a Diario de Navarra Pablo tumbado en la cama del hospital. Ha pasado más de diez veces por la Monumental y nunca había experimentado algo así, la cornada más grave que había sufrido fue en Francia en 2003, y se recuperó sin problemas.
Su mujer, que vio el chupinazo en Pamplona por primera vez junto a su hija y marido, le acompañaba y le ayudaba con las palabras mientras sujetaba su mano al borde de la cama. Él respiraba con dificulta y ponía una mueca de dolor cuando habla. En el labio inferior, varios puntos de sutura por el golpe que le impedían hasta beber agua con normalidad. Ella le quitó la palabra y le susurró: “Por favor, descansa, cariño”.
Y continuó en su nombre con cierto optimismo: “No tenemos ninguna intención de trasladarle. Aquí están los cirujanos que le han operado, buenas manos, y estaremos lo que haga falta. Ni he preguntado cuánto nos vamos a quedar, lo importante es tirar para adelante ahora que el peligro ha pasado”.