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Exposiciones

Arte contra los residuos tecnológicos

Leo Pum presenta en La Fábrica de Gomas una exposición con la que realiza una crítica a la sociedad de consumo y la era digital. El artista se basa en la fotogrametría para crear distintas obras a partir de residuos y objetos de desecho

Varias personas observan distintas piezas creadas por  Leo Pum, obras que el artista realiza con objetos obsoletos mediante la técnica de la  técnica de la fotogrametría.
Varias personas observan distintas piezas creadas por Leo Pum, obras que el artista realiza con objetos obsoletos mediante la técnica de la técnica de la fotogrametríaJesús Caso
  • Cristina Altuna
Actualizado el 07/07/2021 a las 21:10
Cuando Leandro Gómez Mora (Colombia, 1997), cuyo nombre artístico es Leo Pum, comenzó un proyecto creativo basado en la tecnología no sabía dónde iba a llegar. Desconocía si sus ideas iban a materializarse en algunas obras que mostrasen la presencia de la tecnología, la realidad aumentada, el consumo o los residuos que genera en una sociedad cada vez más virtual. Pero quería mostrar las dos caras de una misma moneda, tanto lo bueno que dichos conceptos aportan al día a día, como las consecuencias negativas en la vida cotidiana. Y así es como Leo Pum fue creando cada una de las obras que componen Dystopia.obj. Obsolescencia desprogramada desde procesos virtuales, la exposición instalada en La Fábrica de Gomas con la que el artista colombiano afincado en Pamplona realizada una crítica a una sociedad llena de residuos tecnológicos, acostumbrada al consumo rápido y a la fabricación de objetos con fecha de caducidad para, que, en un determinado periodo de tiempo, se conviertan en material de desecho.
La exposición consta de ocho esculturas realizadas con residuos y que, con la aplicación de la fotogrametría, han generado ocho obras que bien pueden parecer pinturas digitales. Se trata de unas imágenes que surgen de la lectura que realiza el ordenador de las 600 fotografías que Leon Pum ha introducido por cada una de las piezas diseñadas y que, a través de un software, las traduce en formas y colores. “Meto las imágenes en el ordenador, hace una comprensión, una conversión y me lo traduce en esculturas virtuales a través del filtro de la realidad aumentada. Lo que se ve en el cuadro es lo que lee y traduce el ordenador. Yo no manipulo nada”, explica Leo Pum, quien destaca que una fase previa de exploración e investigación le ha permitido utilizar la fotogrametría con fines artísticos. “Es una técnica que se utiliza en la arquitectura, la topografía y la restauración, pero siempre de manera científica. Y en este caso se consigue que objetos que no valen nada adquiera un valor artístico”.
Códigos QR
El artista juega con las palabras del título de la exposición para dar sentido a su contenido y mostrar su mirada crítica a la distopía y la obsolescencia como claves en la sociedad y sus formas de comportamiento. “La distopía se ve en los modos de producción, también en los modos de consumo y en los residuos”, añade Leo Pum, que también busca una reflexión o un pensamiento del espectador ante sus imágenes de objetos obsoletos, como cables, piezas de ordenador, dvd, impresoras, móviles o escáner, piezas que rescata de los contenedores de residuos o que le dan sus amigos y compañeros cuando sus aparatos han dejado de tener uso.
“Estos objetos, además de representar una sociedad tecnologizada y virtualizada, tienen una obsolescencia programada. Es decir, están preparados para consumirse, agostarse y convertirse en un residuo”.
Leo Pum, que estudió Bellas Artes en Valencia, realizó el Trabajo Fin de Grado en la Escuela de Diseño de la Rioja y ahora investiga en el Centro Huarte, es un artista que pronto se dio cuenta que el arte contemporáneo era su vehículo de expresión, un arte que, según dice, a veces está alejado del público y que él se empeña en hacerlo más próximo y cercano. Por ello, para buscar la implicación de los espectadores, presenta en la exposición otra innovadora propuesta. No es otra asignar códigos QR a las obras para que el público pueda ver los objetos virtualizados a través de su página web, Instagram o Facebook. “Me gusta crear un arte interactivo, que el espectador no se quede en una presencia pasiva, sino que pueda generar su propio punto de vista”.
Video e instalaciones
La exploración y la investigación son dos facetas de las que no se aleja Leo Pum, un artista inquieto en su proceso creativo que indaga en distintas facetas y proyectos. Por ello, presenta unas fotografías más pictóricas, en un trabajo medido y calculado para generar unas formas muy orgánicas que evoquen a los paisajes. “Son formas envolventes, unos espacios locos que te sumergen en un paisaje. Invito a la imaginación, quiero insinuar para que el espectador termine de completarlo. También que se vea el trabajo, que no solo es digital, sino más estético y artístico. Puede parecer pintura, pero también fotografía. Y eso es lo importante, lo que tiene que sugerir”.
La instalación es otro de los géneros que está presente en la muestra.Unas piezas que tienen el mismo carácter envolvente que las obras anteriores y que están realizadas con malla metálica, un material que tiene rigidez, pero a su vez es muy moldeable, lo que le permite adaptarlo a las formas y pliegues que busca en cada pieza. “Ha generado diferentes formas y pliegues que ha ido cosiendo mediante grapas, buscando unas composiciones muy envolventes”, que igualmente están vinculadas a códigos QR interactivos.
Un recorrido por la sala permite detenerse frente a una gran bolsa de plástico convertida en una instalación artística con el mensaje de que el propio ser humano se convierte en un producto de la sociedad de consumo. Bajo el título Human Being, en dicha bolsa cabe una person, lo que para el artista significa que el ser humano también se enfrenta a la obsolescencia. “Los teléfonos móviles que recopilan todos nuestros datos nos deshumanizan y nos convertimos en fuente de datos para las empresas. Somos elementos de consumo, que tienen una fecha de caducidad, unas características que nos marcan e identifican. La tecnología por una parte nos ayuda, nos facilita, hace que nuestra sociedad evolucione. Y, por otra, nos deshumaniza, nos encierra hasta el punto de estar controlados”.
Junto a las piezas expuestas, el proyecto creativo de Leo Pum incluye un video para mostrar como funciona la realidad aumentada, lo que le permite trasladar sus creaciones a otros espacios para que el público pueda visualizarlos, como el Centro Huarte, el Palacio del Condestable o el Museo de Navarra.”La realidad aumentada es una herramienta muy versátil que permite llevar las obras a cualquier espacio expositivo, pero también a cualquier otro sitio. Puedes invadir otros espacios, lo haces de una manera adaptable y te permite disfrutar del arte en cualquier lugar”.
Arte contemporáneo
La muestra Dystopia.obj. Obsolescencia desprogramada desde procesos virtuales, es un ejemplo del afán del artista por experimentar. Siempre le ha gustado el arte y sus inicios de su andadura artística estuvieron vinculados al diseño gráfico y la fotografía. Pero Leo Pum se dio cuenta que necesitaba investigar y explorar otros campos. “Se me quedaba corto, por lo que decidí buscar nuevas perspectivas y horizones. Por ello me metí en el arte contemporáneo y creo que es donde mejor me puedo expresar”.
La cuarentena vivida por la pandemia le sirvió al artista para adentrarse en nuevas exploraciones. Y así surgió la idea de continuar, incluso ampliar, el proyecto presentado al Trabajo Fin de Grado en la Escuela de Diseño de La Rioja, lo que le llevó a generar las distintas piezas que componen la exposición. “La finalidad es el trabajo virtual de todo un proceso y me he ido encontrando con resultados interesantes que me animaron a seguir con la creación. Me parece que es un campo que resulta muy atractivo como arte contemporáneo”. Y recuerda como pensar en una esculturas con material obsoleto o residuos le llevó primero a realizarla de forma material, para continuar después con las fotografías y la lectura de dichas imágenes por el ordenador, lo que él llama el “pensamiento del ordenador”. “Fui probando y me gustó lo que encontré. Empecé haciendo fotografía de plató, pero la fotogrametría me parece muy atractiva. En todo este tiempo he ido encontrando estímulos que me motivaban y me hacían creer todavía mas en este proyecto. No me he limitado a decir soy fotógrafo, soy pintor o soy escultor. No, soy artista, sigo mis procesos y eso me lleva a diferentes resultados. Me gusta disfrutar de los procesos compositivos, probar con las piezas y ver como dialogan los propios objetos entre sí”.
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