Opinión
Navarra: asignaturas pendientes
"Navarra conserva un importante músculo industrial, económico y una cultura de esfuerzo envidiable, pero ha perdido dinamismo, competitividad y capacidad de crecimiento"

Publicado el 08/11/2026 a las 05:00
Navarra tiene un enorme legado industrial, una industria consolidada y moderna, empresas familiares potentes que compiten en el mundo, conocimiento, capacidad de trabajo, profesionales cualificados, talento y una cultura de esfuerzo envidiable. Unas muy buenas ‘materias primas’ que, sumadas a las políticas adecuadas, permitieron construir una comunidad próspera con personalidad, ambición y unos servicios públicos envidiados en toda España. Pero, ¿y si esa fortaleza que durante tanto tiempo hemos dado por descontada se ha convertido en una asignatura pendiente? Con las mismas ‘materias primas’, el contexto de hoy es muy diferente. Navarra conserva un importante músculo industrial, económico y una cultura de esfuerzo envidiable, pero ha perdido dinamismo, competitividad y capacidad de crecimiento.
La industria pesa hoy en la economía navarra menos que en ningún momento de la última década, y en 2025 tuvimos la mayor caída en productividad del país. Las últimas previsiones de BBVA Research sitúan el crecimiento del PIB navarro para 2026 en un 2%, la tercera comunidad española por la cola. En el primer semestre de 2026, Navarra registró el cuarto peor saldo negativo autonómico de entrada y salida de empresas. Hemos recibido en ese periodo apenas el 0,22% de la inversión extranjera del total nacional, la tercera comunidad que menos. Y nuestras exportaciones de bienes siguen un 8% por debajo de 2019, cuando a nivel nacional crecen un 35%. La inercia se va agotando, los nuevos proyectos e industrias punteras no anidan en Navarra como lo hacían antaño y, paradójicamente, exportamos talento que enriquecerá proyectos, pero fuera de nuestra tierra. No basta con tener un buen legado. Las políticas de un gobierno tienen impacto en el dinamismo, en la inversión y crecimiento económico e industrial.
Un gobierno puede facilitar o dificultar que las empresas aumenten su productividad, construir un ecosistema favorable a la inversión o uno que la espante; impulsar una fiscalidad que permita el ahorro y una mejor calidad de vida o una que penalice a familias y empresas. Un gobierno puede mantener un aparato burocrático inmenso y asfixiante o la normativa imprescindible y tramitaciones ágiles. En definitiva, un gobierno puede crear las condiciones para que emprendedores y empresas crezcan, inviertan y generen empleo, o convertirse en un obstáculo. Pero, además, las políticas económicas e industriales de un gobierno tienen consecuencias directas en la vida de las personas. Cuando hablamos de inversión, de crecimiento de la economía, de mejorar la competitividad fiscal o de agilidad administrativa, hablamos de mejores salarios, mejores condiciones laborales, familias con más capacidad adquisitiva, mayor recaudación sin la necesidad de subir impuestos y mejores servicios públicos. Una empresa más productiva puede sostener mejores empleos. Una inversión que se queda en Navarra genera actividad a su alrededor. Un negocio que encuentra relevo mantiene un servicio en su pueblo.
Por eso, Navarra no puede permitirse que su industria se estanque mientras la inversión y las oportunidades se marchan a otras comunidades. Por eso, necesitamos un gobierno que impulse medidas para volver a construir una industria competitiva y atraer inversión. Un gobierno que no ahogue a las empresas ni deje pasar oportunidades por falta de infraestructuras, de electricidad o de agua, por trámites interminables o por una fiscalidad que penaliza vivir, invertir o emprender aquí. La reversión es urgente porque el crecimiento industrial no se produce de un día para otro. Navarra ya ha perdido once años de políticas erróneas, y no seguir avanzando equivale a retroceder. Nuestra autonomía fiscal y tributaria tiene que utilizarse para aliviar fiscalmente a jóvenes, familias, autónomos y empresas, para mejorar la capacidad adquisitiva, atraer inversión y mejorar el empleo.
La segunda fase del Canal de Navarra, el TAV, la autovía a Madrid, inversiones suficientes para la conservación de la red ferroviaria y de carreteras, mejorar la conectividad aérea, la red eléctrica, adaptar la formación a las necesidades reales de las empresas, eliminar trabas burocráticas y reducir plazos de tramitación siguen siendo asignaturas pendientes para volver a posicionarnos como referentes en competitividad y crecimiento económico e industrial. Y tampoco podemos olvidar que una sanidad accesible, una educación pionera, el acceso a vivienda a precio asequible o una atención social ambiciosa y cercana necesitan, además de una economía sólida, una gestión responsable y eficiente de los recursos de todos. Con el Gobierno de María Chivite hoy más de 88.000 personas esperan una cita médica o una cirugía, 25.000 familias esperan una vivienda protegida, tenemos los peores datos históricos en emancipación juvenil, en resultados de nuestro sistema educativo o en espera para valoración de una discapacidad, la mayor siniestralidad laboral de España y una preocupante inseguridad en las calles. Todo esto con los mayores presupuestos de la historia y muchos millones de fondos europeos.
Otra asignatura pendiente que en UPN tomamos como absoluta prioridad: una gestión eficiente y responsable centrada en resolver los problemas que más preocupan a las personas, y con el firme compromiso de evaluar continuamente el impacto de las políticas públicas y modificarlas para mejorar resultados. Por desgracia, Navarra lleva años avanzando, pero por el camino equivocado. El de aumentar el gasto sin control y empeorar los servicios. Y, peor todavía, este camino se está emprendiendo a costa de la capacidad de ahorro de familias y empresas, comprometiendo su futuro desarrollo. Cambiarlo está en nuestras manos. Estamos a tiempo.
Cristina Ibarrola Guillén. Presidenta de Unión del Pueblo Navarro