Opinión
Un paso en defensa de la industria

Publicado el 02/11/2026 a las 05:00
Hace unos meses defendí en estas mismas páginas que Navarra necesitaba una política industrial más activa ante la opa sobre Azkoyen. Consideraba insuficiente expresar simplemente respeto por la operación y preocupación por el empleo mientras otros territorios movilizaban sus instrumentos financieros para reforzar sus empresas. Ahora se ha anunciado la entrada de la Compañía de Empresas Navarras de Inversión Territorial (CENIT) en el accionariado de la compañía. Este movimiento lo estábamos echando en falta y nos merece una valoración muy positiva.
Recordemos que CENIT se creó para tomar participaciones en empresas con arraigo en Navarra. Su objetivo es actuar como inversor estable en proyectos atractivos que contribuyan a favorecer la creación de empleo y al desarrollo productivo de Navarra. Como indicaba, el que esta sociedad público-privada participada por el Instituto Navarro de Inversiones (Gobierno de Navarra), Caja Rural de Navarra y Fundación Caja Navarra, haya adquirido el 1% de Azkoyen, con un desembolso aproximado de 2,44 millones de euros, resulta positivo. Lo hace mientras la CNMV analiza la opa de Ohmnia Electronics, sociedad alavesa controlada por el empresario José Antonio Jainaga y respaldada, entre otros, por el Gobierno Vasco y entidades financieras de ese territorio. Navarra empieza así a movilizar sus propios recursos para defender una compañía relevante para su economía. En este caso aspira a monitorizar y seguir de cerca la operación de opa iniciada en el pasado mes de julio.
Es obvio que ese 1% no permite controlar la empresa ni garantiza su arraigo, pero conviene valorar el movimiento con realismo. CENIT habla de una inversión inicial, pero una eventual ampliación todavía debe concretarse. Lo relevante será que esta entrada responda a una estrategia sostenida y permita contribuir al futuro de Azkoyen en Navarra. La cuestión que debemos plantearnos hoy es qué papel queremos desempeñar en la próxima etapa de la compañía. Debemos aspirar a conservar capacidades industriales, tecnológicas y de decisión, acompañando un proyecto empresarial competitivo, con perspectivas de crecimiento y vocación internacional.
Que el Gobierno foral participe junto con socios privados en instrumentos orientados a ese objetivo es fundamental. Defender la libertad de empresa es compatible con movilizar capital público para acompañar a compañías estratégicas. Los accionistas tienen derecho a poder vender, y Navarra debe ofrecer alternativas o participar en proyectos que refuercen su tejido productivo. Esa actuación requiere gestión profesional, objetivos claros, transparencia y evaluación. El dinero del contribuyente debe emplearse con rigor y una justificación económica que vaya más allá del anuncio político. CENIT nació con la disposición de sus socios de destinar hasta 45 millones de euros a proyectos industriales. Esa capacidad debe integrarse en una estrategia coordinada con los instrumentos existentes, incluida Sodena. La prioridad es atender las necesidades empresariales. Habrá compañías que precisen capital para crecer, afrontar un relevo generacional o encontrar socios. Anticiparse a esas situaciones y trabajar con los empresarios permitirá actuar antes de que una venta se convierta en la única salida.
También debemos ofrecer condiciones y servicios para que las empresas que apuesten por Navarra sean lo más competitivas posible: fiscalidad competitiva, energía disponible, suelo industrial, infraestructuras, talento y una Administración ágil. La participación accionarial puede ser útil, pero necesita un entorno que facilite la inversión. Las empresas consolidan su vinculación con un territorio cuando encuentran oportunidades para desarrollar sus proyectos. Acompañarlas exige escuchar sus necesidades, agilidad administrativa y eliminar obstáculos a su crecimiento.
Navarra necesita atraer nuevas inversiones y cuidar las empresas que ya sostienen su economía. Un reciente ejemplo, sangrante, es el de la empresa Microalgas Future, que tras valorar implantarse en Buñuel, va a llevarse su proyecto a Alcañiz. El que encontraran más facilidades por parte del Gobierno de Aragón que por el de Navarra, con una agilidad administrativa destacada, debería hacernos reflexionar sobre nuestra política de atracción empresarial.
Si los nuevos proyectos no llegan en número suficiente, mayor es la obligación de fortalecer los existentes. Nuestra industria reúne décadas de esfuerzo, conocimiento y empleo que sería difícil reconstruir si se perdieran. Por eso, celebro el paso dado por CENIT y animo a darle continuidad. Azkoyen merece ese compromiso, como lo merecerán otras empresas navarras cuando lo necesiten. Defenderlas es trabajar por la prosperidad futura de Navarra.
José María Aracama Yoldi. Vicepresidente del think tank Institución Futuro.