Opinión
"Uno tiene mucha confianza en la cultura, en la lectura, en la reflexión. Son las únicas barricadas que existen para no ser carne del primer mesías político y del consumismo feroz"
"Al verlos, a uno le alcanza una impresión de vacío. Se dicen revolucionarios, pero ¿han leído algún libro? ¿A Marx, Engels, Bakunin, Marcuse…?

Publicado el 25/10/2026 a las 05:00
Frente a nosotros, dos columnas dóricas junto al mar Jónico. Son macizas, arcaicas. Las construyó una colonia llegada de Esparta. Son los únicos restos de un templo que data del siglo VI a. de C., la misma fecha en que ese ente literario al que llamamos Homero escribía la Odisea. Te frotas los ojos. Llevamos tal empacho de belleza como de pasta al frutti di mare. Admiramos los castillos españoles, construidos por Fernando el Católico y Carlos V. En uno de ellos estuvo prisionero Alejandro Dumas padre. Visitamos la mazmorra donde escribió un diario cuyas anotaciones su hijo aprovechó para “El conde de Montecristo”. Caminamos entre otros turistas, la mayoría ve pero no mira. No hay asombro en sus ojos. O eso parece, mientras se hacen selfies con morritos en una tienda de baratijas.
Nos sentamos a tomar un helado. Una manifestación transcurre frente a nosotros. Una chica alza una bandera plastificada de Israel vejada por una esvástica. Chicos con vestimenta uniformada de Adidas y Nike; algunos inmigrantes. Detrás de ellos, dos policías desganados fuman y miran el reloj. “A ver si se marchan que hoy juega la Roma”, parecen pensar. Al verlos, a uno le alcanza una impresión de vacío. Se dicen revolucionarios, pero ¿han leído algún libro? ¿A Marx, Engels, Bakunin, Marcuse…? Sospecho que los únicos libros los usan como arma arrojadiza. Los libros arden bien, como ya se ha demostrado en Francia. Uno tiene mucha confianza en la cultura, en la lectura, en la reflexión. Son las únicas barricadas que existen para no ser carne del primer mesías político y del consumismo feroz. Pero la educación y la lectura sólo son vacunas preventivas. Stalin era un lector voraz, poseía una biblioteca de 25.000 volúmenes; conozco personas cultas que se comportan como gañanes; algunos amigos inteligentes, cultos, votaron a Podemos, ese espejismo. Hoy prefiero no sacar el tema porque me temo que mirarán con simpatía que arda París, Lyon, Limoges o Marsella. No aprendéis nada, susurran las columnas griegas.