Opinión
Más servicios para retener más industria: el reto invisible de Navarra

Publicado el 24/10/2026 a las 05:00
Navarra exporta coches, maquinaria, alimentos, metal y equipos energéticos entre otros productos. Eso es lo que vemos, pero dentro de esos productos viajan ingeniería, software, diseño, logística, investigación, mantenimiento, financiación o servicios empresariales. Y ahí puede estar una de las claves de la competitividad navarra durante la próxima década.
La economía navarra es industrial y eso es una fortaleza, pero la industria moderna se parece cada vez menos a una fábrica aislada y cada vez más a una red de producción, conocimiento y servicios. Un automóvil o una máquina no valen solo por sus componentes, cada vez más valor procede del software, de la ingeniería, de los datos, del mantenimiento o de la propiedad intelectual que incorpora.
Las estadísticas tradicionales no muestran bien esta realidad. Cuando una máquina fabricada en Navarra cruza la frontera, Aduanas registra una exportación industrial. Pero dentro viajan cientos de horas de ingeniería, programación y diseño realizadas también en Navarra. Formalmente seguimos viendo una máquina, económicamente estamos exportando también servicios. Así que la estadística aduanera resulta insuficiente.
Por eso, organismos como la OCDE utilizan la metodología: TiVA, Trade in Value Added, o comercio en valor añadido. En lugar de limitarse a observar qué producto cruza una aduna, TiVA intenta responder a una pregunta más interesante: ¿quién ha generado realmente el valor contenido en esa exportación? Porque no es lo mismo exportar un producto simplemente ensamblado en Navarra que un producto ideado, diseñado, prototipado y producido en Navarra. Aunque al final el producto sea el mismo.
El resultado cambia bastante la fotografía. Los estudios de la OCDE sitúan los servicios cerca del 40% del valor de las exportaciones españolas, con porcentajes todavía mayores en algunas ramas como automoción o alimentación. Y la tendencia continúa creciendo. Es decir: cuanto más sofisticada es una industria, más borrosa se vuelve la frontera entre industria y servicios.
Y eso nos lleva a Navarra, donde se encuentra una imagen con luces y sombras.
Ante la ausencia de una estadística regional de exportaciones de servicios tan detallada como la de bienes, la situación navarra debe reconstruirse combinando distintas piezas: exportaciones, estructura productiva, tablas input-output, datos del INE, indicadores TiVA de la OCDE y comparaciones regionales.
Los servicios navarros han mostrado dinamismo. En 2025, la cifra de negocios de los servicios de mercado creció un 5,1%, ligeramente por encima de la media española. En 2026 se están manteniendo tasas elevadas. Existe además un ecosistema creciente de ingeniería, tecnología, software, digitalización, consultoría e I+D que trabaja para la industria y que, en muchas ocasiones, participa indirectamente en las exportaciones sin aparecer como exportador.
La comparación con otras comunidades deja una señal menos favorable. Los últimos datos sitúan los servicios profesionales y ligados a la industria alrededor del 20,8% del VAB navarro, frente aproximadamente al 30,2% del conjunto de España. País Vasco se encuentra alrededor del 27%, Aragón ligeramente por encima del 21% y Madrid, con una estructura muy diferente, supera el 40%.
No existe una evidencia de que Navarra esté cerrando esa distancia. Las estadísticas de años anteriores ya situaban el peso de estos servicios cerca del 21% frente a una media nacional próxima al 30%. Navarra mejora en determinados ámbitos, pero su posición relativa no parece haber cambiado sustancialmente. Eso no significa que Navarra tenga pocos servicios de calidad. El problema es de densidad: una base industrial extraordinariamente grande dispone, comparativamente, de una capa menor de servicios avanzados alrededor de ella.
Y ahí la cuestión deja de ser sectorial: disponer de más ingeniería, software, centros de I+D, proveedores tecnológicos o servicios especializados no sólo permite exportar más servicios, también ayuda a retener industria.
Una fábrica que únicamente ejecuta un proceso productivo es fácilmente replicable fuera. Una planta alrededor de la cual se han construido equipos de ingeniería, desarrolladores, laboratorios, proveedores especializados, conocimiento acumulado y funciones de decisión es mucho más difícil de trasladar. La fábrica deja de ser únicamente capacidad productiva y pasa a formar parte de un ecosistema. El mismo argumento vale para atraer nuevas inversiones. Cuando una multinacional decide dónde instalar una actividad de alto valor no compara únicamente salarios, suelo industrial o ayudas públicas. También pregunta si encontrará ingenieros, talento digital, centros tecnológicos, empresas de software, proveedores especializados y capacidad de innovación.
Por eso Navarra no necesita elegir entre industria y servicios. Sería un falso dilema. Lo que necesita es servicificar más su industria. Más servicios dentro de cada producto. Navarra ya posee lo más difícil: una sólida base industrial, exportadora e integrada en cadenas internacionales. El siguiente paso no es producir más, sino generar localmente la tecnología, I+D y servicios de esa producción. Una región que combina fábricas con conocimiento es mucho más difícil de deslocalizar, aporta mayor valor por euro exportado y resulta más atractiva para futuras inversiones.
Iñaki Oroz. Consultor de Internacionalización e Inteligencia Competitiva en Imeanticipa.