Opinión
"Tengo un hermano mayor que podría ser mi padre y que cumple años. 63 palos"
No importa el tiempo que pasemos sin llamarnos, sin vernos o sin saber los unos de los otros. Basta un mensaje de cualquiera de los cuatro para ponernos en alerta y reconectar al momento


Publicado el 22/10/2026 a las 05:00
Tengo un hermano mayor que podría ser mi padre y que cumple años. 63 palos. Pero, tranquilidad. No me malinterpreten, aquí hablamos sólo de primaveras. O de otoños. Y sacándome él 18, una mayoría de edad enterita, ya me dirán. Un padre. Para ayudarles a ponerle cara, miren la foto de aquí arriba y añadan una perilla blanca. Y lo tienen. Igualito. Es Luis. Y hay dos hermanos más. Bernar es como ese tío joven del que te separan 15 años. Hasta algo de pelo conserva el muy jodido. Y luego está David, mi gemelo. Que llegara al mundo casi 6 años antes que yo, que soy el pequeño, es sólo circunstancial. Gemelos. ¿Tienen ya el árbol genealógico? Genial. Pues sepan que juntos, todos, somos Los Muchachos.
Así se llama nuestro grupo de WhatsApp, el que creamos el 13 de septiembre de 2013 y que nos une. También tenemos otros menos serios, como Sábado de brothers, Hermanos y apegadas... cosas así, pero a este recurrimos cada vez que nos necesitamos de verdad. Y eso ocurre a menudo. Es como ese cordón umbilical invisible que enlaza a todos los hermanos y que casi se puede tocar.
En nuestro caso no importa el tiempo que pasemos sin llamarnos, sin vernos o sin saber los unos de los otros. Basta un mensaje para ponernos en alerta y reconectar al momento. Y cada uno cumple su función. Nos faltó el padre enseguida, así que a Luis le tocó ejercer de cabeza de familia. Chófer, currela y referente. Bernar, además de un corazón inmenso, se llevó la habilidad. De él hemos aprendido a manejar taladros, pelar cables y otros trucos de manitas que te salvan de un apuro. Y David es diferente. El que siempre nos busca y nos encuentra. Aunque sea para ir a esas clases suyas de bailes raros. No imagino una vida sin tenerle cerca.
Pero no crean que todo es color de rosa, qué va. Nos peleamos a veces, pocas, y lloramos juntos, algunas más. Hasta tenemos en el móvil grupos individualizados donde forjamos estrategias de rescate de tres contra uno para ayudar al que flaquea. Sin que se entere, claro. Ahora que lo pienso, ellos probablemente tuvieron algo que ver con que mi santa y yo acabáramos formando nuestra propia familia numerosa. Y parece que vamos bien: los mayores hasta tienen su grupo de WhatsApp. Así que, Luis, a por otras 63 vueltas al sol. Y que Los Muchachos las veamos.